Cathay Haitong: Wosh ha sido nominado, cambios en la independencia de la Reserva Federal y estrategias para hacer frente a los bonos estadounidenses

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Research de Guotai Haitong Securities

Lectura del informe: la orientación de políticas de la Administración de Vos que cambia; el dilema de la independencia de la Reserva Federal que no cambia. Para los Treasuries, se recomienda priorizar la defensa: duración neutral, control de la volatilidad.

1. Enfoque en el relevo de la Reserva Federal: política monetaria y perspectivas del mercado de bonos del Tesoro de EE. UU.

1.1 Revisión de las regularidades históricas antes y después del relevo del presidente de la Reserva Federal: cambios en la política monetaria y en el comportamiento del mercado de bonos

Según la experiencia histórica, el impacto del relevo del presidente de la Reserva Federal sobre el mercado de bonos se refleja principalmente en tres dimensiones: aumento de la volatilidad de los rendimientos, ajuste de la forma de la curva y revaloración de las primas de riesgo. Los 6-12 meses alrededor del relevo suelen ser el período de mayor incertidumbre sobre la política. El mercado alberga dudas sobre la postura del nuevo presidente en política, su estilo de comunicación y su independencia; esta incertidumbre se traduce directamente en el aumento de la volatilidad del mercado de bonos y en la ampliación de la prima de liquidez.

En cuanto a la trayectoria de los rendimientos, durante el período de relevo el mercado de bonos muestra un rasgo claramente “dependiente del escenario”. En 2006, cuando se produjo el traspaso Greenspan-Bernanke, el rango de fluctuación del rendimiento del Treasury a 10 años dentro de los tres meses antes y después del traspaso fue de solo 30 puntos básicos, reflejando una fuerte continuidad de la política; en 2014, en la transición Bernanke-Yellen coincidente con las etapas iniciales de la salida de QE, el rendimiento a 10 años subió del 2,7% antes del traspaso al 3,0% hacia finales de año, reflejando una revaloración del camino de normalización de la política por parte del mercado. En 2018, en la transición Yellen-Powell, con una economía fuerte y el repunte de la inflación, el rendimiento a 10 años subió con rapidez del 2,4% al 3,2%, acelerando la tendencia al aplanamiento de la curva; el mercado se preocupaba por que un nuevo presidente prolongara subidas de tipos graduales, lo que conduciría a una inversión de la curva.

En cuanto a la forma de la curva, los relevo suelen desencadenar ajustes estructurales en los diferenciales por vencimiento. Los datos históricos muestran que, si el mercado interpreta al nuevo presidente como “dovish”, el tramo corto se ve más presionado a la baja por las expectativas de recortes de tasas y la curva se empina; si se le percibe como “hawkish”, el tramo largo sube más rápido por las preocupaciones de inflación, y la curva primero se empina y luego se aplana. Después de que Powell asumiera en 2018 y continuara las subidas, el diferencial 2s10s se estrechó desde 50 puntos básicos hasta menos de 20, y finalmente en 2019 se produjo la inversión de la curva, forzando a la Reserva Federal a girar hacia recortes de tasas. Este ciclo de retroalimentación “relevo-política esperada-ajuste de la curva-corrección de política” es frecuente en la historia.

En el nivel de la prima de riesgo, durante los períodos de relevo el índice de volatilidad de los Treasuries (MOVE Index) suele aumentar en promedio entre 15 y 25, reflejando una mayor divergencia del mercado sobre la trayectoria de la política. Si el nuevo presidente proviene de dentro de la Reserva Federal o continúa el marco de política del predecesor, el aumento de la prima tiende a ser relativamente moderado; si se trata de un candidato externo y con fuerte carga política, la preocupación del mercado por la independencia elevará de manera significativa la prima por plazo y la prima por liquidez. En 2018, aunque Powell era un candidato externo, la continuidad de la política fue fuerte: el índice MOVE solo se disparó brevemente y luego cayó; mientras que en 1979, tras asumir Volcker y un giro agresivo, la volatilidad del mercado de bonos permaneció en niveles altos durante hasta dos años.

El entorno del relevo de 2026 será aún más complejo: se entrelazan la persistencia de la inflación, la pausa en los recortes de tasas, el riesgo geopolítico y las políticas arancelarias; además, la presión sostenida de Trump sobre la independencia de la Reserva Federal hará que el mercado sea altamente sensible a la postura del nuevo presidente.

1.2 Kevin Warsh: trayectoria profesional y propuestas de política

Kevin·Warsh (Kevin Warsh) tiene 55 años. Es un ejemplo típico de élite en tres frentes: “Wall Street-La Casa Blanca-La Reserva Federal”. Su carrera profesional comenzó en el departamento de fusiones y adquisiciones de Morgan Stanley; de 1995 a 2002 fue vicepresidente ejecutivo y director ejecutivo. En 2002 ingresó en el gobierno de Bush, donde ocupó el cargo de secretario ejecutivo del Consejo Económico Nacional de la Casa Blanca y asesor especial del presidente en política económica, responsable de políticas internas de supervisión financiera, banca y valores, y también como principal enlace entre el gobierno y los organismos independientes de supervisión financiera. En febrero de 2006, Bush lo nominó para ser miembro del Consejo de la Reserva Federal; con 35 años, se convirtió en el miembro más joven en la historia de esa institución, y permaneció en el cargo hasta marzo de 2011. Durante su etapa se desempeñó como representante de la Reserva Federal ante el G20, enviado especial para economías asiáticas y consejero administrativo (encargado de recursos humanos y gestión financiera). Durante la crisis financiera fue miembro del círculo interno de Bernanke, actuando como intermediario entre el banco central y los CEO de Wall Street. Tras abandonar la Reserva Federal, Warsh fue investigador visitante en la Escuela de Negocios de Stanford, y destacado investigador visitante en el Hoover Institute, además de redactar un informe sobre reformas de política monetaria para el Banco de Inglaterra, informe que recomendaba ser adoptado por el Parlamento británico.

En cuanto a su postura de política, Warsh es un firme “hawkish” de hoja de balance y un “duro contra la inflación”. En una entrevista reciente, declaró de forma explícita que “la inflación es una elección de política y no un choque exógeno”, señalando directamente que la Reserva Federal (no la cadena de suministro ni los conflictos geopolíticos) debe asumir toda la responsabilidad por la alta inflación de 2021-2023. Su crítica central se centra en el “complacency” (autocomplacencia): considera que, en la era del “gran amansamiento”, la Reserva Federal malinterpretó que la inflación había muerto; que el período estable de 2010-2020 no logró salir de las políticas de estímulo; y que cuando llegó una crisis real (la pandemia) se vio obligada a cruzar más líneas rojas, sembrando la semilla del problema inflacionario. Warsh sostiene que la Reserva Federal se ha desviado del núcleo de su misión de estabilidad de precios, que existe “institutional drift” (deriva institucional), y que se requieren reformas del tipo “renacimiento, no revolución”.

A nivel de operaciones de política monetaria, Warsh había propuesto crear espacio para recortes de tasas mediante una contracción agresiva de balance (QT), es decir: “menos impresión de dinero, y aun así las tasas pueden ser más bajas”. Esta estrategia se interpretó como una concesión a las demandas de recortes de tasas de Trump: permitir recortes a corto plazo, pero recuperar liquidez a través de la contracción del balance para evitar un rebote de la inflación. Warsh se ha opuesto históricamente a la normalización permanente de QE: en 2009, cuando la tasa de desempleo era 9,5%, ya sostenía que la Reserva Federal debía comenzar a salir del relajamiento, advirtiendo que el exceso de reservas podría provocar un repunte inesperado del crédito. En el debate de QE2 de 2010, mantuvo “reservas sustanciales”, argumentando que la política monetaria ya había alcanzado su límite y que compras adicionales de bonos podrían generar riesgos de inflación y de estabilidad financiera. Análisis del mercado considera que, con Warsh a cargo de la Reserva Federal, se impulsaría un ritmo de subidas de tasas más rápido y una venta de MBS, además de elevar de manera sustancial el umbral para iniciar QE en el futuro, reduciendo el pricing de la prima por plazo de los bonos. La idea central de su política es “la Reserva Federal y el Departamento del Tesoro hacen cada uno lo suyo”: el banco central gestiona las tasas, el secretario del Tesoro gestiona las cuentas fiscales; y mediante “un nuevo acuerdo” se resuelve la carga de los intereses de la deuda, en lugar de una mezcla borrosa.

1.3 Cambio reciente en la postura de política monetaria de Warsh: del “hawkish” contra la inflación al “monetarismo pragmático”

La tendencia reciente de política de Warsh muestra un cambio significativo: pasó del tradicional “hawkish” contra la inflación a apoyar los recortes de tasas, lo que desató un intenso debate en el mercado sobre su verdadera postura. Los inversores anticipan que, tras su nominación, la curva de rendimientos se empinará, reflejando la preocupación del mercado por su historial “hawkish”; pero algunas opiniones sostienen que esta transición puede interpretarse como “señal, no convicción”: el candidato ajusta su postura antes de ser nominado para alinearse con las preferencias de política del presidente, siendo más estratégico que presionar después del nombramiento, “a tiempo y oportunamente es como se gana”.

El sustento teórico del cambio de postura se apoya principalmente en dos puntos. Primero, la narrativa antic-inflación impulsada por IA. En la columna del Wall Street Journal de noviembre de 2025, Warsh enfatizó que la IA funcionará como una “fuerza poderosa antic-inflación”, elevando la productividad y reforzando la competitividad de Estados Unidos; defendió que la Reserva Federal debería “abandonar las predicciones sobre la estanflación de los próximos años”. Criticó la creencia dogmática de que “si los trabajadores ganan demasiado, eso generará inflación”, y atribuyó la inflación a “un gasto excesivo del gobierno y una impresión de dinero excesiva”, en lugar de a un sobrecalentamiento del mercado laboral. Segundo, el conjunto de políticas de “QT para acompañar recortes”. En julio de 2025, Warsh señaló que mediante una reducción significativa del balance se puede “inyectar aceleración a la economía real” para lograr un efecto de recortes estructurales, afirmando: “Estamos en una recesión de vivienda, y la tasa de hipoteca fija a 30 años está cerca del 7%”.

Sin embargo, el mercado duda de la sostenibilidad de su transición. En general, los análisis señalan que el “monetarismo hawkish” de Warsh podría conducir a un ritmo de política más prudente. Es importante notar que, incluso durante su etapa de 2006 a 2011, en el momento más profundo de la crisis financiera, Warsh seguía pidiendo subidas de tasas; esto contrasta fuertemente con las declaraciones actuales que apoyan recortes. Si los datos de inflación de 2026 no retroceden como se esperaba, o si los efectos de productividad de la IA no se materializan, la probabilidad de que Warsh regrese a una postura hawkish aumentaría significativamente.

1.4 Considerar la “singularidad” de Trump: el dilema de la independencia para los nominados a presidente de la Fed

El impacto de Trump sobre la Reserva Federal pasó de la “presión vía Twitter” del primer mandato a la “reconfiguración sistémica” del segundo mandato. De las actuales siete plazas en el Consejo, tres son nominadas por él: Bowman (Michelle Bowman) y Waller (Christopher Waller), nombrados en el primer mandato, y Miran (Stephen Miran), quien asumió en agosto de 2025. Pero la independencia se ha manifestado con una división notable: en la reunión de septiembre de 2025, Bowman y Waller rechazaron seguir las exigencias de Miran de recortar tasas agresivamente en 50 puntos básicos, votando en línea con Powell; Harvard economist Jason Furman los calificó como “una señal positiva para la independencia de la Reserva Federal”. En cambio, la postura de Miran está altamente alineada con la Casa Blanca: su informe de 2024 coescrito con otras personas dejó claro que “la independencia de la Reserva Federal está desactualizada” y recomendó que el presidente tenga derecho a despedir a funcionarios de la Reserva Federal libremente.

Esta división refleja la evolución de la estrategia de nominaciones de Trump: durante el primer mandato, se respetaron relativamente los antecedentes profesionales y las posturas académicas; aunque Bowman y Waller fueron vistos como “dovish”, mantuvieron una independencia tecnocrática. En el segundo mandato, se desplazó hacia “priorizar la lealtad política”: el trasfondo de asesor económico de Miran y su respaldo a las políticas arancelarias y de recortes de impuestos del presidente marcan que el estándar de nominación pasó de “preferencias de política” a “alineación política”. Trump también intentó amenazar a Powell mediante investigaciones del Departamento de Justicia, acusando al Cook (Lisa Cook) nominada por Biden de presunto fraude en préstamos hipotecarios (Cook lo niega); esto representa el primer intento del presidente de destituir a un miembro en los 112 años de historia de la Reserva Federal.

Pero la nominación de Warsh parece responder a una lógica distinta al intento de Trump de aumentar su influencia sobre la Fed, y también difiere del rol de “vocero del presidente” de Miran. Warsh es un “hawkish anti-sistema” (anti-establishment): se opone a un exceso de relajamiento de la Reserva Federal y a la deriva de su misión, no a obedecer instrucciones del presidente para recortar tasas. Esto crea una contradicción interna para Trump: el presidente quiere “recortar rápido y recortar mucho” para estimular el crecimiento y aliviar la carga de intereses de la deuda, mientras que Warsh defiende “recortar lentamente y reducir el balance rápidamente” para frenar la inflación. La historia indica que un presidente fuerte puede imponerse sobre la mayoría del Consejo: tanto Greenspan como Volcker aislaron votos contrarios durante sus mandatos y dominaron la dirección de la política. Después de que Warsh asuma, su postura de “tolerancia cero para la inflación” atraerá a Bowman y Waller para regresar al campo hawkish; en cambio, marginará a un Miran tipo dovish. La estructura de votación del FOMC pasaría de un “equilibrio dovish-hawkish” a una “dominancia hawkish”.

Creemos que la forma en que Trump elige cuando nomina puede estar relacionada con los siguientes tres puntos:

1)Warsh se inclina hacia apoyar recortes de tasas. Desde la segunda mitad de 2025, Warsh ha ido cambiando gradualmente en múltiples ocasiones públicas hacia la postura de apoyar recortes, enfatizando que la revolución tecnológica de la IA impulsará mejoras de productividad que aliviarán efectivamente restricciones de oferta, creando espacio para una política monetaria más flexible. Esta evolución de postura contrasta claramente con su imagen anterior de halcón contra la inflación, mostrando un ajuste pragmático de su pensamiento de política.

2)Mejorar la credibilidad de la política y la confianza del mercado. En comparación con una simple declaración dovish, el argumento de Warsh a favor de recortes basado en una lógica de avances tecnológicos es más convincente tanto para la credibilidad de los recortes como para mantener la confianza del mercado, y es más probable que reciba el reconocimiento de Trump y del ministro de Finanzas, Besonert. Este razonamiento encaja tanto con los objetivos de política del ejecutivo de impulsar el crecimiento económico como evita las preocupaciones de inflación que podría generar un relajamiento excesivo.

3)Ofrecer espacio de amortiguación para riesgos de política. Desde la perspectiva de la economía política, para Trump la Reserva Federal sigue siendo un mecanismo importante de dispersión de responsabilidades. Warsh conserva el tono profesional de prudencia en política monetaria, y al mismo tiempo deja margen de flexibilidad para cooperar con la agenda económica de la Casa Blanca. Este equilibrio delicado entre “principio y adaptabilidad” puede sostener la confianza básica del mercado en la independencia del banco central y, cuando los efectos de la política económica no alcancen lo esperado, brindar espacio para explicaciones de ajuste, cubriendo riesgos compartidos entre política administrativa y monetaria.

1.5 Perspectiva de la orientación de política de la Reserva Federal en la “era Warsh”

Mirando hacia las políticas posteriores, la Reserva Federal bajo el mando de Warsh podría mostrar tres características principales:

1)Se intensifica la paradoja de la independencia y aumenta la incertidumbre de política. Aún se desconoce si Trump tolerará un “presidente hawkish desobediente”. La experiencia histórica indica que una vez que un presidente de la Fed asume el cargo, suele mostrar gradualmente independencia basándose en consideraciones de reputación profesional e intereses institucionales. El conflicto público de 2018 entre Powell y Trump sirve como precedente: aunque Powell también fue nominado por Trump, la trayectoria de subidas de tasas que defendió tras asumir finalmente provocó una fuerte insatisfacción en la Casa Blanca. Si Warsh vuelve a enfrentarse a una presión de la Casa Blanca para que recorte tasas, su resistencia firme podría desencadenar una repetición similar al conflicto Nixon-Burns de los años 1970, y el mercado de bonos se enfrentará a un doble dilema: un “descuento por credibilidad de política” y una “prima por intervención política”.

2)Convergencia gradual de la ruta de recortes y riesgo de “primero dovish, luego hawkish”. Según sus declaraciones más recientes, Warsh enfatiza que la política de tasas debe mantener un espacio para “ajustes flexibles”, y no promete explícitamente mantener recortes continuos. Sumando la señal de la reunión de enero en la que se mantuvieron las tasas sin cambios, y su cautela a largo plazo frente al riesgo de inflación, el ritmo de recortes en 2026-2027 probablemente se desacelerará claramente, y el monto efectivo de recortes podría ser significativamente menor que lo que el mercado anticipaba. Lo que merece especial atención es que Warsh podría seguir una trayectoria de políticas de “primero dovish, luego hawkish”: en la etapa inicial del mandato, para estabilizar expectativas del mercado y consolidar su posición, podría liberar señales relativamente moderadas; pero a medida que aumente su voz dentro del sistema de la Fed, la postura de independencia se hará visible gradualmente. Tomando el antecedente histórico de que en 2009, con una tasa de desempleo de 9,5%, seguía pidiendo salir del relajamiento, si se observan señales de rebote de la inflación, el umbral para que Warsh pase a una postura más restrictiva podría estar muy por debajo de lo esperado por el mercado.

3)La contracción agresiva del balance debilita el soporte al mercado de bonos. La venta de MBS y la no reinversión de los principales al vencimiento acelerarán; el tramo largo de Treasuries perderá el “comprador implícito” de la Reserva Federal, elevando tanto la prima por plazo como la prima por liquidez.

2. Decisiones de la reunión de fijación de tasas: pausa en recortes, observación de datos de cambios en inflación y economía y perspectivas

2.1 Lo que hay detrás de la pausa en recortes de tasas de la Fed: la balanza de la política se inclina de nuevo hacia “combatir la inflación”

En la reunión FOMC del 28 de enero, la Reserva Federal decidió mantener el rango objetivo de la tasa de fondos federales en 3,5%-3,75% sin cambios, en línea con las expectativas del mercado, marcando que el ciclo de recortes de tasas iniciado en septiembre de 2025 se puso formalmente en pausa. La decisión contó con 10 votos a favor, pero es importante prestar atención a que los comisionados Miran y Waller votaron en contra, inclinándose por recortar 25 puntos básicos, reflejando que todavía existe divergencia interna sobre la postura de política.

Por los cambios en la redacción del comunicado, la balanza de la política de la Reserva Federal claramente se orienta hacia combatir la inflación. El comunicado indica que la actividad económica se expande a paso firme, con una evaluación de crecimiento de la economía ajustada al alza frente al comunicado de diciembre; en el mercado laboral, la descripción cambió de “el crecimiento del empleo se desacelera” a “el crecimiento del empleo se mantiene en niveles bajos, y la tasa de desempleo muestra señales de estabilización”, eliminando la frase anterior de que “los riesgos del mercado laboral son mayores que los riesgos de inflación”, lo que muestra que el FOMC tiende a equilibrar la ponderación de su doble misión. La evaluación de la inflación se mantiene como “todavía en niveles relativamente altos (somewhat elevated)”, lo que sugiere que el proceso de convergencia del PCE subyacente hacia la meta del 2% se ha estancado.

En la guía prospectiva, el comunicado mantiene una redacción prudente y elimina la expresión explícita de una tendencia hacia recortes de tasas. Esto es coherente con la señal de desaceleración del ritmo de recortes que se liberó en la reunión de diciembre; el mercado lo interpreta como una postura de política de espera, al menos durante la primera mitad del año. El comunicado subraya especialmente que la incertidumbre sobre las perspectivas económicas sigue alta; en realidad, es una expresión diplomática sobre el impacto de las políticas arancelarias que es difícil de cuantificar, dejando un margen de flexibilidad suficiente para futuros ajustes de política.

En el nivel de operaciones técnicas, la Reserva Federal mantuvo la tasa de interés de las reservas (IORB) en 3,65%, la tasa de recompra inversa nocturna (ON RRP) en 3,5%, y sigue reinvirtiendo únicamente los principales al vencimiento en Treasuries a corto plazo, lo que refleja que el proceso de contracción del balance no se detuvo debido a la pausa en recortes. En conjunto, la señal central que emitió esta reunión es: en un contexto donde coexisten persistencia de la inflación y solidez de la economía, la Reserva Federal elige “controlar el asunto con calma”, esperando más datos que validen la trayectoria de descenso de la inflación; se prevé que, al menos hasta el segundo trimestre, podría reevaluarse el momento de los recortes de tasas.

2.2 Perspectivas de economía e inflación: coexistencia de solidez en el crecimiento y persistencia de la inflación

La evaluación de la Reserva Federal sobre los fundamentos de la economía se ajustó claramente al alza frente a la reunión de diciembre, lo que proporcionó el respaldo central a la decisión de mantener las tasas sin cambios. En términos de economía real, en el tercer trimestre de 2025, la Oficina de Análisis Económico del Departamento de Comercio de Estados Unidos (BEA) publicó una tasa anualizada corregida del crecimiento del PIB de 4,4%, 0,1 puntos porcentuales por encima del valor inicial, el crecimiento más fuerte desde el tercer trimestre de 2023. En términos trimestrales, el PIB real aceleró del 3,8% del segundo trimestre al 4,4% del tercero; principalmente impulsado por el gasto del consumidor (contribuyó 2,34 puntos porcentuales), el rebote de las exportaciones (1,00 punto porcentual) y la recuperación del gasto del gobierno. Lo que merece atención es que el crecimiento de las ventas finales reales (excluyendo cambios de inventarios) llegó a 4,5%, lo que indica que hay dinamismo endógeno fuerte en la economía, y no es una “hinchazón” impulsada por acumulación de inventarios.

El mercado laboral muestra un equilibrio sutil: se estabiliza, pero no se sobrecalienta. Según datos del Bureau of Labor Statistics (BLS), en diciembre de 2025 el empleo neto no agrícola aportó solo 50k empleos, con un incremento acumulado de todo el año de 584k, muy por debajo del aumento de 2 millones en 2024. La tasa de desempleo se mantiene en 4,4%, ligeramente por encima del 4,1% de diciembre de 2024; sin embargo, el número de personas desempleadas de forma prolongada aumentó interanualmente en 397k hasta 1,9 millones, y la proporción de desempleo prolongado subió a 26,0%. La tasa de participación en la fuerza laboral y la proporción de población empleada se mantuvieron estables en 62,4% y 59,7%, respectivamente, mostrando un equilibrio entre oferta y demanda de mano de obra. El crecimiento salarial conserva solidez: el salario promedio por hora en el sector privado subió 3,8% interanualmente; en diciembre aumentó 0,3% en términos mensuales hasta 37,02 dólares, respaldando la capacidad de consumo pero sin provocar una espiral salario-inflación.

La trayectoria de la inflación sigue siendo el principal freno para la política. La BEA muestra que el índice de precios PCE del tercer trimestre y el índice de precios PCE subyacente aumentaron 2,8% y 2,9%, respectivamente, ambos por encima de la meta del 2% de la Reserva Federal. El CPI muestra que en diciembre el IPC subió 2,7% interanualmente; durante varios meses se mantuvo en el rango de 2,7%-2,9%, y la persistencia de la inflación subyacente es evidente. El comunicado eliminó la frase de “se avanza hacia el objetivo del 2%” y la reemplazó por “la inflación sigue en un nivel relativamente alto (somewhat elevated)”, lo que sugiere que el proceso de descenso de la inflación se estancó. La política arancelaria se convirtió en la mayor incertidumbre: los anuncios arancelarios del gobierno de Trump impulsaron el CPI durante varios meses consecutivos en la segunda mitad de 2025, aunque con un impacto menor que el esperado por el mercado.

En conjunto, la Reserva Federal enfrenta el dilema de “coexistencia de solidez en el crecimiento y persistencia en la inflación”: los datos económicos respaldan la pausa en recortes, pero dejan espacio suficiente para que la política futura dependa de datos.

3. Recomendaciones de estrategia en Treasuries: pricing simétrico, defensa en ambas direcciones

Con la nominación de Warsh y la incertidumbre sobre la trayectoria de recortes elevándose de manera evidente, la asignación de activos debería centrarse más en “pricing simétrico y defensa en ambas direcciones”, en vez de hacer una apuesta única por “fin de los recortes” o “relajamiento rápido de nuevo”. En términos de duración, se sugiere mantener la duración de la cartera controlada en un nivel neutral, ligeramente hacia el lado derecho:

1. En un escenario donde las tasas ya han caído claramente, pero aún existen riesgos al alza para inflación y trayectoria de política, el valor de extender demasiado la duración es limitado. En cambio, extenderla moderadamente al rango de 3–5 años ayuda a capturar el rendimiento total combinado de carry (cupón) y ganancias de capital en un escenario de “recortes moderados”.

2. En la estrategia de curva, puede adoptarse el enfoque de “ligero sesgo long en la parte media y defensa moderada en el tramo largo”, considerando los riesgos bidireccionales de un posible empinamiento y una nueva tendencia al aplanamiento de la curva.

3. En términos de crédito y diferenciales, se recomienda, bajo una premisa de apetito de riesgo general neutral, aumentar moderadamente la exposición al riesgo de crédito, priorizando bonos corporativos de grado alto con fundamentos sólidos, alta visibilidad del flujo de caja y apalancamiento financiero moderado, y evitar productos de baja calificación que sean altamente sensibles a tasas y al ciclo económico. En etapas donde aumente la incertidumbre bidireccional tanto en tasas como en la trayectoria de la economía, la contribución de duración moderada debería priorizarse sobre la contribución del “crédito beta”; pero la duración de la cartera debe mantenerse dentro de 3-5 años para evitar una exposición excesiva al riesgo de tasas derivada de alargar demasiado la duración.

4. Al mismo tiempo, según el escenario, puede asignarse una proporción a bonos a tasa flotante y bonos indexados a la inflación para cubrir el riesgo extremo de “la inflación vuelve a repuntar y la política se ve forzada a volverse más hawkish”.

5. En la gestión de liquidez, aumentar moderadamente la proporción de efectivo y de bonos a corto plazo de alta liquidez para dejar margen operativo para una nueva fijación del rendimiento libre de riesgo en el futuro. En operaciones, se puede implementar mediante compras en tramos y ajustes continuos para “ir viendo” los datos y la implementación de la política, evitando riesgos de trayectoria que provienen de un posicionamiento concentrado direccional en un solo momento.

4. Aviso de riesgos

La volatilidad del mercado supera lo esperado, los datos económicos superan lo esperado, el empeoramiento de conflictos geopolíticos supera lo esperado, y fallan experiencias históricas.

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