El impulso de las Fintech en México aumenta ante presiones regulatorias y del mercado

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El sector fintech de México está entrando en una nueva fase de madurez, con empresas locales que comienzan a escalar a nivel regional y a atraer la atención internacional, incluso cuando el rezago regulatorio y la informalidad económica siguen planteando desafíos importantes.

Startups como Clara, una plataforma de pagos para negocios lanzada hace apenas cinco años, están emergiendo como historias de éxito en un mercado que antes estaba eclipsado por el dominio del fintech de Brasil. Clara, que emite tarjetas de crédito corporativas y ofrece herramientas de gestión de gasto en tiempo real, ha expandido sus operaciones en México, Brasil y Colombia. Recientemente fue clasificada como la segunda empresa de más rápido crecimiento en las Américas por el Financial Times y Statista, con $28.3 millones en ingresos y más de 300 empleados al 2023.

Su trayectoria refleja un patrón más amplio de innovación impulsada por fintech en México, donde los fundadores están construyendo servicios diseñados para brechas históricas del mercado, desde el acceso al crédito para PYMES hasta la fricción en pagos transfronterizos.

Pero aunque el sector se está expandiendo, continúa operando en un entorno que no ha logrado ponerse al día por completo. La histórica ley fintech de 2018 de México, que al principio se vio como un movimiento pionero, aún no se ha actualizado de manera significativa. La capacidad regulatoria sigue siendo limitada, creando una desconexión entre un sector que avanza rápido y un marco normativo que lucha por evolucionar.

La concentración del mercado complica aún más el panorama. Solo tres bancos concentran alrededor del 50% de los activos bancarios del país, y muchas PYMES todavía tienen dificultades para obtener crédito. Mientras tanto, más de un tercio de los mexicanos siguen sin acceso bancario, según datos gubernamentales, y más de la mitad de la actividad económica ocurre aún en el sector informal.

Los nuevos entrantes buscan cambiar esto. Plata, un banco digital fundado por ex ejecutivos bancarios rusos, apuesta por productos fintech de captación de depósitos para impulsar la inclusión financiera.

La adopción de fintech se ha frenado no solo por la inercia regulatoria, sino también por factores culturales: incluida la desconfianza persistente hacia las instituciones financieras, moldeada por crisis económicas pasadas y altas comisiones bancarias. Incluso cuando unicornios como Plata, Clip y Stori ganan tracción, las salidas (exits) siguen siendo raras, y los mercados públicos de México han mostrado una actividad mínima en los últimos años.

Aun así, los inversionistas se mantienen optimistas. Las firmas de venture ven oportunidades continuas en toda América Latina en modelos fintech que equilibran la disrupción con un acceso más amplio.

El próximo capítulo del sector probablemente dependerá de si la regulación puede ponerse al día con la innovación. Voces de la industria están pidiendo un marco legal más flexible que pueda adaptarse a ofertas fintech full-stack: desde pagos y préstamos hasta depósitos y más allá.

A medida que las startups de México afrontan la volatilidad global del mercado y desafíos estructurales internos, muchos fundadores están pensando a largo plazo.

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