He seguido de cerca lo que está sucediendo con el PIF saudí en este momento, y sinceramente, es un giro interesante para entender cómo funcionan realmente los mega proyectos del reino.



El Fondo de Inversión Pública está probando actualmente una estrategia completamente revisada para 2026-2030, y las señales que envía esta semana a través de su Foro del Sector Privado son reveladoras. Después de años de gastos masivos que se toparon con obstáculos de ejecución y costos explosivos, Arabia Saudita debe tomar decisiones difíciles. Los precios del petróleo que caen — Brent a 64 dólares por barril frente a un promedio de 81 en 2024 — están reduciendo seriamente el espacio presupuestario.

Lo que me llamó la atención: el fondo soberano de aproximadamente 1000 mil millones de dólares planea reducir los gastos de inversión en hasta un 15%. Algunos proyectos han visto sus presupuestos reducidos en un 60% en las reuniones del consejo a finales de 2024. Es en serio. Neom y el Mukaab — ese cubo emblemático que se supone será el corazón de New Murabba en Riad — han visto suspendidos sus trabajos. Los proyectos de Arabia Saudita ya no se evalúan por su ambición, sino por indicadores financieros estrictos y tasas internas de retorno.

Pero aquí viene el giro: la Expo 2030 y la Copa del Mundo 2034 se convierten en las prioridades absolutas. Ningún contrato importante será otorgado este año sin relación con estos eventos. Las infraestructuras de transporte, movilidad, energía y entretenimiento relacionadas con estos dos eventos monopolizan la atención.

¿El verdadero problema? El reino busca desesperadamente atraer inversores privados y extranjeros para llenar el vacío. El objetivo era 100 mil millones de dólares por año para 2030, pero los flujos netos solo alcanzan 19 mil millones de dólares en los primeros nueve meses de 2025. Según Fitch, solo se han otorgado contratos por 115 mil millones desde 2019, con el PIF financiando aproximadamente la mitad del total — convirtiéndose en el financiador de último recurso.

Lo que realmente está en juego es una racionalización estratégica. Los proyectos saudíes menos rentables o demasiado costosos serán retrasados, reducidos o simplemente cancelados. El gobierno también está empujando a los bancos locales a aumentar su financiamiento a los mega proyectos, lo que podría ejercer presión sobre sus capitales. Y el PIF está explorando ventas de acciones en sus carteras para levantar fondos.

La estrategia completa no se dará a conocer hasta abril, pero esta prueba en curso muestra una dirección clara: menos ambición, más eficiencia, enfoque en lo rentable. Es un ajuste importante para un fondo que durante mucho tiempo funcionó bajo la lógica de «los recursos petroleros son infinitos». Ahora, cada riyal cuenta.
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