Hace poco estuve revisando cómo los tránsitos planetarios de esa semana impactaban cada ascendente y la verdad es que hay mucho para analizar cuando tantos planetas se concentran en Acuario.



Para quienes tenemos ascendente en Capricornio, la situación fue particularmente interesante. Saturno, nuestro regente, estaba en sus últimos pasos por Piscis cerrando un ciclo de treinta años en el Zodíaco. No es algo que pase todos los días, créeme. El impacto psíquico de ese final de ciclo es difícil de describir con palabras, pero si eres ascendente en Capricornio probablemente sentiste algo parecido al agotamiento durante esos días. Ese tipo de cansancio que viene de procesos largos que finalmente se cierran.

Lo interesante es que mientras esto sucedía con nuestro regente, el cielo estaba lleno de energía Acuario con el Sol, Marte, Venus, Mercurio y Plutón todos en ese signo. Esa concentración de energía aireada y desapegada contrastaba bastante con lo que experimentábamos quienes tenemos ascendente en Capricornio.

Para los Aries, ese fin de semana fue de aceleración mental pura. Marte, su regente, transitaba por Acuario y la mente no paraba. Los Tauro, por su lado, tuvieron una oportunidad interesante con Venus en conjunción con Mercurio, perfecta para conversaciones importantes sin tanto drama.

Géminis sintió cómo esa misma conjunción Venus-Mercurio activaba su zona de vocación. Los Cáncer estaban todavía bajo el peso de la Luna llena anterior, así que ese fin de semana fue más sensible de lo normal. Leo tuvo que lidiar con mucha energía en su zona de pareja, lo que a veces puede ser contraproducente.

Virgo aprovechó esa energía de cambio en su zona de rutina y salud. Libra, siendo Venus su regente, experimentó una idealización bastante fuerte de sus intereses románticos. Escorpio tuvo que navegar temas familiares intensos con Plutón activando esa zona.

Sagitario, aunque su regente Júpiter estaba tranquilo en Cáncer, sintió toda la actividad en su zona de comunicación. Y para quienes somos ascendente en Capricornio, la recomendación era clara: escuchar ese cansancio, reconocerlo, permitirlo. A veces el cuerpo y la mente saben exactamente qué necesitamos.

Acuario vivió su temporada intensamente con cinco planetas en su signo, una energía brutal para reconocer el poder de sus redes y contactos. Piscis, finalmente, tuvo que revisar su relación con los cierres y los finales, algo que resonaba especialmente considerando lo que sucedía con Saturno.

Esa semana fue un recordatorio de que los tránsitos nos afectan de maneras muy distintas según dónde estemos en nuestra carta natal. Si eres ascendente en Capricornio como yo, probablemente recuerdes esos días como un momento de transición importante, quizá uno de esos puntos de quiebre que marcan un antes y un después.
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