Inmediato comentario|¿Cómo se puede considerar que "los empleados salen puntualmente muy pocas veces" como una barrera de entrada para la empresa?

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Recientemente, el presidente del Banco Merchante China, Miou Jianmin, afirmó en la conferencia de resultados del ejercicio fiscal 2025 que el verdadero foso de una entidad bancaria consiste en internalizar la idea de “poner al cliente en el centro” dentro de la cultura corporativa y convertirla en conductas cotidianas de los empleados. Puso como ejemplo que, después de las 5 de la tarde, al ir a las sucursales del CMB, uno se daría cuenta de que es muy diferente a otros bancos: “Los empleados del CMB se van muy poco a tiempo de la oficina”.

Desde que se hizo pública esa declaración, de inmediato se generó un gran debate en internet, y entre las reacciones también hubo críticas y comentarios mordaces, algo que posiblemente el propio presidente no había previsto con antelación. Su intención original, evidentemente, era elogiar a sus empleados, al considerar que ellos estaban poniendo en práctica la idea de “poner al cliente en el centro” y que, para cumplir bien con su trabajo, habían hecho sacrificios. ¿Por qué elogiar la dedicación de los empleados, en vez de eso, se convirtió en blanco de burlas?

De hecho, al revisar el panorama de la opinión pública de los últimos años, aún hay bastantes empresarios que se han visto envueltos en controversias por promover y alabar que los empleados trabajen horas extra, así como por impulsar el hecho de dejar de lado el descanso como “ofrecimiento dedicado”.

Estas declaraciones han provocado controversia, probablemente por una razón fundamental: los gestores empresariales no han mirado el problema desde la perspectiva de los empleados. Y yendo un paso más allá, es que los administradores siguen confiando en estrategias competitivas de baja eficiencia. En estos años, el “anti-involución” ha sido una de las prioridades del regulador. Aunque el significado de la competencia “involutiva” es relativamente amplio —por ejemplo, incluye la expansión desordenada de la capacidad, apostar fuerte por guerras de precios e incluso participar en juegos de suma cero e incluso de suma negativa—, en el nivel micro, los esquemas laborales de tiempos excesivamente largos y el trabajo extra implícito son, con mucho, lo que más se siente en el día a día por quienes trabajan en oficina.

Conviene reconocer que, en el contexto de mercado actual, la competencia “involutiva” ya resulta fuera de época y es difícil de sostener. No solo las ganancias que obtienen muchas empresas se han ido volviendo cada vez más escasas; los empleados también sienten un cansancio extremo tanto físico como mental. De hecho, en el trabajo diario, si los empleados solo están intentando salir del paso con los KPI, será difícil que mantengan la agudeza y la capacidad de observación; y para la empresa también será difícil mejorar su competitividad. Es evidente que completar el trabajo con alta eficiencia y alta calidad es mucho más competitivo que “irse muy poco a tiempo”.

Quizá alguien piense que las horas extra no importan, siempre que haya incentivos salariales suficientemente generosos. Pero no olvidemos que, para los empleados, la asimetría en su posición en la negociación implica que no tienen el suficiente margen de voz. Bajo la presión de la evaluación, si “irse muy poco a tiempo” es realmente “voluntario” o no, probablemente solo lo sabe el propio empleado. En cualquier caso, lograr la idea de “poner al cliente en el centro” sacrificando el derecho al descanso e incluso la salud corporal no es una cultura laboral que merezca promoverse.

Más importante aún, deberíamos entender el significado de la postura anti-“involución” desde la perspectiva del desarrollo de alta calidad de la economía nacional. Por un lado, cuando a los empleados les toca descansar, deben descansar bien para que puedan recuperar la motivación laboral; por otro lado, solo si se garantiza que los empleados tengan un derecho suficiente al descanso y a las vacaciones, podrá mejorar continuamente la calidad de vida y también se podrá activar plenamente el potencial de consumo.

En este sentido, solo cuando cada vez más gestores adopten de forma proactiva una gestión humanizada, se podrá responder activamente al anhelo de la gente y crear un entorno laboral armonioso para combatir la “involución” y fomentar la competencia sana. “Gestión moderna + sistema eficiente + entorno armonioso”, quizá sea el verdadero “foso” que una empresa necesita en su proceso de desarrollo.

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