Acabo de leer algo interesante sobre cómo Starbucks está redefiniendo su modelo de negocios en México, y la verdad es que hay un patrón claro que muchos no están viendo. La cadena ya tiene el 98% de su café de origen nacional en sus tiendas, algo que suena simple pero implica toda una reorganización de la cadena de suministro.



Lo que me llamó la atención es que esto no es solo una decisión de marketing. Saraí Jiménez, directora de Construcción y Reputación de Marca en Starbucks México, explicó que pasaron todo el año anterior asegurando que tuvieran suficiente suministro de café mexicano de calidad antes de hacer cualquier anuncio público. Eso habla de una compañía que entiende que los precios futuros del cafe dependen de tener proveedores locales robustos y certificados.

Lanzaron a inicios de este año un café de Origen Único México con el lema Nacido en México, celebrado en el mundo, que ya se exporta a 22 países en América Latina y el Caribe. Pero lo más relevante es el cambio de mentalidad detrás de esto. En lugar de depender de importaciones costosas, están invirtiendo en desarrollar proveedores locales, lo que reduce transportación, impuestos y genera un ecosistema más eficiente. Eso directamente impacta en cómo se comportarán los precios futuros del cafe en el mercado regional.

Ahora están evaluando adherirse al Programa Hecho en México de la Secretaría de Economía, que busca fortalecer el mercado interno. No es solo un reconocimiento, es parte de su estrategia global Back to Starbucks, donde el objetivo va más allá de vender bebidas. Se trata de generar conexiones humanas y experiencias.

Lo que veo aquí es una tendencia más grande. Los consumidores están en lo que llaman la tercera ola del café, donde buscan historias de responsabilidad social detrás de su taza. Quieren saber que la empresa actúa éticamente en su cadena de suministro. Eso está cambiando el juego completamente.

Starbucks está invirtiendo fuerte en México. Ya superaron las 900 tiendas el año pasado y su meta para este año es alcanzar las 1,000. Pero no es solo abrir más cafeterías, también están remodelando las existentes para ofrecer espacios más cómodos y diferenciados. Tienen colaboraciones con Snoopy, Stranger Things y el oso Bearista.

Para asegurar el futuro del café en México, según Jiménez, necesitan prácticas sostenibles en el campo, proteger recursos como el agua, reducir emisiones de carbono y cuidar a las comunidades cafetaleras. Apoyan a través del programa C.A.F.E. Practices, que ya ha beneficiado a más de 20,000 productores en certificación, aunque no todos venden a la marca.

Lo interesante es que cuando un proveedor no tiene ciertas certificaciones, Starbucks los apoya para que las alcancen. Algunos de estos proveedores han crecido significativamente vendiendo jugos, sándwiches y otros productos a la cadena. Eso es desarrollo de ecosistema, no es solo compra y venta.

La realidad es que en una época de personalización, cada cliente quiere exactamente lo que pide. Si no te gusta tu bebida, te la preparan de nuevo. Eso requiere capacitar baristas, mantener calidad y generar experiencias reales. Starbucks parece haber entendido que eso es lo que diferencia a una marca en 2026.
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