Hay una cosa que probablemente no sabías sobre Joaquín Cosío: sus papeles en series como Narcos: México no solo lo hicieron famoso entre el público, sino que también lo pusieron en situaciones bastante incómodas con gente de la vida real que reconoce sus personajes.



En una charla con Adela Micha, el actor reveló cómo sus interpretaciones humanizadas de narcotraficantes han generado una conexión extraña con personas del crimen organizado. "No he sido el villano villano. Son personajes humanizados que generalmente muestran una faceta muy humana", explicó. Y eso, para bien o para mal, ha hecho que lo reconozcan en lugares insospechados.

Las anécdotas que compartió con Adela Micha son de esas que te eriza la piel. Una de ellas ocurrió en un restaurante de Monterrey. Estaba con el director Luis Estrada cuando de repente llegaron botellas a su mesa. "Volteas y pues sí, si parecen, son", recordó con ese tono que mezcla humor e incomodidad. El tipo lucía extraño y solo los saludó desde su mesa.

Otra vez en Zacatecas, salió a tomar con un amigo y se le acercaron unos jóvenes. El momento se puso tenso cuando le dijeron: "Nosotros somos los de a de veras". Cosío fue educado, les preguntó qué tomaban, pero apenas pudo se fue del lugar.

Pero la experiencia más aterradora sucedió en un bar de Ciudad Juárez. Un hombre rubio, muy elegante, se le acercó y le apretó la mano con una fuerza incómoda. Luego regresó a su mesa. Después volvió. Y otra vez. "A la tercera, cuarta vez, yo ya estaba que me moría", contó en su entrevista con Adela Micha. Estaba con un amigo y su novia, pero ellos no se percataban de nada. "Yo temblando y el tipo voltea para verme", recordó.

Antes de que saliera del bar, el hombre le dijo algo que lo heló: "cuídate cuando crucen la puerta". Cosío sintió un miedo genuino. "Es la única vez donde comprobé que sí te tiemblan las rodillas. Ese momento es de los más terribles", confesó. Afortunadamente, nada pasó, pero la experiencia lo marcó.

Sobre su papel como Ernesto 'Don Neto' Fonseca Carrillo en Narcos: México, Cosío hizo una investigación profunda. Descubrió que el Don Neto real era un hombre entregado a los placeres, a la diversión, al juego, a pesar de ser un criminal de verdad. "A mí me gusta mucho trabajar esta dualidad entre el villano con corazón; el tipo rudo que de pronto tiene destellos de humanidad", explicó su enfoque.

Lo interesante es que su interpretación fue tan bien recibida que, según cuenta, alguien del equipo de producción le mencionó que el Don Neto original estaba feliz con su actuación. "Un comentario que no quise ni siquiera cuestionar. 'Don Neto' está muy contento", bromeó. Tiene sentido: el personaje que construyó fue divertido y carismático, muy diferente de la realidad tortuosa del criminal original.

Las historias de Cosío muestran algo fascinante sobre cómo el arte puede cruzar líneas que normalmente no deberían cruzarse. Sus personajes humanizados generaron una conexión real con personas que vivían esa vida. Y aunque algunas de esas conexiones resultaron aterradoras, el actor logró algo que pocos consiguen: hacer que la audiencia, incluso gente del mundo criminal, se sienta identificada con sus papeles.
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