Acabo de revisar los datos de la ENCODAT 2025 y hay algo que me llamó mucho la atención: casi 3 de cada 4 fumadores en México quiere dejar el tabaco, pero el sistema de salud los está dejando solos. Hablamos de 74.8% de fumadores con intención real de abandonar el cigarro, y 57% incluso ya intentó hacerlo en el último año. Pero aquí viene lo preocupante: solo 18% recibe algún tipo de acompañamiento médico.



Es decir, existe una brecha enorme entre la voluntad y el apoyo disponible. La doctora Guadalupe Ponciano Rodríguez, coordinadora del Comité Interinstitucional para la Lucha contra el Tabaco, lo dejó claro: es una oportunidad completamente desaprovechada. Y tiene razón, considerando que el tabaquismo sigue siendo la principal causa de muerte prevenible en el país, responsable de 9.7% de los fallecimientos, lo que equivale a cerca de 63 mil muertes anuales.

Lo interesante es que el consumo de tabaco fumado sí ha bajado de manera significativa desde 2016, especialmente entre hombres y en ciudades como CDMX. Pero mientras eso ocurre, los cigarros electrónicos están creciendo de forma alarmante en adolescentes: pasó de 1.1% en 2016 a 3.1% en 2025. Es como si estuviéramos intercambiando un problema por otro.

Los avances legales de 2022 y 2023 que prohibieron ambientes con humo y la publicidad del tabaco claramente ayudaron. Sin embargo, todavía falta mucho: empaquetado neutro, impuestos más altos, regulación seria de estos productos emergentes. Y lo que me parece más crítico es que la industria tabacalera está apuntando cada vez más a jóvenes a través de redes sociales, con nuevas estrategias que nadie está regulando efectivamente.

La realidad es que necesitamos más que solo leyes en el papel. Necesitamos que esas leyes se apliquen de verdad, que haya recursos genuinos para apoyar a quien quiere dejar de fumar. Desde herramientas como una app para dejar de fumar hasta acompañamiento médico real, todo cuenta. Las organizaciones de sociedad civil están pidiendo a gritos que se refuerce la aplicación de la ley y se garantice el derecho a la salud, especialmente para las nuevas generaciones. Porque si 75% de los fumadores quiere dejarlo pero no tiene apoyo, estamos fallando como sistema. Una app para dejar de fumar podría ser parte de la solución, pero sin cambios estructurales en la política de control del tabaco, seguiremos viendo cómo mueren 170 personas diarias por enfermedades relacionadas con el cigarro.
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