Hace poco estuve viendo cómo funciona todo esto de los ajustes de alquileres en Argentina y la verdad que el panorama cambió bastante desde que derogaron la vieja ley hace un par de años. Lo interesante es que ahora mismo conviven tres sistemas completamente diferentes dependiendo de cuándo hayas firmado tu contrato.



Lo que pasó fue que los contratos viejos, los que se firmaron antes de octubre de 2023 bajo la ley antigua, tenían ajustes anuales por el Índice de Contratos de Locación. Después vinieron los intermedios, desde octubre hasta fin de año, con ajustes semestrales. Y finalmente están los más nuevos, desde la derogación, donde propietarios e inquilinos negocian libremente.

Ahora bien, donde realmente se ve el impacto es en estos últimos contratos de libertad contractual. La mayoría terminó pactándose por dos años con ajustes cada tres o cuatro meses atados al IPC. Esto significa que si tu alquiler se actualiza trimestralmente, el valor que pagás va subiendo según cómo suba el costo de vida.

Para que entiendas cómo funciona: si firmaste un contrato con ajuste por IPC y te toca actualización, el incremento se calcula con el índice más reciente publicado. En su momento, cuando se aplicaron estos ajustes, el aumento llegaba al 8,44% para quienes tenían ese sistema. Así que si pagabas 600 mil, pasabas a 650 mil aproximadamente. Con 800 mil llegabas a casi 868 mil.

Hay algunos que optaron por mantener el ICL en lugar del IPC. Ese índice históricamente sube menos que la inflación general, así que el ajuste terminaba siendo más bajo, rondando el 6,29% en esos períodos. Por 600 mil llegabas a poco menos de 638 mil.

Lo que más me llamó la atención es que ya no hay obligación legal sobre cuál índice usar ni con qué frecuencia ajustar. Todo es negociación entre las partes. Eso cambió completamente el juego. Los contratos que ahora se cierran son mucho más cortos, generalmente dos años, y con actualizaciones frecuentes. Nada que ver con los de antes que duraban tres años.

Para los que se les estaba venciendo contrato, la situación era complicada porque el mercado ya se había movido completamente hacia estos nuevos términos. Así que tocaba renegociar bajo las nuevas condiciones: menos duración, más ajustes, pero con flexibilidad en cuáles índices usar. El IPC seguía siendo lo más común porque refleja la realidad de la inflación que todos experimentamos día a día.
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