Acabo de revisar los pliegos de las licitaciones viales y hay algo que la mayoría no vio venir: el Gobierno metió 50 cabinas de peajes nuevas en estos corredores. Hoy hay 39 estaciones distribuidas en 10 tramos. Con esto que viene, pasamos a 89. No es poco.



Lo interesante es el por qué. Actualmente, muchos autos entran a las rutas nacionales, circulan entre cabinas y se escapan sin pagar. Con más puntos de cobro cada menos kilómetros, eso se complica. El sistema que diseñó Vialidad Nacional calcula alrededor de $3500 por cada 100 kilómetros, pero la recaudación no solo sube por la tarifa, sino porque habrá más lugares donde parar.

Mirando en detalle qué se viene: el Tramo Sur va a sumar siete estaciones nuevas (Gorchs, Azul, Chillar, Tres Arroyos, Dorrego, Saladillo y Unzué). El Atlántico, que hoy tiene tres, agrega una más. La autopista Ezeiza-Cañuelas, que ya tiene siete, va a tener cuatro adicionales. En la ruta 5, pasan de tres a cinco.

Pero acá viene lo que genera ruido: en ninguno de los 16 corredores hay un plan serio para resolver el colapso de tránsito. Las obligaciones de obra son mínimas. Estamos hablando de bacheo, limpieza y, en algunos casos, rotondas o ampliaciones puntuales. Nada de aumentar carriles para eliminar los sobrepasos por mano contraria ni reducir riesgos de choque frontal.

En el Tramo Mediterráneo por la ruta 7, por ejemplo, se agregan cuatro estaciones de peaje pero las obras obligatorias se limitan a repavimentar 6 kilómetros, construir una pasarela peatonal y algunos accesos. Más carriles, nada. Lo mismo en el Tramo Cuyo, donde sí está prevista la variante Palmira, pero el resto es bastante acotado.

Eso explica por qué el interés de los concesionarios es tan alto. El Grupo Cartellone, Aubasa y otros del circuito tradicional de obra pública ven una caja de peajes enorme con muy pocas exigencias de inversión real. Los pliegos permiten ofertar entre 20 y 30 años de concesión, y una vez que cumplen las tareas iniciales de puesta en valor, acceden a la cláusula de actualización automática.

Hay un detalle que probablemente genere debate después: el Telepase tendrá un modo especial. Si pagás en una estación y llegás a otra dentro de tres horas, te cobran solo una. Pero eso es un parche.

En el segundo semestre empieza el bacheo y después llegan las cabinas nuevas. Ahí el debate va a explotar. Mientras tanto, las ilusiones de una red vial realmente mejorada siguen esperando.
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