Acabo de ver la entrevista con Sarmiento sobre la reforma electoral y la verdad es que toca puntos que muchos no quieren hablar. México enfrenta un dilema serio: mientras se discute cómo cambiar las reglas del juego, nadie habla de lo obvio - la calidad de nuestra democracia electoral lleva años cayendo.



Lo interesante es que el debate va más allá de números y fórmulas. La pregunta de fondo es qué tipo de régimen tenemos realmente. Sarmiento lo plantea bien: ¿es una democracia funcional o estamos en territorio de régimen híbrido? Porque eso cambia todo.

Lo que me llamó la atención es el tema de los plurinominales. Muchos critican, pero ¿qué pasaría sin ellos? La oposición perdería representación significativa y el equilibrio de poder se inclinaría aún más. Es uno de esos mecanismos que la gente no entiende pero que sostiene el poco balance que nos queda.

De cara a 2026, esto no es un detalle menor. Una reforma electoral sin consenso podría ser el golpe final a la representación real. Si se impulsa sin acuerdos amplios, el futuro democrático del país se pone en riesgo. No es dramático decirlo: la democracia electoral necesita legitimidad, y legitimidad requiere diálogo, no imposición.

La entrevista deja claro que el debate debe ser sobre cómo fortalecer la democracia, no solo sobre cambiar estructuras. Eso es lo que falta en las discusiones oficiales.
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