Acabo de leer sobre el tope a rentas en CDMX y honestamente me parece que la Suprema Corte tiene buenas intenciones pero está eligiendo la herramienta equivocada para resolver el problema. Todos sabemos que la vivienda en la Ciudad de México es prácticamente inaccesible. Los precios están por las nubes y los jóvenes que recién empiezan a trabajar simplemente no pueden comprar. Las rentas tampoco son broma, se han disparado y están devorando el presupuesto de cualquier familia.



La medida que acaban de aprobar busca limitar los aumentos de renta a la inflación. Suena bien en teoría, ¿verdad? Pero aquí está el problema: si los inversionistas saben que no van a poder subir las rentas en términos reales a futuro, ¿por qué van a construir más vivienda para alquilar? La rentabilidad baja, los proyectos se frenan, y termina habiendo menos oferta. Y cuando hay menos oferta, adivina qué pasa con el precio... sube aún más.

Lo que me preocupa es que esto puede crear un efecto contrario al que se busca. Los dueños van a fijar rentas iniciales más altas desde el principio para compensar esa restricción futura. Entonces quien ya renta hoy se beneficia, pero los que busquen vivienda dentro de unos años se van a encontrar con precios más caros. Eso afecta especialmente a los jóvenes, que son quienes más dependen del mercado de renta.

Además, si los ingresos reales están limitados, los propietarios van a invertir menos en mantenimiento y mejoras. Históricamente, los controles de renta han terminado en deterioro del parque habitacional. México ya pasó por esto en el pasado y no funcionó. Estados Unidos también tiene casos documentados donde los controles beneficiaron a inquilinos actuales pero redujeron la oferta total y encarecieron el acceso para nuevos entrantes.

La solución real pasa por aumentar la oferta de vivienda, especialmente vivienda social. Hay que facilitar la construcción vertical en zonas bien conectadas, simplificar trámites, revisar regulaciones urbanas que limitan la densidad. También es clave regularizar el parque habitacional existente. Las ciudades con vivienda más asequible son precisamente las que permiten construir más, no las que controlan precio sin permitir que la oferta se adapte.

Entiendo la preocupación legítima por la accesibilidad, pero si elegimos instrumentos equivocados, corremos el riesgo de empeorar la situación en lugar de mejorarla. El tope a rentas puede parecer una solución rápida, pero a mediano plazo probablemente termine encareciendo aún más la vivienda y cerrando puertas precisamente a quienes más la necesitan.
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