Mirando el rendimiento reciente de ETH, en comparación con BTC, realmente ha sido un poco decepcionante. Desde que Ethereum cambió a PoS en 2022, ETH ha caído aproximadamente un 65% respecto a BTC, lo cual resulta algo frustrante.



¿Recuerdas la narrativa de la "dinero ultrasónico"? En ese entonces, todos decían que Ethereum, mediante el mecanismo de quema de EIP-1559 y con la reducción de emisión tras Merge, se convertiría gradualmente en un activo deflacionario, volviéndose más escaso que BTC. Suena muy atractivo, ¿verdad?

Pero la realidad es que esta promesa de dinero ultrasónico no se ha materializado realmente. Después del Merge, la oferta anual de ETH, aunque menor al 0.85% de BTC, sigue creciendo a aproximadamente un 0.23%. La clave está en que, para que Ethereum sea verdaderamente deflacionario, necesita suficiente actividad en la red para quemar más ETH. Y actualmente, esa condición se está debilitando.

La manifestación más evidente es la caída en las tarifas de gas. En marzo, la tarifa media de transacción en Ethereum fue de solo $0.21, un 54% menos que hace un año. Cuanto más bajas sean las tarifas, menos ETH se quema. Lo que es aún más preocupante es que muchas actividades se han trasladado a las redes Layer 2. En L2, el volumen diario promedio de operaciones es de 926 por segundo, mientras que en la cadena principal de Ethereum solo 22.36. Esto es bueno para la escalabilidad, pero para la teoría del dinero ultrasónico, equivale a quitarle la base.

¿Y por qué los inversores prefieren tanto BTC? Una razón importante es la confianza. BTC tiene un límite fijo de 21 millones, con una oferta completamente predecible, y esa certeza resulta muy atractiva para los inversores. En comparación, la política monetaria de Ethereum es mucho más flexible y todavía en expansión lenta, lo que genera incertidumbre y genera desconfianza.

También se puede ver esto en los flujos de fondos hacia los ETF. Hasta marzo, los activos gestionados en los ETF de Bitcoin en EE. UU. superaban los 91.9 mil millones de dólares, mientras que los ETF de Ethereum solo alcanzaban los 12.1 mil millones. La diferencia es evidente.

En cuanto al precio, el rendimiento de ETH en los últimos cinco años no ha sido nada destacado. Desde 2021, ETH apenas ha superado el máximo histórico cercano a $4.95K, y luego perdió impulso. En cambio, BTC se duplicó desde su pico de 2021 hasta un nuevo máximo en 2025. Esta gran diferencia demuestra que reducir la emisión por sí solo no es suficiente para crear una demanda sostenida.

Otro problema es la venta periódica por parte de Vitalik y la Fundación Ethereum. Algunas instituciones analistas han expresado que están en bearish con ETH precisamente por estas ventas de insiders en los niveles altos. Esto genera en el mercado la sensación de que los desarrolladores principales de Ethereum parecen estar vendiendo en lugar de mantener una visión a largo plazo. Esto impacta bastante en el ánimo del mercado.

En resumen, aunque el concepto de dinero ultrasónico suena muy bien, en la práctica ha enfrentado demasiados obstáculos. El desarrollo de L2 ha resuelto los problemas de escalabilidad, pero también ha debilitado las condiciones de quema en la red principal. Además, la preferencia de los inversores por la certeza de BTC no es algo que pueda cambiarse en corto plazo.
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