Acabo de revisar los números de cómo arrancaron los sueldos este año y la verdad es que la historia no es tan clara como parece a primera vista. Básicamente, 2025 fue un año donde los salarios formales en Argentina recuperaron algo de poder adquisitivo después de la paliza que vinieron recibiendo, pero con un final bastante desalentador que condiciona todo lo que viene.



Los números concretos: los salarios del sector privado registrado crecieron 4,8% en términos reales durante 2025, mientras que en el sector público fue 3,8%. Suena bien, ¿no? El tema es que esto es comparado con 2024, que fue un año particularmente malo. Si lo mirás desde 2023 para acá, los empleados públicos perdieron 17% de poder adquisitivo en promedio, así que esa recuperación no alcanza ni de cerca a compensar.

Ahora, lo que pasó en diciembre fue bastante revelador. Los salarios privados crecieron 2,5% nominalmente, pero la inflación de ese mes fue 2,8%, así que los trabajadores terminaron perdiendo poder de compra justo cuando cerraba el año. En el sector público fue peor: aumentos de apenas 1% cuando los precios subieron mucho más. Eso dejó un escenario donde el cierre del año fue más débil que el promedio, y eso genera un efecto estadístico complicado para 2026.

La pregunta que todos nos hacemos es cuál es el sueldo promedio en Argentina y si realmente alcanza. Según los datos que analizo, el salario real general mostró un aumento de 2,26% en 2025 respecto a 2024, pero muchos trabajadores todavía no lo sienten en el bolsillo. La brecha entre privados y públicos es cada vez más grande, y eso es un problema serio.

Lo que me preocupa es el arrastre estadístico hacia 2026. Si los sueldos reales se mantienen en niveles similares a diciembre, el promedio anual de este año va a mostrar caídas incluso sin que bajen los salarios mes a mes. Es como que la inflación se comió gran parte de la recuperación del año pasado.

La realidad es que la batalla por recuperar poder adquisitivo en Argentina sigue siendo un quilombo. Hubo recomposición, sí, pero heterogénea por sector y claramente insuficiente para revertir lo que se perdió desde 2023. El cierre débil de 2025 es un aviso de que el 2026 va a ser complicado si no hay cambios en la estrategia.
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