Acabo de ver un punto de vista bastante interesante, del analista Kevin Smith. Él está discutiendo una oportunidad que muchos están viendo al revés.



El precio del oro ha caído bastante últimamente, rompiendo los 4300 dólares por onza, y la plata también ha bajado un 5%. A simple vista, muchos minoristas están pensando en vender, pero la lógica de Smith es exactamente lo contrario. Él cree que esta corrección en las acciones mineras de oro es una excelente oportunidad para entrar. Más audaz aún, recomienda vender directamente fondos indexados del S&P 500 y mover el dinero hacia acciones mineras de oro.

Los argumentos que presenta son muy convincentes. ¿Qué ocurrió durante la Guerra del Yom Kippur en 1973? Los precios del petróleo se dispararon un 287%, y el S&P 500 cayó un 43.6% desde su pico en el año siguiente. Pero en ese mismo período, el índice XAU de minería de oro subió un 165.8%. Un año después, el S&P 500 todavía estaba en mínimos, mientras que las acciones mineras de oro ya habían subido un 87%. Este tipo de comparación realmente puede ilustrar el punto.

¿Y la situación actual? Desde el 28 de febrero, EE. UU. y Israel han llevado a cabo una serie de acciones militares contra Irán, y el precio del petróleo crudo de Texas subió un 46.7%. Es una rápida sacudida en el mercado energético, con un aire similar a los años 70. Pero lo extraño es que el titular de CNBC de anteayer decía: "La venta de oro y plata se intensifica, las preocupaciones por la inflación cubren el mundo". Esto suena como una contradicción. Normalmente, un aumento en el precio del petróleo debería beneficiar al oro y a las acciones mineras, pero en cambio, están en venta.

Según la interpretación de Smith, esto no es un cambio de tendencia, sino una oscilación. La verdadera oportunidad está en que, cuando el impacto del aumento del petróleo genera expectativas de inflación, los grandes fondos eventualmente moverán su dinero de las acciones sobrevaloradas del mercado estadounidense hacia las acciones mineras de oro. La historia ya ha demostrado que este tipo de rotación ocurre.

Su consejo es muy directo: vender el S&P 500 y poner el dinero en acciones mineras de oro. Apostar a esta rotación de activos. La lógica se basa en dos puntos: primero, que el impacto inflacionario impulsado por el petróleo reducirá las ganancias empresariales y las valoraciones de las acciones; y segundo, que la historia nos muestra que en este entorno, las acciones mineras de oro superan ampliamente a las demás. Esta idea vale la pena considerarla, especialmente cuando ves que las valoraciones de las grandes empresas tradicionales todavía son tan altas.
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