Por qué el plan de redistribución de Texas no es una apuesta segura

WASHINGTON (AP) — Texas preparó el escenario para la batalla de la redistritación de este año al dibujar un nuevo mapa congressional destinado a impulsar a los republicanos en las elecciones de mitad de mandato. Ahora, con las primarias en marcha, las esperanzas del partido dependen de una pregunta clave: si los votantes que ayudaron a elegir al presidente Donald Trump hace dos años se presentarán para apoyar a otros candidatos republicanos cuando él no esté en la papeleta.

Se supone que el nuevo mapa ayude a los republicanos a arrebatar cinco escaños en manos de los demócratas, un objetivo fijado por Trump. Si lo logran, los demócratas solo representarían ocho de los 38 distritos del estado, frente a los actuales 13.

Los republicanos buscaron este objetivo con una táctica llamada “cracking” (fracturar), que consiste en esparcir a los votantes inclinados a los demócratas entre distritos que incluyen a más votantes inclinados a los republicanos. Así, es más difícil para los demócratas armar una mayoría en carreras individuales del Congreso.

Pero las matemáticas detrás de esto no son tan sencillas. Predecir si ciertos votantes se inclinan hacia la izquierda o hacia la derecha, o si emitirán su voto, es complejo, y equivocarse puede tener consecuencias.

Un enfoque común es mirar la elección general más reciente. La lógica es sencilla: como la expresión más reciente de las preferencias de los votantes, ofrece la instantánea más actual del electorado.

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            El nuevo mapa tiene más probabilidades de entregar esos cinco escaños al Partido Republicano si los texanos votan de la misma manera que lo hicieron en las elecciones presidenciales de 2024; es decir, que los votantes de Trump se mantengan con los republicanos y los votantes de Kamala Harris se mantengan con los demócratas. Bajo esa suposición, escaños como los nuevos distritos 28 y 34, que actualmente están representados por demócratas, cambiarían a control republicano.

Pero cualquier elección, por sí sola, también está moldeada por su entorno político más amplio. ¿El partido en el poder era impopular? ¿Cómo se sintieron los votantes con respecto a la economía?

En el caso de 2024, esas respuestas son “sí” y “malas”. El análisis de Associated Press encuentra que si los votantes en 2026 emitieran sus votos de la misma manera que lo hicieron en la contienda presidencial de 2024, la mayoría de esas carreras no estarían particularmente reñidas. Solo cuatro tendrían márgenes dentro de 15 puntos porcentuales.

Sin embargo, aplicar los resultados de una elección con inclinación más demócrata a los nuevos distritos hace que el panorama parezca más confuso. Si los votantes vuelven a sus preferencias presidenciales de 2020, a los republicanos les será más difícil ganar los cinco escaños.

Al mirar los resultados presidenciales de 2020 en el nuevo mapa en lugar de 2024, los distritos a lo largo de la frontera sur, que tienen una alta proporción de votantes hispanos, pasan de márgenes republicanos estrechos a márgenes demócratas estrechos. Otros, como los distritos en y alrededor de Dallas, pasan de ser firmemente republicanos a volverse más competitivos, aunque siguen inclinándose hacia el Partido Republicano. Bajo patrones de votación de 2020, nueve distritos tendrían márgenes dentro de 15 puntos.

Para que quede claro, algunos escaños —como uno del área de Dallas que actualmente ocupa el representante demócrata Marc Veasey, y que se ha ampliado para incluir a más votantes inclinados a los republicanos— incluyen suficientes zonas inclinadas a los republicanos como para que incluso una votación estilo 2020 no los mantenga en la columna demócrata.

En lugar de buscar la reelección en la versión más “roja” de su distrito, Veasey se retira del Congreso.

“El ayuntamiento de Fort Worth no tiene representación demócrata”, dijo Veasey sobre los nuevos mapas.

“Va a ser triste”, añadió Veasey. “Me siento terrible”.

La pregunta será si los votantes que Trump captó en 2024 se mantendrán con su partido en las elecciones de mitad de mandato. Aunque el país en general se movió hacia la derecha en 2024 en comparación con 2020, algunos grupos demográficos se movieron con más fuerza que otros. En particular, los votantes hispanos —que tienen una fuerte presencia a lo largo de la frontera y en varias ciudades de Texas— apoyaron a Trump con tasas más altas que las de cuatro años antes.

Hay señales de advertencia para este plan, especialmente en áreas fuertemente hispanas: incluso cuando Trump logró mejoras de dos dígitos en sus márgenes a lo largo de la frontera sur, esos votantes también devolvieron al Congreso a los titulares demócratas Henry Cuellar y Vicente Gonzalez. Ambos vuelven a presentarse en distritos reconstituídos.

En última instancia, el éxito del nuevo mapa congressional de Texas depende de una incertidumbre central: si 2024 marcó una realineación política duradera o un punto máximo para las ganancias republicanas entre las principales bases de votantes. Las primarias que vienen no responderán por sí solas a esa pregunta, pero ofrecerán las primeras pistas sobre si los arquitectos del mapa apostaron correctamente.

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