Breves comentarios del Gobernador Barr sobre las stablecoins

Gracias por la oportunidad de formar parte de esta discusión.

El año pasado, el Congreso aprobó la Ley de Orientación y Creación de la Innovación Nacional para las Stablecoins de EE. UU. (GENIUS), que aporta cierta claridad necesaria a los emisores de stablecoins sobre cómo pueden encajar en el marco regulatorio. Aunque hay mucho trabajo que deben realizar las agencias pertinentes para cubrir los detalles durante el proceso de elaboración de normas, una mayor certeza regulatoria podría conducir a un desarrollo más rápido de las stablecoins.

Hoy en día, las stablecoins se utilizan principalmente para facilitar actividades de comercio de cripto y, en segundo lugar, como un depósito de valor denominado en dólares en algunas jurisdicciones extranjeras. Las stablecoins también podrían utilizarse para reducir los costos de las remesas entre algunos países, para mejorar la rapidez en la gestión de la documentación y los procesos inherentes al comercio y la financiación del comercio globales, o para ayudar a las empresas globales a gestionar sus funciones de tesorería. Otras innovaciones en pagos también pueden desarrollarse utilizando stablecoins, depósitos tokenizados u otros sistemas.

Sin embargo, un área clave de preocupación es el posible uso de stablecoins para el lavado de dinero o la financiación del terrorismo, ya que los agentes malintencionados pueden comprar stablecoins en mercados secundarios que tal vez no tengan requisitos de identificación del cliente. Será necesario desplegar soluciones tanto regulatorias como tecnológicas para limitar estos riesgos.

Un segundo ámbito clave de preocupación es la estabilidad financiera. Aunque las personas que compran algo llamado “stablecoin” podrían razonablemente asumir que pueden confiar en el rescate a la par bajo demanda, la calidad y la liquidez de los activos de reserva que respaldan las stablecoins podrían hacer que sean vulnerables. Las stablecoins solo serán estables si pueden rescatarse de forma fiable y puntual a la par en una amplia gama de condiciones, incluso durante la tensión en el mercado que pueda presionar el valor de la deuda pública que, de otro modo, sería líquida, y durante episodios de tensión en el emisor individual o en sus entidades relacionadas.

Conviene actuar con cautela porque tenemos un largo y doloroso historial de dinero privado creado con salvaguardias insuficientes. Por ejemplo, a principios de la década de 1800, durante la llamada Era de la Banca Libre, Estados Unidos tenía formas competidoras de dinero privado en forma de billetes bancarios, que a menudo se negociaban por debajo de la par. Hubo corridas bancarias frecuentes e incluso pánicos financieros. Aunque se realizaron mejoras en la década de 1860 con las Leyes Bancarias Nacionales, persistieron las crisis financieras. El pánico particularmente severo de 1907, que incluyó una corrida sobre las compañías fiduciarias que ofrecían productos de depósito respaldados por activos menos líquidos, condujo eventualmente a la creación del Sistema de la Reserva Federal en 1913.1

Estas mismas dinámicas de corridas ocurrieron en tiempos modernos con respecto a los fondos del mercado monetario, que se vieron presionados tanto durante la Crisis Financiera Global como durante el inicio de la pandemia de COVID-19. Las stablecoins en sí mismas han estado sujetas a presiones de valoración en los últimos años.

La calidad y la liquidez de los activos de reserva de las stablecoins son fundamentales para su viabilidad a largo plazo. Al mismo tiempo, los emisores de stablecoins tienen el incentivo de maximizar el rendimiento de sus activos de reserva extendiendo el espectro de riesgo lo más lejos posible. Ese incentivo puede aumentar las ganancias en tiempos favorables, pero conlleva el riesgo de socavar la confianza durante la tensión del mercado.

Para abordar estas vulnerabilidades, el Congreso aprobó la Ley GENIUS, de apoyo bipartidista. La herramienta principal de la ley para mitigar el riesgo de corridas es limitar los activos de reserva permitidos a una lista detallada de activos de alta calidad y altamente líquidos. Un control estricto sobre los activos de reserva, junto con la supervisión, los requisitos de capital y liquidez y otras medidas, podría mejorar la estabilidad de las stablecoins y hacerlas instrumentos de pago más viables.

Pero el éxito al lograr estos objetivos dependerá de los detalles de la implementación regulatoria. Los temas clave incluyen la regulación de los activos de reserva, el potencial de arbitraje regulatorio, el alcance de las actividades permisibles para los emisores de stablecoins más allá de la emisión de stablecoins, los requisitos adecuados de capital y liquidez, los controles contra el lavado de dinero y los requisitos de protección al consumidor. Aunque la Ley GENIUS logró avances importantes al crear un marco regulatorio para las stablecoins, una gran parte dependerá de cómo los reguladores federales y estatales implementen la ley.

Gracias, y espero con interés la conversación.


  1. Véase Michael S. Barr (2025), “Exploring the Possibilities and Risks of New Payment Technologies,” discurso pronunciado en 2025 D.C. Fintech Week, Washington, 16 de octubre. Volver al texto
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