Acabo de enterarme de algo bastante curioso sobre uno de esos refranes que todos repetimos sin realmente saber de dónde vienen. Hablo de 'El que mucho abarca, poco aprieta', ¿verdad? Es de esos dichos que aparece en cada red social cuando alguien quiere verse motivacional, pero casi nadie conoce su verdadera historia.



Lo interesante es que quien mucho abarca poco aprieta no es un dicho inventado hace poco. Resulta que tiene siglos de antigüedad. Una de las primeras veces que aparece documentado es en La Celestina, esa obra publicada en 1499 atribuida a Fernando de Rojas. En el texto, el personaje Sempronio dice algo muy parecido: 'Quien mucho abarca poco suele apretar'. Así que desde finales del siglo XV ya estaba circulando esta advertencia sobre los peligros de querer abarcarlo todo.

La verdad es que el mensaje detrás de quien mucho abarca poco tiene mucho sentido. El refrán básicamente te alerta sobre lo que pasa cuando intentas hacer demasiadas cosas simultáneamente: terminas no haciendo bien ninguna. Ya sea en el trabajo, en los estudios o en la vida en general, la dispersión siempre lleva a resultados mediocres. Hoy en día, con toda la hiperconectividad y la obsesión por la multitarea, el refrán cobra aún más relevancia.

Lo fascinante es que no es algo exclusivo del español. En inglés existe 'Jack of all trades, master of none', que transmite exactamente la misma idea: quien intenta dominar todo no sobresale en nada. Es como si todas las culturas hubieran llegado a la misma conclusión.

Además, existen varias variantes del refrán que significan prácticamente lo mismo. Están cosas como 'El que está en muchos cabos, está en ninguno', 'Galgo que muchas liebres levanta, ninguna mata', o incluso 'Quien dos liebres sigue, tal vez caza una, y muchas veces ninguna'. La idea es siempre la misma: la ambición desmedida y la falta de enfoque terminan en fracaso.

Al final, los refranes persisten porque describen realidades universales. La tendencia humana a sobrecargarse, a querer hacerlo todo, es algo que trasciende épocas y culturas. Por eso quien mucho abarca poco sigue siendo relevante después de más de 500 años. Es una advertencia práctica que nos recuerda que a veces menos es más, y que hacer pocas cosas bien siempre supera hacer muchas de manera superficial.
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