He notado un cambio de poder interesante. Stephen Miran ha presentado su renuncia formal al Consejo Asesor Económico de la Casa Blanca de Estados Unidos; este tipo necesita concentrar toda su energía en su trabajo en la Junta de la Reserva Federal.



La situación es la siguiente: Miran prometió en la audiencia de confirmación en el Senado que, si su mandato en la Fed superaba el período provisional inicial, renunciaría a su puesto en la Casa Blanca. Después de que el Senado aprobara su incorporación a la Fed para cubrir una vacante en septiembre pasado, solicitó una licencia sin sueldo en la Casa Blanca. Originalmente, su mandato debía terminar a finales de enero, pero según la ley estadounidense, podía continuar hasta que asumiera el sucesor confirmado por el Senado.

En su carta de renuncia a Trump, Miran dejó muy claro: según la Ley de la Reserva Federal, los miembros de la Junta deben dedicarse a tiempo completo a su trabajo. Aunque inicialmente solicitó permiso para ir a la Fed, le aseguró al Senado que, si seguía en la Junta después de enero, renunciaría formalmente. Este tipo afirmó que presenta su renuncia con pesar, pero también con orgullo.

El portavoz de la Casa Blanca, Kush Desai, emitió posteriormente un comunicado confirmando la decisión, y destacó especialmente el papel clave que Miran desempeñó en el equipo económico de Trump, calificándolo como una valiosa ayuda y con profundas perspectivas para la Casa Blanca.

Lo interesante es que la renuncia de Miran coincide justo con un período clave en la reestructuración de la Fed por parte de Trump. La semana pasada, Trump nominó al financiero Kevin Warsh como sucesor del presidente de la Fed, Jerome Powell. Pero hay un aspecto complicado: Powell actualmente enfrenta una investigación criminal del Departamento de Justicia relacionada con sus declaraciones ante el Congreso sobre la renovación del edificio en la Plaza Nacional de Washington.

Un miembro senior del Comité Bancario del Senado, Thom Tillis, incluso dijo que bloqueará cualquier nominación a la Fed hasta que se resuelva la investigación criminal contra Powell. Esto ha generado bastante tensión política entre la Casa Blanca y la Fed. La nominación de Warsh ahora enfrenta resistencia potencial dentro del Partido Republicano, principalmente por el asunto de la investigación a Powell.

Toda esta situación refleja la delicada relación entre la Fed y el poder ejecutivo. La decisión de Miran de cumplir su promesa y dejar la Casa Blanca para centrarse en la Fed muestra una cierta forma de independencia del banco central. Pero al mismo tiempo, los movimientos de Trump para reestructurar el liderazgo de la Fed también indican que la influencia del poder ejecutivo en la política monetaria sigue en aumento. Estos cambios tendrán un impacto considerable en la dirección futura de la política económica.
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