Acabo de revisar los gráficos del oro y, honestamente, el movimiento que hemos visto es una locura. El oro pasó de alrededor de $2,600 a principios de 2025 a casi $5,600 en enero — eso es un aumento anual del 68%, el más grande desde los años 70. Ahora estamos en torno a $4,400-$4,500 a principios de abril después de una consolidación, pero las razones estructurales que impulsan esto parecen no desaparecer.



Los bancos centrales son la gran historia aquí. Compraron más de 1,000 toneladas el año pasado y se espera que continúen así hasta 2026. China, Polonia, India, Turquía — todos están moviéndose sistemáticamente lejos de las reservas en dólares y acumulando oro. Cuando tienes esa demanda institucional combinada con tensiones geopolíticas y la posibilidad de que la Fed corte tasas, es difícil imaginar que esta tendencia alcista termine pronto.

En cuanto a hacia dónde va, las previsiones de los bancos están muy dispersas, pero en su mayoría son optimistas. JPMorgan apunta a $6,300 para fin de año, Wells Fargo dice entre $6,100 y $6,300, Goldman Sachs es más conservador con $4,900-$5,400. Incluso el "escenario base" en el que la mayoría de los analistas coinciden, tiene el oro promediando más de $5,000 para el cuarto trimestre. La configuración técnica también parece sólida — el soporte se mantiene en $4,200-$4,300, y cualquier ruptura por encima de $5,000 podría abrir la puerta a $5,500-$6,000.

Obviamente, hay riesgos. Si la Fed se vuelve repentinamente hawkish, si la situación geopolítica se resuelve de la noche a la mañana, si el dólar se dispara al alza — cualquiera de estos factores podría provocar una corrección. Pero la tendencia de desdolarización y la acumulación de los bancos centrales están medidas en décadas, no en cuartos. Incluso mirando hasta 2030, los analistas manejan objetivos que van desde $7,000 hasta más de $10,000, dependiendo de cuánto tiempo más esta situación monetaria se mantenga flexible. La previsión del precio del oro para 2030 es básicamente una apuesta a si las dinámicas de las monedas de reserva siguen cambiando. La previsión a largo plazo del precio del oro para 2030 parece depender de si las instituciones siguen diversificando fuera del dólar, y en este momento esa tendencia parece estructural, no cíclica.

Para los traders, el consenso es bastante claro — las caídas son oportunidades de compra, y el camino de menor resistencia es hacia arriba. Ya sea hablando de objetivos a corto plazo o de la previsión del precio del oro para 2030, el caso estructural sigue fortaleciéndose.
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