Acabo de encontrar una de las historias más locas de los últimos años. Joe Low, el tipo que robó 4.5 mil millones del fondo malasio 1MDB, supuestamente vive en Shanghái con un pasaporte australiano ficticio. ¿Se imaginan? Uno de los fugitivos más buscados del mundo simplemente está sentado en una mansión y trabaja como consultor para el gobierno chino.



Lo más interesante de esta historia es que su dinero financió todo ese mundo loco de la película "El lobo de Wall Street". Lujo, yates, obras de arte, Hollywood. Joe Low estuvo en todas partes. Incluso Leonardo DiCaprio le agradeció en su discurso en los Globos de Oro en 2014. Fue simplemente alucinante.

El proyecto Brazen lanzó una serie documental llamada "Finding Jho Low", donde literalmente rastrearon cómo esta persona desapareció y se reubicó. Según ellos, ahora ayuda a empresas sancionadas a evadir las restricciones internacionales. Resulta que Joe Low no solo se esconde, sino que participa activamente en esquemas a nivel estatal.

Lo que sorprende es que la realidad resultó ser mucho más salvaje que cualquier película. Todas esas historias sobre criminales que viven en lujo y desaparecen en el momento justo no son invento. Joe Low es un ejemplo vivo de cómo el sistema puede fallar y una persona simplemente disolverse en otro país. Una historia loca.
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