Recuerda el mantra de seis palabras: primero resolver, luego resumir. La atención de las personas está donde están sus emociones. Si te enfocas en lo positivo, serás feliz; si te enfocas en lo negativo, te sentirás triste. Cuando enfrentes un problema, asegúrate de no centrarte en el problema en sí. En su lugar, pon tu atención en cómo resolverlo, no en el problema en sí. No hables mucho de quién tuvo la culpa en el pasado, sino de qué hacer en el futuro para corregirlo. Esto se llama enfocar en el siguiente paso: primero resolver, luego resumir.

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