Acabo de revisar la historia del coronel Sanders y entendí por qué esta historia inspira tanto. No es solo una historia de éxito, es una lección de que la edad y las circunstancias en realidad no importan si tienes perseverancia.



Harland Sanders empezó desde cero. Su infancia fue dura: su padre se fue temprano, y el pequeño Sanders tuvo que crecer rápido, cocinando para sus hermanos menores. La escuela no funcionó, y empezó a trabajar donde pudo: en una granja, en un tranvía, en ferrocarriles, en el ejército. El coronel Sanders probó muchas profesiones, pero en todas fue despedido y se sintió decepcionado.

A los 40 años, algo finalmente cambió. Abrió un pequeño restaurante en una estación de servicio y empezó a preparar pollo frito con su propia receta. A la gente le encantaba. Por primera vez en años, sintió que había creado algo valioso. Pero luego, ¡boom! El gobierno construyó una nueva autopista y los clientes dejaron de pasar por allí. El negocio se desplomó.

A los 65 años, al coronel Sanders solo le quedaban 105 dólares de pensión. La mayoría de las personas en esa edad simplemente se habrían rendido. Pero él no. Sanders cargó su coche, tomó su receta y empezó a recorrer restaurantes, ofreciendo asociaciones. Dormía en el coche, tocaba puertas, y una y otra vez escuchaba rechazos.

Le dijeron que no 1009 veces. ¿Se imaginan? Más de mil personas le dijeron que no. No es solo un número, es cada día de rechazo, duda, pero él siguió adelante. En el intento número 1010, un restaurante aceptó. Ese fue el comienzo de Kentucky Fried Chicken.

Para los 70 años, KFC ya estaba en toda América. En 1964, el coronel Sanders vendió la compañía por 2 millones de dólares. Hoy, KFC opera en 145 países con más de 25,000 sucursales.

Lo que me impresiona de esta historia es que el coronel Sanders no era un genio, no tenía conexiones, no empezó con capital. Su superpoder era uno solo: se negaba a rendirse. Cuando todos decían que no, él seguía creyendo en su receta. Cuando parecía que la vida había terminado a los 65, empezó de nuevo.

Si piensas que llegaste tarde o que las circunstancias están en tu contra, recuerda esta historia. Sanders demostró que el éxito no llega a los afortunados, sino a quienes están dispuestos a soportar mil rechazos por un solo sí. Cada vez que quieras rendirte, recuerda al coronel Sanders.
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