Pakistán intenta proyectarse como mediador en el conflicto de Oriente Medio, lo que demuestra las presiones que enfrenta: informe

(MENAFN- IANS) Islamabad, 30 de marzo (IANS) En medio del conflicto en curso en Asia Occidental, Pakistán busca activamente proyectarse como mediador, reflejo de las presiones y limitaciones a las que se enfrenta, tanto externas como internas, según un informe.

Recientemente se celebró una reunión en Islamabad, en la que participaron Turquía, Egipto y Arabia Saudita. Sin embargo, las partes reales del conflicto - Israel, EE. UU. e Irán - no formaron parte de la reunión. Esta presentación de Pakistán como posible mediador debe entenderse en el contexto estratégico más amplio, según un informe de Asia Times con sede en Hong Kong.

Inicialmente, Estados Unidos esperaba que la guerra fuera corta y decisiva; sin embargo, ha resultado ser mucho más compleja y prolongada. Irán ha atacado instalaciones militares, intereses comerciales y de energía. Los precios de la energía han aumentado debido a que el Estrecho de Ormuz ha sido bloqueado y el suministro global de petróleo se ha visto interrumpido.

En un escenario así, Estados Unidos y sus aliados parecen buscar una salida, preocupados por verse arrastrados a otra guerra prolongada en la región. Varios países del Golfo no pueden desempeñar el papel de mediador, ya que países como Catar, Omán y Bahréin son partes del conflicto, dado que Irán ha llevado a cabo ataques con misiles y drones dirigidos a su territorio. Esto los convierte en actores interesados, en lugar de actores neutrales.

“Es dentro de este contexto que Pakistán está siendo incluido y proyectado como mediador. La pregunta es: ¿por qué Pakistán? La respuesta no reside en el creciente prestigio global independiente de Pakistán, sino en una combinación de conveniencia estratégica y las propias exigencias de Pakistán”, mencionó Imran Khurshid en el informe.

Primero, Pakistán firmó recientemente un acuerdo de defensa mutua con Arabia Saudita, que incluye una cláusula similar a la de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), bajo la cual un ataque a una de las naciones se considera un ataque a ambas. Si la guerra continúa, Pakistán podría tener que entrar en la guerra del lado de Arabia Saudita, creando urgencia para que Islamabad detenga la escalada. En segundo lugar, las dinámicas internas de Pakistán son sensibles, ya que varios segmentos de su población, especialmente la comunidad chií, simpatizan con Irán. Estallaron protestas en Pakistán tras el asesinato del líder supremo de Irán, el ayatolá Ali Khamenei.

En tercer lugar, Pakistán comparte frontera con Irán, y cualquier inestabilidad en el lado iraní podría aumentar los desafíos de insurgencia para Pakistán, según el informe de Asia Times. Cuarto, la vulnerabilidad económica de Pakistán como país es alta, ya que depende en gran medida de asistencia financiera externa, incluida la ayuda de rescate del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el apoyo de los países del Golfo.

“Tomados en conjunto, estos factores explican por qué Pakistán está buscando activamente posicionarse como mediador: un reflejo de las presiones y limitaciones a las que se enfrenta, tanto externas como internas. Por lo tanto, la narrativa más amplia sobre el creciente papel de Pakistán en la diplomacia global debe tratarse con cautela. La visibilidad no se traduce automáticamente en influencia. Estar en el foco durante una crisis no es lo mismo que contar con un peso diplomático sostenido o una agencia estratégica independiente. No hay que olvidar que Pakistán a menudo ha funcionado como un aliado cercano, aunque subordinado, de Estados Unidos al perseguir objetivos regionales. Cualquier evaluación de su papel debe tener esto en cuenta, ya que Pakistán ha operado con frecuencia dentro de marcos configurados externamente, desde Afganistán hasta el panorama más amplio de Asia Occidental”, señaló Khurshid.

“Estos esfuerzos actuales de mediación ilustran esta dinámica. Los tuits de líderes paquistaníes, incluido el primer ministro (Shebaz) Sharif y el ministro de Asuntos Exteriores Ishaq Dar, se están compartiendo activamente por Donald Trump en su cuenta de Truth Social, algo relativamente raro, lo que indica alineación con los objetivos de EE. UU. Al mismo tiempo, mientras Pakistán habla de mediación, no ha detenido sus operaciones militares en Afganistán, lo que plantea dudas sobre su credibilidad. Los ataques recientes que, según se informa, alcanzaron infraestructura civil, incluidas hospitales, han provocado más de 400 muertes, lo que complica aún más su afirmación de una mediación imparcial”, añadió.

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