De cofundador a nada: Cómo Mark Zuckerberg traicionó a su socio



Es una de las historias más sombrías del Silicon Valley. Eduardo Saverin llegó en 2005 a la sede de Facebook y creyó que ahora era oficialmente el director financiero. Pero cuando salió, su vida quedó completamente destruida.

Saverin había invertido todo. Su dinero, su tiempo, su confianza—todo en Mark Zuckerberg y en ese proyecto loco llamado Facebook. No era cualquier inversor. Era el cofundador que ayudó a construir la empresa.

Luego, los papeles. Cuando se los mostraron, no podía creer lo que leía. Sus 1.388.334 acciones, que representaban el 34,4% de la compañía, simplemente desaparecieron. Diluidas al 0,03%. No fue un error. Fue orquestado. Todo a sus espaldas.

El hombre con el que Saverin había construido un imperio, acababa de borrarlo de la existencia. Mark Zuckerberg lo había jugado—con trucos legales, pero jugado al fin y al cabo.

Es una lección sobre cómo la confianza en el mundo de los negocios puede desmoronarse rápidamente. Cómo un socio puede convertirse en enemigo en un instante. Saverin no solo perdió dinero. Perdió su posición, su voz, su futuro en la empresa que ayudó a crear.

Esa es la otra cara del sueño del Silicon Valley.
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