Trump dice que Irán buscó una pausa de 10 días en los ataques energéticos, Teherán niega la solicitud

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(MENAFN- Khaama Press) ** El presidente de EE. UU., Donald Trump, dijo que había ampliado una pausa en la acción contra las instalaciones energéticas de Irán por 10 días, afirmando que el movimiento se realizó a solicitud de Teherán y que las conversaciones estaban “yendo muy bien”, a pesar de que Irán rápidamente rechazó ese relato.**

Trump dijo que la suspensión se extendería hasta el 6 de abril, en lo que describió como una extensión oficial de la actual pausa.

En una publicación en Truth Social, Trump dijo que los Estados Unidos estaban pausando el “período de destrucción de plantas de energía” después de lo que él llamó una solicitud del gobierno iraní, señalando que Washington aún ve espacio para la diplomacia a pesar de que la presión militar sigue en pie. La pausa retrasa cualquier escalada inmediata contra uno de los sectores económicos más sensibles de Irán.

Sin embargo, Irán se opuso a la versión de los hechos de Trump, negando que hubiera solicitado a Washington más tiempo y disputando las sugerencias de que las negociaciones directas estaban avanzando sin problemas. Teherán ha dicho repetidamente que cualquier contacto con los Estados Unidos ha sido indirecto y ha insistido en que cualquier propuesta debe ser “justa y equilibrada”.

El desarrollo también se produce en medio de signos de que figuras políticas clave iraníes, incluido el presidente del parlamento, Mohammad Bagher Ghalibaf, y el ministro de Relaciones Exteriores, Abbas Araghchi, no han estado públicamente centrales en el último mensaje de EE. UU. sobre la pausa, subrayando la naturaleza opaca y fragmentada de la vía diplomática. Los funcionarios iraníes, en cambio, han seguido enmarcando la crisis como una que debe manejarse en los términos de Teherán y a través de canales cuidadosamente controlados.

La pausa es significativa porque la infraestructura energética de Irán ha permanecido como un punto de presión importante en la confrontación más amplia, con cualquier ataque a activos de petróleo, gas o energía conllevando riesgos para los mercados energéticos globales y la escalada regional. La decisión de Washington de esperar, al menos temporalmente, sugiere preocupación por las repercusiones económicas y geopolíticas de ampliar aún más el conflicto.

El último intercambio destaca el frágil estado de la diplomacia entre EE. UU. e Irán, donde afirmaciones públicas, negaciones y ambigüedad estratégica continúan moldeando la crisis. Por ahora, la ventana de 10 días puede ofrecer a ambas partes un espacio limitado para probar la diplomacia, pero el riesgo de una nueva confrontación sigue siendo alto si no surge un avance para principios de abril.

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