Larry Ellison se casa por quinta vez: la cara oculta de la mayor fortuna del mundo

En septiembre de 2025, a los 81 años, Larry Ellison se ha posicionado como el hombre más rico del planeta, eclipsando a Elon Musk, quien había ocupado ese trono durante mucho tiempo. Su fortuna había explotado hasta alcanzar los 393 mil millones de dólares, superando la de su rival en unos 8 mil millones. Sin embargo, menos de un año después, Ellison vuelve a ser noticia: esta vez por haberse casado discretamente con Jolin Zhu, una mujer originaria de China, 47 años menor que él. Este multimillonario, con su quinto matrimonio a cuestas, encarna un fascinante paradoja: la de un hombre que acumula riquezas infinitas pero también uniones matrimoniales, oscilando entre el ascetismo más estricto y los excesos más deslumbrantes.

Este contraste entre su insaciable búsqueda de nuevas esposas y su apogeo financiero plantea una pregunta pertinente: ¿cómo un hombre tan obsesionado con la juventud eterna y la autodisciplina se embarca regularmente en nuevas aventuras matrimoniales? La respuesta puede residir en esa personalidad que Larry Ellison siempre ha cultivado: la de un hombre perpetuamente joven que se niega a dejar que la edad o las convenciones dicten su destino.

Del joven huérfano al CEO visionario: la génesis de un imperio de bases de datos

Nacido en 1944 en el Bronx de Nueva York, Larry Ellison tuvo un comienzo de vida marcado por el abandono. Su madre biológica, una joven soltera de 19 años, incapaz de criarlo, lo confió a su tía en Chicago cuando él tenía solo nueve meses. Su padre adoptivo era un simple funcionario, y la familia Ellison vivía en condiciones económicas precarias. Estos primeros años forjan su carácter: solo, determinado, rechazando la fatalidad.

Admitido en la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign, Ellison abandona su carrera en segundo año tras la muerte de su madre adoptiva. Luego intenta en la Universidad de Chicago, pero interrumpe nuevamente sus estudios después de un semestre. En lugar de lamentarse, el joven opta por viajar. Recorre Estados Unidos como programador freelance, primero en Chicago y luego en dirección a California. Berkeley, hogar contracultural y bastión tecnológico emergente, lo fascina de inmediato. “La gente allí parecía más libre y más inteligente”, dirá.

Es a principios de la década de 1970, durante su paso por Ampex Corporation, una empresa especializada en almacenamiento de audio-video y procesamiento de datos, que el destino de Ellison toma un giro decisivo. Como programador, participa en un proyecto clave: diseñar un sistema de bases de datos para la CIA capaz de gestionar e interrogar masivamente los datos, un proyecto que lleva un nombre que se volverá legendario: “Oracle”.

En 1977, a los 32 años, Ellison co-invierte 2,000 dólares con sus antiguos colegas Bob Miner y Ed Oates (Ellison aportando 1,200 dólares por su cuenta) para crear Software Development Laboratories (SDL). Su decisión fundacional: desarrollar un sistema de bases de datos comercial universal aprovechando su experiencia en la CIA y el modelo de datos relacionales que habían diseñado, llamándolo directamente “Oracle”. En 1986, Oracle accede al NASDAQ y se convierte en una estrella en ascenso en el mercado del software empresarial.

Aunque Ellison no es el inventor de la tecnología de bases de datos, comprende su potencial comercial mucho antes que sus competidores. Es este olfato empresarial, combinado con su audacia para arriesgar toda su fortuna, lo que lo convierte en un fundador excepcional. Sus más de 40 años al frente de Oracle reflejan esta personalidad obstinada y competitiva: presidente de 1978 a 1996, primer CEO de 1990 a 1992, regresa después de un accidente de surf en 1992 que casi le cuesta la vida. Hasta 2014, guía la empresa antes de transferir el rol de CEO, manteniendo el título de presidente ejecutivo y director técnico hasta hoy.

Oracle se ha reinventado: cómo la estrategia de IA catapultó a Larry Ellison a la cima

Durante décadas, Oracle ha dominado el mercado de bases de datos, pero la llegada de la computación en la nube con Amazon AWS y Microsoft Azure lo relegó a un segundo plano. Muchos pensaban que el gigante de los datos había fallado en su transformación digital. Sin embargo, Larry Ellison veía hacia dónde soplaba el viento.

El 10 de septiembre de 2025, Oracle anuncia la firma de cuatro contratos por un valor total de varios cientos de miles de millones de dólares, incluido un asociación estratégica de 300 mil millones de dólares en cinco años con OpenAI. El mercado reacciona de inmediato: el precio de la acción sube más del 40% en una sola sesión, el mayor aumento en un día desde 1992. Lo que los inversores comprenden de inmediato es que Oracle posee precisamente la infraestructura crítica para la era de la inteligencia artificial generativa.

Ese verano de 2025, Oracle lleva a cabo una reestructuración masiva que afecta a miles de empleados, especialmente en las divisiones de hardware y software tradicionales. Al mismo tiempo, la empresa acelera su inversión en centros de datos e infraestructuras de IA. De repente, el “viejo proveedor de software” se transforma en el “caballo negro de las infraestructuras de IA”. Esta transición estratégica es la huella digital de Larry Ellison: el hombre que sabe leer el futuro y mover sus piezas antes que sus competidores.

El mercado, hambriento por la demanda desenfrenada de potencia de cálculo para la IA, encuentra en Oracle un socio indispensable. Esta posición privilegiada, combinada con los antiguos contratos de sus clientes históricos, eleva la riqueza de Ellison a niveles sin precedentes y lo convierte, el 10 de septiembre de 2025, en el hombre más rico del mundo. No es tanto una victoria sobre Musk como una consagración del olfato visionario que Ellison ha demostrado durante cuarenta años.

Familia Ellison: un imperio que se extiende de Silicon Valley a Hollywood

La creciente fortuna de Ellison no se detiene en su riqueza personal; se extiende y amplifica dentro de su familia. Su hijo, David Ellison, da un nuevo impulso a esta trayectoria empresarial al adquirir Paramount Global, la empresa matriz de CBS y MTV, por 8 mil millones de dólares. Para esta transacción, David recibe un considerable apoyo financiero de su familia, que contribuye con 6 mil millones de dólares. Esta adquisición estratégica marca la expansión de la dinastía Ellison hacia el sector del entretenimiento y los medios.

Mientras Larry Ellison reina sobre Silicon Valley y las infraestructuras tecnológicas críticas, David consolida el control familiar sobre la industria del cine y la televisión. Ambas generaciones tejen juntas un imperio que se extiende desde los servidores de datos hasta los estudios de Hollywood, una diversificación de poder económico raramente igualada.

En la escena política, Larry Ellison tampoco permanece en la sombra. Regularmente apoya al Partido Republicano y es un contribuyente político importante. En 2015, financia la campaña presidencial de Marco Rubio. En 2022, dona 15 millones de dólares al super PAC del senador de Carolina del Sur, Tim Scott. Su influencia se extiende hasta la Casa Blanca misma. En enero de 2026, aparece junto al CEO de SoftBank Masayoshi Son y el CEO de OpenAI Sam Altman para anunciar la construcción de una red de centros de datos de IA de 500 mil millones de dólares. La tecnología de Oracle formaría el núcleo de este proyecto, ilustrando cómo el poder económico de Ellison se convierte directamente en influencia política y en capacidad para moldear la infraestructura tecnológica mundial.

A los 81 años, Larry Ellison se casa con su quinta esposa: entre ascetismo y pasión

La vida personal de Ellison presenta fascinantes contradicciones. Por un lado, posee el 98% de las tierras de la isla de Lanai en Hawái, varias residencias lujosas en California y una flota de yates de alta gama. Por otro lado, practica una disciplina personal casi monacal.

Su obsesión por el agua y el viento se remonta a su juventud aventurera. En 1992, un accidente de surf pudo haberlo llevado, pero en lugar de renunciar, refuerza su compromiso con los deportes extremos. Gradualmente canaliza esta energía hacia la vela. En 2013, el equipo Oracle Team USA que él patrocina realiza un espectacular retorno durante la Copa América, ganando el trofeo en lo que los historiadores de la vela consideran una de las mayores reversaciones de destino jamás registradas.

En 2018, Ellison funda la SailGP, una competencia de catamaranes ultra-rápidos que hoy atrae a inversores prestigiosos: la actriz Anne Hathaway y la superestrella del fútbol Kylian Mbappé están entre los patrocinadores. El tenis es otra pasión central. Ellison ha insuflado nueva vida al torneo de Indian Wells en California, reposicionándolo como el “quinto Grand Slam”, otorgando así un prestigio internacional a este evento californiano.

Estas actividades deportivas no son simples pasatiempos para Ellison; encarnan su secreto de juventud. Entre 1990 y 2000, dedicaba varias horas al día al ejercicio físico. Su dieta: agua pura y té verde, ninguna bebida azucarada, un control total sobre cada aporte calórico. Esta autodisciplina obsesiva ha permitido al septuagenario mantener una forma física que algunos comparan con la de una persona dos décadas más joven.

Es en este contexto que llega la noticia de su quinto matrimonio. En 2024, Larry Ellison se casa discretamente con Jolin Zhu, una mujer de origen chino nacida en Shenyang, graduada de la Universidad de Michigan. Con 47 años menos que él, Zhu representa una unión que ha provocado intercambios irónicos en las redes sociales. Algunos observadores notan con humor que Ellison parece tan atraído por la cresta de las olas como por las aventuras amorosas, oscilando entre la extrema autodisciplina por un lado y las pasiones conyugales por el otro.

Este quinto matrimonio ilustra una paradoja: ¿cómo puede un hombre tan riguroso en el cuidado de su cuerpo y su fortuna lanzarse tan regularmente a nuevas uniones? Quizás porque para Ellison, la juventud eterna no es solo un asunto de salud física; también es una filosofía existencial que rechaza el conformismo y abraza los nuevos comienzos, cualesquiera que sean los desafíos.

Legar el 95% de su riqueza: la filantropía personal de Larry Ellison

En 2010, Larry Ellison firma el “voto de donación”, comprometiéndose formalmente a legar al menos el 95% de su riqueza a causas filantrópicas. Sin embargo, a diferencia de Bill Gates y Warren Buffett, se niega a alinearse con iniciativas colectivas de gran envergadura. En una entrevista con el New York Times, explica que “valora su soledad y no acepta ser influenciado por ideas externas”. Esta independencia característica se refleja en sus contribuciones.

En 2016, dona 200 millones de dólares a la Universidad del Sur de California para establecer un centro de investigación oncológica. Más recientemente, transfiere una porción significativa de su riqueza al Ellison Institute of Technology, un proyecto colaborativo con la Universidad de Oxford destinado a explorar cuestiones médicas, alimentarias y climáticas contemporáneas.

En las redes sociales, expresa su visión: “Debemos diseñar una nueva generación de medicamentos salvadores para la humanidad, construir sistemas agrícolas de bajo costo y desarrollar energías limpias y eficientes.” Su filantropía no busca visibilidad colectiva; refleja sus preocupaciones personales y su deseo de dejar una huella duradera en los desafíos globales.

Conclusión: el rechazo eterno del declive

A los 81 años, Larry Ellison sigue siendo la prueba viviente de que una leyenda de la tecnología no se desvanece con el tiempo. Desde el contrato de la CIA que lo inspiró hasta la dominación de las infraestructuras de IA que lo coloca en la cima de la fortuna mundial, Ellison encarna una trayectoria de anticipación estratégica y un rechazo inflexible a la mediocridad. Su quinta esposa a su lado, sus yates anclados en las islas, su gigantesco portafolio inmobiliario: todo sugiere un hombre que ha ganado el juego.

Sin embargo, su verdadero triunfo reside en otro lugar. Está en su capacidad para reinventar Oracle en el momento en que el mundo la consideraba obsoleta. Está en su comprensión inigualable de la trayectoria tecnológica mundial. Está en el imperio familiar que se extiende desde el valle del silicio hasta Hollywood. Y está en esta personalidad irreductible que se casa, surfea, navega y construye a los 81 años como si el tiempo no tuviera ninguna influencia.

El trono del más rico del mundo podría cambiar de manos mañana, pero por ahora, Larry Ellison ha probado algo más duradero: en una era donde la IA redefine todo, los gigantes de la tecnología de la vieja guardia, cuando son guiados por una visión clara y una voluntad de hierro, todavía escriben las reglas del futuro.

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