Curve enfrenta un enfrentamiento con los inversores por la adquisición de Lloyds


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Reunión extraordinaria convocada en medio de la presión de los inversores

Curve, el proveedor de billetera digital con sede en Londres, ha acordado convocar una junta general extraordinaria (EGM) a principios de octubre, después de la creciente presión de inversores molestos por su propuesta de venta de 120 millones de libras esterlinas a Lloyds Banking Group. El movimiento llega tras una demanda formal de IDC Ventures, que posee aproximadamente el 12 por ciento de las acciones de Curve y es su mayor respaldo externo.

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La EGM marcará un momento crítico para el futuro de la fintech, reflejando divisiones profundas entre su junta directiva y los inversores clave. Las fuentes indican que IDC y otros accionistas que se oponen a los términos de la adquisición pretenden presionar para la destitución tanto de Lord Stanley Fink, presidente de Curve, como de Shachar Bialick, fundador y director ejecutivo de la empresa.

Enfado de los inversores por los términos de la venta

IDC Ventures ha sido contundente en su descontento por la forma en que se ha gestionado la transacción, particularmente sobre cómo se distribuirían los ingresos de la venta. La firma ha acusado al liderazgo de Curve de no entablar un diálogo significativo con los inversores y de retener detalles básicos sobre el acuerdo.

En una declaración reciente, IDC expresó su preocupación por el re nombramiento de Lord Fink como presidente a finales de julio, después de que una decisión anterior lo hubiera retirado de la junta. El inversor sostuvo que este desarrollo subrayó problemas más amplios de gobernanza en la empresa.

IDC, que invirtió por primera vez en Curve en 2019 y ha participado en múltiples rondas de financiación desde entonces, ha instruido al bufete Quinn Emanuel para que la asesore en el asunto. El inversor ha señalado que está dispuesto a actuar con decisión para proteger su posición si sus preocupaciones no se abordan.

La posición de Curve y la realidad financiera

Curve no se ha involucrado públicamente con consultas de los medios sobre la venta, pero fuentes internas sugieren que la empresa sigue insistiendo en que el proceso se ha manejado de manera justa y en interés de todos los accionistas. A principios de este mes, el fundador Shachar Bialick dijo a los inversores que, aunque el precio de la venta era inferior a las expectativas anteriores, Curve tenía opciones limitadas. Según quienes conocen sus declaraciones, advirtió que, sin la transacción con Lloyds, la empresa corría el riesgo de quedarse sin fondos antes de que terminara el año.

Desde su creación, Curve ha recaudado al menos 250 millones de libras esterlinas de inversores. A pesar de atraer un respaldo significativo, la empresa ha luchado por mantener el impulso en los últimos años, recortando algunos planes de expansión y cambiando su enfoque hacia sus servicios de pagos centrales.

Lo que está en juego

Para Lloyds, la adquisición representaría un impulso para modernizar su infraestructura de pagos y reducir la dependencia de proveedores externos como Apple Pay y Google Wallet. Para los inversores de Curve, sin embargo, la cifra propuesta de 120 millones de libras esterlinas está muy por debajo de las valoraciones implícitas en las rondas de captación anteriores.

La EGM coloca a Curve en una encrucijada. Los accionistas no solo debatirán si el acuerdo con Lloyds debe seguir adelante, sino también la composición de la propia junta. El resultado podría determinar si Curve avanza con la adquisición, busca financiación alternativa o enfrenta una presión financiera más profunda.

Implicaciones más amplias

La disputa pone de relieve tensiones más amplias en el sector fintech, donde el optimismo inicial a menudo ha chocado con realidades de financiación más duras. Empresas que antes se celebraban como posibles líderes del mercado se están vendiendo cada vez más a valoraciones que dejan decepcionados a los inversores, mientras que compradores como los grandes bancos ven oportunidades para adquirir tecnología a menor costo.

Para Curve, los riesgos son inmediatos. Con las reservas de efectivo bajo presión y erosionándose la confianza de los inversores, la próxima EGM podría resultar decisiva para determinar si la empresa continúa bajo su liderazgo actual o si se somete a un reinicio significativo como parte de su venta a Lloyds.

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