Trump anuncia oficialmente: viajará a Beijing el 14 de mayo e invita a China a visitar Washington. ¡Muchos piensan que esto es un deshielo en las relaciones chino-estadounidenses y que Trump está enviando una señal de buena voluntad. ¡Están equivocados! La verdad es que el arsenal estadounidense está casi agotado, los aliados colectivamente se están inclinando hacia Beijing y las protestas antiguerra en el país llenan las calles. Trump no está haciendo una demostración de amistad, sino que está buscando que China le ayude a encontrar una salida para retirarse de Oriente Medio.


Primero, hablemos de lo que pasa con las fuerzas armadas estadounidenses. La visita programada a China para el 31 de marzo fue cancelada por misiles iraníes. En estos 44 días hasta el 14 de mayo, las fuerzas en Oriente Medio no han estado ociosas, han estado en combate y han agotado gran parte de su inventario de misiles Tomahawk y bombas de precisión guiada. Evaluaciones internas del Pentágono muestran que reconstruir estos stocks tomará años y no será barato. Ahora, las fuerzas estadounidenses parecen un derrochador, gastando dinero como agua, pero sin ganar suficiente, y el riesgo de quedarse sin municiones es inminente.
Veamos también las pequeñas maniobras de los aliados. El primer ministro español Sánchez ya tiene su billete para Beijing el 13 de abril. Otros países europeos también están en fila para visitar China. ¿A qué se debe esta tendencia? No parecen estar siguiendo a Estados Unidos hasta el final. Trump ve cómo sus aliados se acercan cada vez más a China, y eso le preocupa. Él sabe muy bien que sus aliados no son tontos; si hay beneficios, van con quien los ofrece. Ahora mismo, en China hay una gran oportunidad económica, y naturalmente quieren aprovecharla.
La situación interna le preocupa aún más. Las protestas antiguerra llenan las calles, y la gente no quiere ver a sus hijos enviados al campo de batalla en Oriente Medio. Si Trump no encuentra una excusa para retirarse, la opinión pública podría destrozarlo. La visita a China, en apariencia, busca cooperación, pero en realidad es una petición para que China le ayude a ordenar el caos en Oriente Medio y poder retirarse con dignidad.
Cuanto más tiempo dure la guerra en Oriente Medio, más rápido se agotarán las municiones y mayor será el riesgo de quedarse sin stocks. El personal del Pentágono está cada vez más ansioso; reconstruir los stocks lleva mucho tiempo y, si algo sale mal, la capacidad de combate de EE. UU. se verá seriamente afectada. Trump entiende muy bien qué significa quedarse sin municiones: es un asunto que afecta la imagen y la fuerza de EE. UU.
La tendencia de los aliados a inclinarse hacia Beijing es cada vez más clara. Sánchez llegará a Beijing el 13 de abril, y otros países europeos también están en camino. No vienen a hacer turismo, sino a negociar cooperación económica y comercio. Trump ve cómo sus aliados se acercan a China uno tras otro, y eso le genera ansiedad. Sabe que si los aliados se vuelcan hacia China, la influencia de EE. UU. en Oriente Medio se reducirá considerablemente, y será difícil retirarse completamente.
Las protestas antiguerra en el país se intensifican, y la gente no quiere ver cómo el gobierno gasta grandes sumas en la guerra. Están más preocupados por su bienestar, por el empleo, la salud y la educación. Si Trump no encuentra una excusa para retirarse, la opinión pública podría atacarlo duramente. La visita a China, en definitiva, busca que China le ayude a encontrar una salida digna para retirarse de Oriente Medio y calmar las protestas internas.
Cuanto más prolongada sea la guerra en Oriente Medio, mayor será el agotamiento de municiones y el riesgo de quedarse sin stocks. El personal del Pentágono está cada vez más nervioso; reconstruir los stocks lleva mucho tiempo y, si algo sale mal, la capacidad de combate de EE. UU. se verá muy afectada. Trump entiende muy bien esto, por eso busca en China una vía de salida, para poder retirarse con dignidad y solucionar el problema del arsenal.
La tendencia de los aliados a volverse hacia Beijing es irreversible, y Trump lo sabe muy bien. Ve cómo sus aliados se acercan cada vez más a China, y eso le preocupa. Sabe que si los aliados se vuelcan hacia China, la influencia de EE. UU. en Oriente Medio se reducirá mucho, y será difícil retirarse completamente. La visita a China busca, en esencia, que China ayude a ordenar las relaciones con los aliados y que Trump pueda terminar su mandato con estabilidad.
Las protestas antiguerra en el país ya no se pueden contener; la gente no quiere ver cómo el gobierno gasta grandes sumas en la guerra. Están más enfocados en su vida diaria. Trump sabe muy bien que si no logra calmar la opinión pública, su presidencia estará en peligro. La visita a China es, en definitiva, una búsqueda de una excusa para retirarse dignamente de Oriente Medio y calmar las protestas internas.
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