Te voy a contar un secreto: en realidad, la mayoría de las desgracias en la vida son causadas por uno mismo. Primero, porque nuestra perspectiva está equivocada y nos relacionamos con las personas equivocadas. Segundo, porque nuestra capacidad de juicio es deficiente. Y tercero, porque somos indecisos y no dejamos a las personas problemáticas cuando deberíamos hacerlo.

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