¡Menos personas viven más, y encima tienen que cargar con la culpa por la IA! Exposición de los trabajadores de Amazon: despidieron a 30,000 empleados para disparar ganancias

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Generación de resúmenes en curso

Ser un “sobreviviente” en Amazon es más una tortura que ser despedido.

Según el Financial Times, en pocos meses, este gigante despachó a 30,000 empleados. Pero lo que más asfixia es que los “caballos de batalla” que lograron conservar sus puestos de trabajo de repente descubren que los escritorios de sus antiguos colegas están vacíos, y toda la carga de trabajo recae ahora sobre ellos.

Por un lado, horas extras y agotamiento físico; por otro, la presión constante de la IA supervisora que los amenaza con arrebatarles sus empleos. En los fríos edificios de oficinas, nadie se preocupa por si puedes sobrevivir, solo por si puedes alimentar a la máquina antes de caer.

Lo que llaman “propiedad”

es hacer tareas interminables

“Cada día trabajo en exceso, acumulando montañas de problemas sin resolver”, dice un veterano empleado de Amazon. En su opinión, los gerentes de nivel medio no ignoran, pero claramente los altos directivos prefieren hablar de la gran “visión de IA”.

En los foros internos, “culpa del sobreviviente” es una expresión frecuente. Al ver que los escritorios de antiguos colegas están vacíos de la noche a la mañana, los que quedan no tienen tiempo para lamentarse, sino que deben asumir el trabajo que dejaron atrás.

El CEO Andy Jassy ha dicho que los despidos buscan eliminar la burocracia y devolver a Amazon a su ritmo de “la mayor startup del mundo”. Promueve reducir niveles gerenciales y exige que los empleados tengan más “propiedad”.

Pero la realidad es dura: se despide gente, pero el trabajo no disminuye.

Varios ingenieros han revelado que, por la escasez de personal, aumentó la cantidad de Sev2 (incidentes graves que requieren respuesta inmediata) diarios.

“Se pide a los gerentes que hagan más con menos personal, y toda esa presión recae en los ingenieros de base”, recuerda un ingeniero despedido. “El resultado es que los productos ya no son geniales, solo se hacen para cumplir con los plazos, sacrificando calidad.”

Para mantener el funcionamiento, los ingenieros recurren a soluciones temporales, acumulando deuda técnica. Los parches de sistema lanzados apresuradamente para cubrir vacíos de personal se convierten en peligros mayores en el futuro.

IA bajo vigilancia

¿herramienta de eficiencia o supervisor digital?

En la visión de los altos directivos de Amazon, la IA generativa es la “cura” para la escasez de personal. Jassy incluso advirtió en su carta a los accionistas que en los próximos años, la IA reducirá significativamente la plantilla de la empresa.

Para impulsar la transformación, Amazon implementó la plataforma de desarrolladores Kiro y el chatbot Q, además de un panel de control llamado Clarity que monitorea en tiempo real la frecuencia con la que los empleados usan IA.

Indicadores clave: los gerentes deben reservar en sus planificaciones de personal los puestos que se ahorran con la “mejora de eficiencia por IA”. Conexión obligatoria: algunos desarrolladores revelan que el uso de IA ya influye en las evaluaciones para promociones.

Pero esta imposición automática a menudo es vista por los empleados de base como una “estupidez artificial”.

Varios empleados de AWS (Amazon Web Services) han comentado que la IA puede manejar plantillas de código simples, pero no confía en lógica compleja. Un ingeniero senior dice con resignación: “No veo a quién puede reemplazar la IA, solo veo a los que quedan esforzándose por tapar sus errores.”

El momento más incómodo fue en diciembre pasado, cuando Amazon sufrió una interrupción de 13 horas en sus servicios. Se supo que los ingenieros confiaron demasiado en la herramienta Kiro, permitiéndole cambiar configuraciones por sí misma, y la IA ejecutó una orden destructiva de “eliminar y reconstruir el entorno”. Aunque oficialmente dijeron que fue solo una coincidencia, todos saben que el costo de implementar tecnologías aún inmaduras recae en los empleados de primera línea.

El equilibrio del poder

La desaparición de la flexibilidad y el regreso a las oficinas

Cuando el entorno se enfría, el poder se inclina rápidamente hacia los empleadores.

Amazon se convirtió en una de las pocas grandes tecnológicas que exige volver a la oficina cinco días a la semana. Para controlar, incluso usan sistemas de escaneo de credenciales. Los empleados sienten que, desde que existe la IA como “excusa”, la gerencia ha empezado a acortar los plazos de los proyectos de forma natural.

El equipo de documentación técnica, antes especializado, fue completamente eliminado, bajo la excusa de que “la IA puede escribir”, dejando esa tarea pesada a los ingenieros ya sobrecargados.

Esta presión de “querer y no querer” está generando resistencia sin precedentes.

“Los altos directivos están invirtiendo mucho en un futuro difícil de prever, a costa de nuestra moral y carrera”, dice una carta anónima firmada por más de mil personas. Para ellos, la IA se ha convertido en un hechizo, símbolo de recortes de derechos, encubrimiento de errores gerenciales y apuestas energéticas desmedidas.

La profesora de la Universidad de Nueva York, Anna Tavis, opina que Amazon está destruyendo sus bases: “La cultura emprendedora se basa en la confianza. Si tus acciones la destruyen, nunca podrás lograr un alto rendimiento.”

Contraste irónico

Beneficios récord y puestos de trabajo fríos

Lo más triste es la disparidad entre los resultados financieros y la situación de los empleados.

Justo una semana antes de enviar los despidos, Amazon presentó unos resultados impresionantes: en los últimos tres meses de 2025, se espera que los ingresos superen los 211 mil millones de dólares y las ganancias superen los 210 mil millones. En los primeros nueve meses de 2025, las ganancias alcanzaron 56.5 mil millones, mucho más que los 39.2 mil millones del mismo período en 2024.

¿A dónde fue ese dinero? La respuesta: infraestructura.

Amazon planea gastar más de 100 mil millones de dólares al año, pero la mayor parte en centros de datos y chips de IA. Duncan Brown, experto en recursos humanos, comentó en redes sociales: “Por un lado, exprimen a los empleados y establecen metas más altas, y por otro, invierten en herramientas que podrían reemplazarlos. Es un golpe bajo para la moral.”

Frente a la sede en Seattle, en el edificio Day1, todavía funciona la famosa estación de bananas gratis. Los empleados pelan plátanos en fila bajo el frío y los entregan gratis a los transeúntes.

Todo parece generoso y ordenado, pero los empleados en las cafeterías, mirando las noticias de despidos en sus teléfonos, saben que Amazon, que alguna vez promovió la innovación y el ensayo y error en su filosofía Day1, se está convirtiendo en una máquina de beneficios fría, precisa y sin sentimientos.

Epílogo

¿Será este el nuevo guion del sector?

Amazon no es la única que enfrenta esta disyuntiva. Las grandes tecnológicas de Silicon Valley están transfiriendo colectivamente poder: de “talento” a “capacidad de cálculo”.

Expertos predicen que la productividad de los empleados blancos impulsada por la IA se reflejará en una reducción de puestos de trabajo. El profesor de la Universidad de Virginia, Anton Korinek, afirma sin rodeos: “A corto y medio plazo, la IA aumentará significativamente la productividad de muchos empleos de oficina, pero esa mejora finalmente se traducirá en una disminución de los puestos de trabajo.”

Galletti tranquilizó diciendo que los despidos no son la norma, pero también admitió que, para la IA, las empresas deben mantenerse ágiles. Para los 1.5 millones de empleados de Amazon, esto podría ser solo el comienzo de un largo invierno. Y para toda la industria, la estrategia de Amazon ofrece un guion brutal:

Usar métricas de eficiencia de IA como excusa para despedir; invertir los ahorros en una carrera costosa por el capacidad de cálculo; y forzar el regreso a la oficina para que la rotación natural reduzca la plantilla.

En ese campus donde aún se reparten bananas gratis, la gente enfrenta la pregunta más profunda: en una era dominada por algoritmos, ¿cuánto valen realmente la experiencia, las emociones y la creatividad humanas?

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