Trump es advertido, el Tesoro de EE.UU. lanza la bomba nuclear financiera, la deuda de EE.UU. podría colapsar

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La mayor bolsa de futuros del mundo, la CME, emite una advertencia repentina porque el Departamento del Tesoro de EE. UU. interviene directamente en los precios del petróleo, lo que podría desencadenar una “catástrofe épica”.

El Departamento del Tesoro de EE. UU., usando el dinero de los contribuyentes estadounidenses, interviene en los precios de los futuros de commodities. ¿Por qué esto genera malestar en Chicago? ¿Qué riesgos puede suponer para los mercados financieros esta operación del Departamento del Tesoro?

Señal de peligro de la Bolsa de Chicago

Según el Financial Times del Reino Unido: La mayor operadora de futuros del mundo, CME, emitió el 13 de marzo una advertencia severa al gobierno de Trump, advirtiendo que si durante el conflicto entre EE. UU. e Irán se manipulan los mercados de derivados para reducir el precio del petróleo, esto podría causar una catástrofe épica en los mercados financieros.

La razón de esta advertencia es que el Departamento del Tesoro de EE. UU. participó activamente en operaciones de futuros de petróleo crudo apalancados, vendiendo en corto en varios días consecutivos para frenar la subida del precio del petróleo.

Al mismo tiempo, el gobierno de Trump anunció la liberación de reservas estratégicas de petróleo, combinando ambas acciones para presionar a la baja el precio del petróleo. Bajo esta presión extrema, el mercado del petróleo experimentó una gran volatilidad: primero subió a 120 dólares, luego cayó en picada, llegando a un mínimo de 81 dólares.

Pero estos efectos solo duraron poco tiempo; con la persistente escasez global de petróleo, el precio volvió a subir por encima de los 100 dólares.

Es importante entender que que un gobierno nacional intervenga directamente en los mercados financieros es algo sin precedentes en la historia mundial, como si un árbitro saliera a jugar en el campo, rompiendo el equilibrio natural del mercado y poniendo en riesgo la estabilidad fiscal del país.

En otras palabras, el Departamento del Tesoro de EE. UU., como institución oficial, usa el dinero de los contribuyentes para hacer operaciones apalancadas en el mercado. Si gana, bien; pero si pierde, ¿quién será responsable?

Aún más preocupante es la situación de la deuda estadounidense. Desde el bloqueo del estrecho de Holmes, el precio de los bonos del Tesoro ha caído como un globo desinflándose, con el rendimiento a 30 años alcanzando el 4.9%, casi en la línea de advertencia del mercado.

A mayor rendimiento, menor valor de los bonos, lo que significa que estos se vuelven cada vez menos atractivos y los inversores están vendiendo en masa.

La advertencia de CME no es infundada. Como la mayor bolsa de futuros del mundo, ha visto muchas crisis de mercado y ahora usa la expresión “catástrofe épica” para describir la situación, lo que refleja la gravedad del asunto.

Al fin y al cabo, lo que más teme el mercado es la intervención forzada del gobierno. Si los inversores pierden confianza, las consecuencias pueden ser catastróficas. Esto se vio claramente en el incidente de los bonos soberanos de Solomon, donde la manipulación del mercado solo trajo consecuencias negativas.

Este tipo de acciones solo sirven para envenenar la situación: la intervención directa del Estado en los mercados de futuros no solo hará que los inversores pierdan confianza en los activos en dólares, sino que también acelerará la venta masiva de bonos.

Hay que recordar que los bonos estadounidenses, considerados un “refugio seguro” en los activos globales, si pierden estabilidad, afectarán a todo el mercado financiero mundial. En ese momento, no solo será difícil aliviar la presión fiscal, sino que podría desencadenar una crisis aún mayor.

Lo más importante es que la caída continua en el precio de los bonos estadounidenses reduce las posibilidades de que la Reserva Federal reduzca las tasas de interés.

Originalmente, el mercado esperaba que la Fed bajara las tasas para aliviar la economía, pero con los rendimientos de los bonos en niveles altos, una bajada solo depreciaría el dólar y provocaría una mayor fuga de capitales.

La advertencia de CME sobre una “catástrofe épica” no es una exageración, sino una predicción precisa de la política fiscal de EE. UU.

En los últimos años, EE. UU. ha quedado atrapado en una dependencia de una política fiscal “fácil de relajar, difícil de apretar”. La deuda pública ha alcanzado niveles récord, superando los 39 billones de dólares en marzo de 2026.

La intervención del Departamento del Tesoro en la venta en corto del petróleo parece una medida de emergencia para hacer frente a la volatilidad del mercado, pero en realidad revela las contradicciones estructurales de la economía estadounidense: una dependencia excesiva de la deuda y la manipulación del mercado, sin reformas institucionales.

La “operación de giro” de la Reserva Federal en su momento intentó reducir artificialmente las tasas a largo plazo, pero terminó provocando una estanflación que duró una década. La lección todavía está presente, pero EE. UU. vuelve a repetir los mismos errores.

A largo plazo, la crisis de la deuda estadounidense no se aliviará fácilmente. Por el contrario, se agravará por el aumento del déficit fiscal y la pérdida de confianza en los mercados.

Para el mundo, reducir la dependencia del dólar y de los bonos estadounidenses, y promover un sistema monetario multilateral, son las estrategias más seguras para afrontar esta crisis.

Declaración del autor: opinión personal, solo para referencia.

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