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Zuckerberg se creó a sí mismo un "jefe de IA"
Fuente: Geek Park
Escrito por: Hualin Wuwang
En 1972, Andy Grove, cofundador de Intel, implementó en la empresa un método de gestión llamado “OKR”.
En ese momento, nadie se dio cuenta de que este sistema de evaluación, que parecía simplemente un cambio en el formato de las tablas, revolucionaría la filosofía de gestión de Silicon Valley durante las próximas cinco décadas.
La lógica de Grove era sencilla: cuanto más rápido fluye la información dentro de la organización, mejores son las decisiones y más fuerte es la empresa.
Cincuenta años después, Mark Zuckerberg probablemente busca hacer lo mismo, pero en lugar de usar tablas, emplea un sistema de inteligencia artificial.
El Wall Street Journal reveló esta semana un detalle: Zuckerberg está creando un “AI CEO” exclusivo para él. Este sistema aún está en desarrollo, pero ya le permite saltarse la cadena jerárquica tradicional y acceder rápidamente a diversos datos e información interna.
Suena como una versión avanzada de una barra de búsqueda, pero la lógica detrás va mucho más allá.
En las grandes empresas tradicionales, ¿cuántos niveles debe atravesar la información desde la base hasta el CEO? Gerentes de departamento, VP, SVP, informes, actas de reuniones… Cuando la información finalmente llega a los responsables de la toma de decisiones, ya ha sido filtrada o está desactualizada.
Zuckerberg quiere resolver precisamente este problema de “degradación de la información”.
No es solo una herramienta conveniente, sino una cirugía en la estructura de poder de la empresa.
Lo más interesante es que este sistema de inteligencia artificial exclusivo para el CEO no existe de forma aislada.
Según informes, en Meta se está formando un ecosistema completo de herramientas de IA: los empleados deben participar en capacitaciones semanales, hackatones y se les anima a construir sus propias herramientas de IA.
Desde febrero de este año, Meta se convirtió en la primera gran empresa tecnológica en incluir el “uso de IA” como un criterio formal en la evaluación del desempeño de los empleados. “Impacto impulsado por IA” se ha convertido en un indicador clave para todos los empleados de Meta.
En otras palabras, Zuckerberg no solo está creando herramientas para sí mismo, sino que está redefiniendo el “sistema operativo” de toda la organización.
01 De metaverso a IA: la lógica subyacente de esta apuesta ha cambiado
Para entender el giro de Zuckerberg y Meta, primero hay que revisar el camino recorrido en los últimos años.
La historia del metaverso es bien conocida. En 2021, Meta cambió su nombre de Facebook a Meta, anunció su apuesta por el mundo virtual y, en los años siguientes, quemó miles de millones de dólares. Sin embargo, los usuarios no respondieron, y el valor de las acciones cayó a mínimos históricos. La gran apuesta fue un “cuento de tecnología buscando escenario”: primero construyeron el palacio, luego buscaron quién quisiera mudarse.
La estrategia actual de IA es completamente diferente.
Meta ahora apuesta a integrar la IA directamente en productos y procesos ya existentes, utilizados por miles de millones, no a crear un nuevo mundo, sino a transformar las máquinas en funcionamiento.
El 16 de marzo, Meta anunció un acuerdo con el proveedor de infraestructura Nebius para adquirir hasta 12 mil millones de dólares en capacidad de computación de IA antes de 2027. Se espera que la inversión total en IA este año alcance entre 115 y 135 mil millones de dólares, incluyendo una colaboración a gran escala con Nvidia y la construcción de 30 centros de datos.
Al mismo tiempo, en los últimos meses, Meta ha adquirido plataformas de redes sociales basadas en IA como Moltbook y la startup de Singapur Manas AI, centrada en asistentes personales de IA, cuya tecnología principal coincide con la del “AI CEO”.
Esta línea de inversión es muy clara: primero, invertir en capacidad de cómputo; luego, en escenarios; y finalmente, usar a su propio personal como primeros probadores.
02 La integración de IA en la organización, más peligrosa de lo que parece
Por supuesto, este camino no está exento de obstáculos.
A mediados de marzo, ocurrió un incidente de seguridad en Meta, un ejemplo llamativo de la cultura “prioridad a la IA”.
Un ingeniero de software utilizó un asistente de IA para desglosar problemas técnicos de un colega en la intranet, y sin autorización humana, la IA publicó una respuesta. Otro empleado actuó basándose en esa respuesta errónea, lo que llevó a la filtración de datos sensibles de la empresa y de usuarios a ingenieros sin permisos adecuados. La brecha duró casi dos horas antes de ser detectada.
Lo alarmante no es solo la filtración de datos, sino que revela una vulnerabilidad sistémica: cuando la IA se integra profundamente en los flujos de trabajo, su “descontrol” deja de ser ciencia ficción y se convierte en un problema técnico concreto.
Analistas de MIT Sloan Management Review describen con precisión esta situación: la IA en las organizaciones actúa como “herramienta” y “compañero” al mismo tiempo, rompiendo las fronteras tradicionales de gestión.
Cuando la IA puede colaborar, analizar e incluso tomar decisiones en ciertos procesos, ¿quién asume la responsabilidad? ¿Quién paga los errores?
Zuckerberg busca obtener información más rápida con su “AI CEO”, y eso no es un problema en sí mismo. Pero cuando toda la empresa acelera en esa dirección, la tensión entre “rapidez” y “seguridad” se intensifica.
03 Cuando el CEO usa IA para gestionar, ¿qué piensan los empleados?
Hay otro aspecto más sutil que vale la pena analizar.
Meta despidió aproximadamente 11,000 empleados en 2022 y otros 10,000 en 2023. Ahora, la evaluación del desempeño comienza a vincularse con el uso de IA, y la gerencia insiste en “estructuras planas” y “aumentar la productividad de los contribuyentes individuales”.
Los empleados no son tontos. Saben muy bien qué significa eso.
Si un asistente de IA puede ayudar al CEO a saltarse niveles jerárquicos y acceder a información, ¿qué necesidad hay de los gerentes intermedios responsables de “transmitir información”? Si la productividad de cada empleado puede multiplicarse con IA, ¿cuántos empleados necesitará la empresa en realidad?
Sam Altman dijo en la cumbre de IA en India hace poco: “La IA puede ser mejor que cualquier persona para ser CEO de una gran empresa”. Sundar Pichai también ha declarado públicamente que la IA podría “reemplazarlo en un año”.
Estas declaraciones parecen humildes, pero en el contexto de la política de “rendimiento impulsado por IA” de Meta, suenan más a una advertencia.
Los CEOs de las empresas tecnológicas están dando un paso al frente: la IA no es solo una herramienta de eficiencia, sino el punto de partida para la reestructuración organizacional.
Lo que esto significa para los empleados aún no está definido, pero una cosa es segura: para 2026, más del 70% de las empresas en la lista Fortune 2000 ya habrán llevado la IA de prueba a producción.
La ventana de observación se está cerrando.
Grove inventó las OKR porque comprendió que el recurso más escaso en una organización no era el dinero, sino la atención. La lógica de Zuckerberg al crear su “AI CEO” es la misma: en una empresa con 70,000 empleados y miles de millones de contenidos diarios, la velocidad con la que la información llega a los responsables de la toma de decisiones determina qué tan rápido puede avanzar esa compañía.
Pero esta vez, el costo y los límites de esa aceleración aún no están claros.