Las reservas estratégicas son insuficientes, y cientos de estaciones de servicio en Australia "no tienen gasolina para abastecer".

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Australia se encuentra en medio de una crisis de suministro de combustible. Con la guerra entre EE. UU. e Irán en su cuarta semana y el estrecho de Ormuz bloqueado, este país altamente dependiente de importaciones de productos refinados enfrenta un impacto energético sin precedentes, con cientos de estaciones de servicio sin suministro y reservas en niveles críticos.

El ministro de Energía, Chris Bowen, informó este lunes al Parlamento federal que más de 109 estaciones de Victoria tienen al menos un tipo de combustible agotado, 47 estaciones en Queensland se quedaron sin diésel, 32 sin gasolina sin plomo y en Nueva Gales del Sur hay 37 estaciones sin suministro completo.

Además, Bowen reveló que seis buques de transporte de productos refinados provenientes de Malasia, Singapur y Corea, previstos para llegar el próximo mes, han sido cancelados o retrasados, y el gobierno federal busca urgentemente fuentes alternativas.

Los datos sobre reservas de combustible también son alarmantes. Bowen indicó que actualmente las existencias de gasolina alcanzan solo para unos 38 días, mientras que las de diésel y combustible de aviación solo duran 30 días más. La comunidad agrícola del país ya ha alertado que las reservas de diésel y fertilizantes se están agotando, en un momento crucial para la producción agrícola.

Propagación del corte de suministro, varias regiones en crisis

El alcance geográfico de la crisis continúa expandiéndose. El gobernador de Nueva Gales del Sur, Chris Minns, advirtió que 105 estaciones en su estado han agotado completamente el diésel. Según The Guardian, Bowen no ha divulgado información sobre la situación en Australia Occidental, Territorio del Norte, Australia Meridional y Tasmania, lo que sugiere que el número real de estaciones afectadas podría ser mucho mayor.

La cancelación o retraso de los seis buques de transporte de petróleo agrava la preocupación por el suministro futuro. En una entrevista con la ABC, Bowen afirmó que “el flujo de petróleo hacia las refinerías en Asia ya se ha ralentizado, lo que nos afecta a nosotros”. También intentó calmar los mercados, diciendo que las interrupciones en el suministro probablemente serán “fluctuaciones temporales” en lugar de un corte total repentino, y que el gobierno trabajará con refinerías e importadores para minimizar el impacto.

Reservas insuficientes, problemas estructurales en la política energética

La raíz profunda de esta crisis radica en las vulnerabilidades de seguridad energética que Australia ha tenido durante mucho tiempo. Según las normas internacionales, Australia debería mantener una reserva estratégica de combustible para 90 días, pero en el momento de la crisis, las reservas reales apenas alcanzan los 30 días, muy por debajo del estándar de seguridad.

Expertos señalan que la alta dependencia de las importaciones de productos refinados, sumada a la apuesta agresiva por la transición a energías verdes, deja al país con poca capacidad de respuesta ante el bloqueo del estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más importantes del mundo.

Para empeorar las cosas, una gran fábrica de fertilizantes en Australia ha estado fuera de operación durante dos meses debido a daños, lo que agrava la tensión en el suministro global de fertilizantes y genera impactos en la agricultura que ya comienzan a evidenciarse.

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