Nokia tiene 160 años. Comenzó como fábrica de papel en 1865, luego fabricó zapatos de goma, llantas y cables. En los años 90 apostó todo a las comunicaciones, convirtiéndose en el rey de los teléfonos móviles de una era. Ahora se ha transformado nuevamente en estaciones base y licencias de patentes.



Lo más destacable de esta empresa no es qué tan bien hacía teléfonos móviles, sino su capacidad de encontrar nuevas áreas de negocio cada vez que estaba casi al borde del colapso. Pasó por cuatro épocas diferentes —desde pulpa de madera, caucho, teléfonos móviles hasta 5G— y sigue viva.

El secreto de la longevidad empresarial: no es llevar una cosa al extremo, sino saber cuándo es el momento de cambiar de rumbo. Mientras mantengas tu capital base, tienes oportunidades para empezar de nuevo. La historia de Nokia nos enseña que vivir durante mucho tiempo es más importante que correr rápido.
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