Un joven de la aldea con buena situación económica acababa de regresar del extranjero después de estudiar.


Sus padres le presentaron una chica nacida en 96: obediente y elegante, con una voz suave.
Los dos se vieron cuatro o cinco veces, y al joven le pareció muy satisfactorio.
Una noche, los amigos del joven organizaron una salida al KTV e insistieron en que la chica "fuera con ellos a divertirse y conocerlos". La chica rechazó al principio, diciendo que no iba a ese tipo de lugares y que no bebía alcohol. El joven le aseguró repetidamente que no la obligaría a beber, así que ella finalmente aceptó a regañadientes.
Esa noche, la chica se sentó en silencio en la esquina del sofá, casi sin hablar, solo mirando a todos cantar.
Los amigos viéndola aburrida, la instaron a jugar. La chica dijo: "No bebo, ustedes jueguen"
Los amigos la persuadieron: "Si no bebes alcohol, puedes beber refrescos, ¿qué tal si los tratas como si fueran alcohol?"
Cuando llegó el té helado, ocurrió un momento dramático —
La chica abrió una botella de té helado, llenó una taza, y sacó una cereza de árbol y media melón del plato de frutas para ponerlas dentro.
Los hermanos a su alrededor de repente quedaron en silencio, el aire se congeló.
La cita de presentación fracasó en el acto.
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