Crisis de 260 mil millones de dólares—Peligro similar a 2008 en el mercado de crédito privado de Wall Street

Mientras el mundo observa los riesgos geopolíticos, una crisis silenciosa dentro del sistema financiero estadounidense se está propagando rápidamente. Esta semana, BlackRock anunció que limitaría las solicitudes de retiro de los inversores de su enorme fondo de deuda corporativa de 260 mil millones de dólares, enviando la señal más rápida del mercado de que una crisis profunda en el mundo del crédito privado está en marcha.

Pozo de liquidez: cuando los inversores quieren retirar su dinero al mismo tiempo

El problema fundamental de los fondos de crédito privado es una “discrepancia temporal”. Estos fondos prometen a los inversores retirar su dinero trimestralmente, pero en sus carteras tienen préstamos privados a largo plazo, a veces con vencimientos que toman años en concretarse. En condiciones normales, esto funciona. Pero cuando empieza el pánico y todos quieren retirar a la vez, la realidad de la liquidez se hace evidente.

Esta semana, el fondo HLEND de BlackRock, con 260 mil millones de dólares, enfrentó una solicitud de retiro del 9.3%, pero la gestión decidió limitarlo al 5%, aproximadamente 12 mil millones de dólares. La compañía llamó a esto “gestión de liquidez”, pero todos saben lo que realmente significa: si todos los inversores retiran su dinero, BlackRock tendrá que vender una gran parte de sus activos en el mercado, lo que provocará caídas en los precios y pérdidas para todos.

Venta → caída de precios → y ciclo de nuevas ventas

Pero este problema no es exclusivo de BlackRock. En realidad, es un ciclo peligroso y grande que ya está en marcha.

Hace tres semanas, Blue Oval Capital enfrentó una gran demanda de retiro. La cartera de préstamos de software de la firma tenía una exposición enorme, y la influencia de la inteligencia artificial hacía que el valor de estos activos cayera rápidamente. Los inversores temían que si los precios bajaban más, su inversión se arruinaría. Por eso querían retirar su dinero.

Blue Oval vendió 14 mil millones de dólares en activos. La compañía insistió en que eran activos de alta calidad, pero su estrategia de “vender primero los mejores activos” aceleró la crisis. En el mercado secundario, ahora solo hay demanda por los mejores activos. Esto significa que otras empresas de desarrollo comercial (BDC) apenas tienen compradores para vender sus activos de menor calidad.

El fondo de BlackRock de 260 mil millones: símbolo de la crisis de confianza

La situación de Blackstone también es igual de grave, quizás aún más. Su fondo de crédito privado BCRED gestiona 820 mil millones de dólares, mucho más que los 260 mil millones de BlackRock. Pero en esta trimestre, Blackstone enfrentó una demanda récord del 7.9% para retirar fondos. Según la ley, si la demanda supera el 7%, el fondo debe cerrarse. Blackstone no quería cerrar, así que pidió a sus empleados que aportaran 1.5 mil millones de dólares de su propio dinero para comprar participaciones del fondo.

Todo esto muestra cuánto se ha roto la confianza de los inversores. BlackRock, Blackstone, Blue Oval: los tres son los nombres más grandes en el mundo del crédito privado, y todos enfrentan problemas simultáneamente.

Blue Oval, Blackstone: incluso los grandes no escaparon a la crisis

El precio de las acciones de Blue Oval ha caído por debajo de su precio en la IPO de SPAC, la mayor señal de que la confianza de los inversores se ha desplomado. La compañía tiene una exposición de 36 millones de libras (unos 48 millones de dólares) en Century Capital Partners en Londres. Hace un mes, Century solicitó la bancarrota. La deuda total era de aproximadamente 95 millones de libras.

Este evento revela cuán arriesgado fue que las empresas invirtieran en activos durante la expansión del crédito privado. Líderes como Pimco, Carlyle, Marathon y Blackstone veían en este sector una oportunidad de crecimiento. Hoy, esas oportunidades se ven amenazadas por riesgos que surgen de repente.

Advertencia de PIMCO: se acerca un ciclo completo de incumplimientos

Hay rumores en el mercado, pero ya hay advertencias de analistas con visión profunda. Los analistas de PIMCO, Lothar Krauß y Gabriel Kazoubiel, en su último informe, advierten claramente:

“Como en todos los mercados financieros maduros, los préstamos directos también enfrentan una fase de incumplimientos completa, que pondrá a prueba su resistencia frente a shocks específicos de la industria y macroeconómicos.”

PIMCO, con 2.3 billones de dólares en activos, ha sido crítico con el crédito privado durante mucho tiempo. En su análisis identifican tres problemas principales:

Primero, tras 2008, las regulaciones se han relajado continuamente, y los niveles de financiamiento alcanzaron récords. Segundo, las carteras de crédito privado están muy concentradas en empresas de software, y la influencia de la inteligencia artificial está afectando mucho estos valores. Tercero, estos fondos no pagan suficiente prima por el riesgo de bloquear la liquidez de los inversores.

Según PIMCO: “La semi-liquidez no equivale a liquidez total. Los inversores deben evaluar su tolerancia a las necesidades de liquidez y las restricciones de los fondos.”

¿Se repite 2008?

El esquema de esta crisis es simple pero peligroso: los productos semi-liquidez prometen retiros trimestrales, pero los activos subyacentes son préstamos privados a largo plazo. Cuando la demanda de retiro supera el límite, los gestores cierran la puerta o venden activos. La venta reduce los precios, lo que baja aún más las valoraciones y genera más solicitudes de retiro. Este ciclo se vio también en la crisis de las hipotecas subprime en 2008.

De hecho, la primera fisura vino en ese momento, en un mercado considerado “diverso y especializado”. Hoy, el mercado de crédito privado ha llegado a 1.8 billones de dólares, y la centralidad del riesgo, la falta de transparencia en las valoraciones y la desconexión de la liquidez vuelven a poner a prueba la estabilidad. La crisis de los 260 mil millones de dólares de BlackRock no es solo un problema privado: simboliza las vulnerabilidades estructurales de todo el sistema financiero.

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