IPC de EE.UU. en el enfoque: la inflación persistente retrasa el ciclo de recortes de tasas hasta julio

La semana pasada presenté un cuadro macroeconómico que reforzó la postura cautelosa de la Fed: los datos de consumo y producción en EE. UU. siguen indicando que la inflación está lejos de ser un problema resuelto. Aunque el PIB del cuarto trimestre de 2025 decepcionó ligeramente, la resiliencia económica estadounidense se mantiene intacta con un crecimiento del 2,4% en términos anuales. Sin embargo, lo que realmente llama la atención es la persistencia de los precios, especialmente al observar el índice PCE — el termómetro preferido de la autoridad monetaria.

Consumo y producción: los números que sellaron el destino de los recortes

El PCE central de diciembre subió un 0,4% en comparación mensual y alcanzó el 3% en base anual — el mayor aumento registrado en un año completo. La variación del PCE más amplio llegó al 3,3% en los últimos doce meses, consolidando señales inequívocas de que la inflación no está en trayectoria de caída. Estos números, aparentemente técnicos, llevan un mensaje claro a los mercados: la expectativa de recortes de tasas en el primer semestre simplemente desapareció de las apuestas de los traders.

Según las cotizaciones de la LSEG, el mercado ahora estima solo dos recortes de 25 puntos base en 2026, y el primero de ellos se ha pospuesto para julio — una postergación significativa frente al escenario que se perfilaba hace unos meses. Algunas instituciones ya advierten que el riesgo de que ocurra solo un recorte anual está creciendo, reflejando la dificultad que enfrenta la Fed para conciliar el apoyo al crecimiento con el control de precios.

PPI en enero: el próximo termómetro de la inflación

El foco ahora se vuelve hacia los datos del PPI — índice de precios al productor — que se divulgarán esta semana, correspondientes a enero. El mercado espera un crecimiento del 0,3% en la variación mensual del PPI, con la tasa anual bajando del 3,0% al 2,8%. Si los números del PPI superan las expectativas, señalando que la inflación en la etapa de producción permanece resistente, esto profundizará aún más el espacio negativo para que la Fed considere cualquier cambio en su política.

La lógica es simple pero poderosa: si los costos de producción no ceden, los precios al consumidor tienden a mantenerse elevados. Esto coloca al Banco Central en una posición difícil, teniendo que mantener tasas restrictivas por tiempo indefinido, incluso si el crecimiento económico sufre.

La Fed endurece su discurso: sin espacio para flexibilización

Varios miembros de la Reserva Federal han señalado una postura significativamente más dura en las últimas semanas. Goolsbee, presidente de la Fed de Chicago, fue directo: si la inflación se mantiene en el 3% o por encima, las tasas actuales “no son suficientemente altas”. La consejera Barr, por su parte, dejó claro que no ve espacio para recortes mientras no haya una caída sostenida y duradera de la inflación.

Aún más preocupante: las actas de la reunión reciente indicaron que algunos funcionarios están abiertos a la posibilidad de elevar las tasas de interés si es necesario — una reversión significativa del pensamiento que dominaba el mercado hace solo unos meses. Este cambio de tono refleja no solo frustración con la persistencia inflacionaria, sino también reconocimiento de que el riesgo ya no es de recesión inminente, sino de inflación crónica.

El panorama general: crecimiento en desaceleración, inflación en rebeldía

En resumen, el escenario actual se caracteriza por una economía estadounidense en desaceleración moderada, pero sin señales de colapso. El crecimiento ha perdido impulso, pero se mantiene por encima de las preocupaciones recesivas. La verdadera tensión reside en la inflación: resistente, persistente, y mostrando signos de que puede no cooperar con los objetivos de la Fed tan pronto.

Las políticas fiscal y comercial añaden una capa de incertidumbre. En este entorno, la volatilidad a corto plazo del mercado será principalmente impulsada por los datos que se publiquen — como el PPI de esta semana — y por señales sobre cambios en la política. La Fed, por su parte, mantiene su enfoque inquebrantable: mantener las tasas en niveles restrictivos por un tiempo prolongado, creando así espacio para que la inflación finalmente ceda. La estrategia es clara, pero el costo — en términos de crecimiento económico — aún está siendo calculado.

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