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Tormenta geopolítica arrasando el mundo: ¿Cómo lograr un avance estructural en el mercado A bajo la narrativa estanflacionaria?
¿Por qué el sector tecnológico de A-shares muestra resistencia contracorriente en un entorno de estanflación?
La semana pasada, la lógica de los mercados de capital globales estuvo dominada por una doble variación en la geopolítica y las expectativas macroeconómicas. Desde la caída continua de las acciones estadounidenses hasta la extrema diferenciación en el mercado de materias primas, y la ruptura estructural en las acciones de A-shares, el mercado está experimentando una profunda reestructuración del apetito por el riesgo. En general, los principales índices bursátiles mundiales cerraron en baja, prevaleciendo una fuerte aversión al riesgo, pero con diferencias notables en el rendimiento de distintos mercados, todo ello impulsado por la escalada repentina de la situación en Oriente Medio.
La persistente escalada del conflicto en Oriente Medio es el principal motor de la volatilidad del mercado esta semana. Desde que EE. UU. e Israel lanzaron ataques militares contra Irán, la guerra ha entrado en una nueva fase: Israel atacó instalaciones de gas natural en el sur de Irán, y Teherán afirmó haber “incendiado” varias instalaciones petroleras relacionadas con EE. UU. en Oriente Medio. Como resultado, los precios internacionales del petróleo subieron considerablemente, cerrando el 20 de marzo en 104.41 dólares por barril en Brent, alcanzando en intradía más de 112 dólares, un aumento de más del 50 % respecto a antes del conflicto. Este aumento en los precios del petróleo reavivó las preocupaciones sobre una posible estanflación, ya que la subida de los precios del crudo está agravando los riesgos de una economía global en desaceleración.
Bajo esta narrativa, los activos de riesgo globales sufrieron ventas generalizadas: los tres principales índices estadounidenses continuaron en caída, con Dow Jones, S&P 500 y Nasdaq perdiendo más del 2 % en la semana, marcando la racha semanal más larga desde febrero de 2023; los mercados europeos también cayeron, con índices como DAX y CAC 40 bajando más del 3 %. El mercado está valorando un escenario de “alta inflación y crecimiento débil” (estagflación), con la energía siendo un componente clave en la inflación, mientras que la mayoría de los activos de riesgo se ven presionados por las expectativas de tasas de interés más restrictivas.
El mercado de materias primas muestra claramente esta lógica en su comportamiento de “fuego y hielo”. En el lado energético, la prima de riesgo geopolítico impulsa los precios del petróleo al alza; pero por otro lado, las preocupaciones por una recesión global y las expectativas de un dólar fuerte provocan ventas masivas en metales industriales y preciosos.
Los futuros de oro en COMEX cayeron más del 11 esta semana, alcanzando su mayor descenso semanal en años y rompiendo la barrera de los 4,500 dólares por onza, mientras que el cobre en LME y COMEX cayó más del 7.8 %. Esta divergencia rara entre energía, metales industriales y metales preciosos refleja una resonancia global sobre el endurecimiento de la liquidez y la desaceleración económica. La Reserva Federal mantuvo las tasas sin cambios en su reunión de marzo, pero su dot plot indica una reducción significativa en las recortes de tasas previstos para el año, enviando una señal clara de endurecimiento. Bajo estas expectativas, el refugio en oro se ve opacado por un dólar fuerte, confirmando que la contradicción principal del mercado actual radica en una reevaluación de la inflación global y las rutas de las tasas de interés.
El mercado chino también ha sido arrastrado por esta narrativa macro, aunque presenta características estructurales más complejas. Los principales índices de A-shares han retrocedido en su totalidad: el índice Shanghai cayó un 3.38 %, pero el índice ChiNext subió un 1.26 %, siendo el único que mostró resistencia. Esta diferenciación refleja claramente la dirección del flujo de fondos.
Por un lado, la caída de los precios internacionales de las materias primas ha afectado duramente a sectores como metales, química básica y acero, con caídas superiores al 10 %. Esto no puede explicarse solo por los datos de demanda interna, sino que responde a la reducción de las expectativas de beneficios globales provocada por la caída de precios de materias primas como cobre y petróleo, siendo una manifestación de la “operación de estanflación global” en su aspecto de “baja demanda”.
Por otro lado, el sector de tecnología, liderado por un aumento del 2.10 %, ha sido el único en subir, impulsado por la demanda sostenida de capacidad de cálculo en IA y el impulso de políticas nacionales para la implementación de escenarios de IA. La fuerte subida del concepto de módulos ópticos confirma la resiliencia de la línea tecnológica en un entorno de incertidumbre. Al mismo tiempo, el sector bancario subió solo un 0.36 %, reflejando la preferencia de los fondos por sectores defensivos con baja valoración en un contexto de menor apetito por el riesgo.
El mercado de Hong Kong se sitúa entre ambos extremos, con el índice Hang Seng cayendo solo un 0.74 %, mostrando cierta resistencia, aunque con una fuerte diferenciación interna. El índice Hang Seng Tech cayó un 2.12 %, en sintonía con el CSI 50 de A-shares, mientras que el índice de empresas estatales cayó un 5.18 %. Sin embargo, sectores como equipos eléctricos, software y automóviles subieron en contracorriente, especialmente el sector de equipos eléctricos, que subió un 8.67 % en la semana, evidenciando la confianza de los fondos en el sur en la cadena de valor de IA y vehículos de nueva energía.
Además, eventos como la reestructuración de Alibaba en IA y el récord del tipo de cambio del renminbi en tres años solo ofrecen catalizadores parciales en un contexto macro sombrío.
De cara a la próxima semana, la evolución del riesgo geopolítico seguirá siendo la variable clave. La tendencia del precio del petróleo será crucial para observar las expectativas de inflación; si el conflicto se intensifica, no se descarta que los precios del petróleo superen los máximos previos, agravando la volatilidad del mercado.
Desde el punto de vista macro global, la reciente “Semana de los Super Bancos Centrales” ha transmitido claramente señales de política: ante el impacto energético derivado de la situación en Oriente Medio, los principales bancos centrales han optado por mantener la postura, en un tono que combina “la mayoría en pausa y un giro hacia el hawkish”, marcando una fase de observación en la política monetaria global. En este contexto, el dólar se fortalece, las condiciones financieras globales se endurecen, y esto ejerce presión continua sobre los activos de mercados emergentes. El mercado está cambiando su enfoque de un ciclo económico a una prima de riesgo, con sectores como energía, finanzas y consumo básico con mejor relación valor-precio.
En Hong Kong, la entrada de fondos del sur muestra una tendencia de “más caen, más compran”, con compras netas diarias superiores a 26 mil millones de HKD el 19 de marzo, actuando como ancla del mercado. La valoración del índice Hang Seng Tech, con un PER de aproximadamente 20.5 veces, es claramente inferior a la de CSI 50 y Nasdaq 100, mostrando una ventaja de valor. Aunque la volatilidad en Hong Kong puede aumentar a corto plazo, las acciones tecnológicas con soporte en resultados, medicamentos innovadores y altos dividendos siguen siendo las principales áreas de interés.
Desde una estrategia a medio y largo plazo, se pueden identificar tres líneas principales:
Primero, la línea tecnológica centrada en IA y sustitución nacional. La recuperación del sector de telecomunicaciones no es un fenómeno aislado, sino que responde a la tendencia de que la demanda de capacidad de cálculo en IA pase de expectativas a implementaciones concretas. Con el impulso del gobierno para desplegar cien escenarios de IA, sectores como módulos ópticos, centros de datos y alquiler de capacidad de cálculo mantienen una base sólida de crecimiento. La ascensión de chips de cálculo nacionales ya es un consenso del mercado, considerándose 2026 como el año de mayor expansión de la capacidad nacional, beneficiando a empresas de encapsulado y pruebas en un contexto de demanda creciente de chips IA. Se recomienda centrarse en oportunidades en telecomunicaciones, equipos de semiconductores, encapsulado avanzado y aplicaciones de IA durante la volatilidad.
Segundo, la asignación defensiva basada en baja valoración y altos dividendos. En un escenario de caída del apetito por el riesgo, sectores como bancos, energía, transporte, carbón y empresas estatales ofrecen opciones defensivas. Los bancos siguen siendo la opción preferida, complementados por energía, servicios públicos y recursos básicos. La industria eléctrica evoluciona de ser “grano industrial” a “pilar de cálculo”, con la alta rentabilidad por dividendos de la energía hidroeléctrica, la recuperación de las valoraciones de la energía térmica y el crecimiento a largo plazo de la nuclear, formando un conjunto de opciones defensivas. Se recomienda mantener bancos, energía y servicios públicos como “pilares” de la cartera.
Tercero, en Hong Kong, el enfoque se centra en hardware tecnológico y vehículos de nueva energía impulsados por fondos del sur. La fortaleza de sectores como equipos eléctricos, software y automóviles en Hong Kong está estrechamente vinculada a la entrada de fondos del sur. Datos muestran que, en un contexto de retirada de fondos internacionales, los fondos del sur han aumentado sus compras, actuando como ancla del mercado. La baja valoración y los altos dividendos hacen a estos sectores atractivos para fondos de refugio. En vehículos de nueva energía, las políticas de “renovación de vehículos” y el lanzamiento de nuevos modelos tras el feriado refuerzan la demanda a corto plazo, mientras que a largo plazo se mantiene la expectativa de expansión internacional y desarrollo inteligente. Se recomienda seguir las oportunidades de recuperación en equipos eléctricos, software, cadenas de valor de vehículos eléctricos y consumo selectivo en Hong Kong.
Aviso legal: La información contenida en este informe proviene de fuentes públicas y no constituye recomendación de inversión alguna. Los inversores deben tomar decisiones de forma independiente según su perfil de riesgo. El mercado conlleva riesgos, invierta con prudencia.
Autor: Opiniones personales, solo para referencia.