Jian Junbo: Establecer "empresas de la UE" para promover la innovación requiere verificación

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¿La transferencia de soberanía de los Estados miembros por parte del AI afectará la efectividad de la implementación de las empresas en la UE?

La Comisión Europea (CE) anunció oficialmente el 18 de este mes una propuesta legislativa para crear una forma jurídica de empresa paneuropea, denominada EU Inc. (Empresa de la UE), como vehículo para la implementación del “Sistema 28” mencionado en el informe de competitividad europeo, con el fin de promover la innovación empresarial en Europa y mejorar la competitividad económica europea.

En los últimos años, la propuesta de “empresa de la UE” ha sido objeto de debates recurrentes y ahora se ha publicado oficialmente. Bajo esta normativa, las startups podrán registrar sus empresas en un interfaz en línea a nivel de la UE que conecta los sistemas de registro comercial de los países, completando el proceso en 48 horas, con un coste no superior a 100 euros y sin requisitos mínimos de capital social. Además, desde la presentación única de información empresarial, la obtención automática del número fiscal hasta la liquidación de la empresa, las empresas podrán operar digitalmente durante todo su ciclo de vida. Este mecanismo simplifica los procesos de financiación y salida, mediante la estandarización de documentos de inversión y la simplificación de la transferencia de acciones, reduciendo las barreras para la financiación transfronteriza y permitiendo a los fundadores probar y reiniciar ideas innovadoras cuando sea necesario. Además, en cuanto a la incentivación del talento, la incorporación de la “empresa de la UE” permite introducir planes de opciones sobre acciones para empleados, con impuestos solo aplicables cuando se obtengan beneficios por la venta de dichas opciones. La UE también enfatiza que las startups europeas tienen el derecho de optar por no convertirse en “empresa de la UE”, lo que significa que estas medidas no reemplazan las regulaciones existentes en los 27 países, sino que ofrecen una “nueva opción” para las empresas.

La propuesta de la CE responde a varias razones. Primero, desde sus raíces, aunque la UE es formalmente un mercado único (establecido en 1986 en términos legales), en realidad el mercado está fragmentado, con 27 sistemas jurídicos diferentes y más de 60 formas jurídicas de empresas. Esta “no unicidad” genera altos costos para las empresas, dificultades para gestionar los costos administrativos, adaptarse a procesos regulatorios complejos y enfrentar incertidumbres legales, lo que frena la inversión en innovación. Por ello, se necesita una “normativa unificada de empresas” para impulsar la integración del mercado. Segundo, desde la perspectiva empresarial, la innovación en Europa actualmente está rezagada. Datos muestran que, aunque en Europa nacen muchas startups cada año, a principios de 2025 solo había 110 unicornios en la UE, en comparación con 687 en EE. UU. y 162 en China, además de una fuga constante de innovadoras europeas. En respuesta, la UE ha publicado informes como el “Informe Draghi”, el “Informe Leta” y, el año pasado, la “Guía de Competitividad Europea”, con la creación de la “empresa de la UE” como objetivo de fomentar la innovación y el crecimiento de startups. Tercero, desde la demanda real, el movimiento “EU-INC”, compuesto por fundadores e inversores europeos, ha recogido decenas de miles de firmas y presentado propuestas políticas detalladas, presionando continuamente a las instituciones de la UE, lo que también motiva activamente a la Comisión a presentar esta propuesta.

La iniciativa de la UE tiene potencial para mejorar el entorno de innovación en Europa y aumentar la competitividad de sus empresas. Por un lado, puede reducir los costos de cumplimiento, atraer talento y, según estimaciones, en los próximos 10 años ahorrará hasta 440 millones de euros para más de 300,000 empresas. Además, permite incentivar a los talentos mediante un método simple y fiscalmente favorable, fortaleciendo la competencia por talento con gigantes globales. Por otro lado, puede promover la inversión transfronteriza. Un marco legal y administrativo estandarizado reduce los costos y riesgos legales para los inversores internacionales, quienes no necesitan dominar las complejidades regulatorias de los 27 países de la UE para invertir. En conjunto, si se implementa, este proyecto podría, en teoría, impulsar la innovación empresarial en Europa y mejorar la competitividad internacional del mercado europeo.

Sin embargo, si la UE no puede resolver ciertos desafíos, los beneficios seguirán siendo “teóricos”. Por ejemplo, la “empresa de la UE” es una forma jurídica opcional, y las leyes nacionales de los Estados miembros no necesitan cambios sustanciales. Pero esta coexistencia de diferentes marcos legales puede generar 27 versiones distintas de la “empresa de la UE”, lo que enfrentará a todas las empresas europeas a un entorno legal y regulatorio nuevo además del existente, sin una verdadera unificación del mercado, sino más bien un aumento en la regulación y burocracia. Además, para los Estados miembros, cumplir con estas reglas implicaría ceder parte de su soberanía judicial, incluyendo regulaciones en áreas como bienestar laboral, operaciones empresariales y finanzas, así como posibles pérdidas fiscales, lo que puede generar dificultades políticas y de implementación interna. La cuestión más fundamental es que esta ley no resuelve de raíz el problema de la escasa inversión en innovación en Europa. Aunque ayuda a reducir costos, no aborda la necesidad urgente de un crecimiento significativo en inversión en innovación.

Por lo tanto, aunque la propuesta de la Comisión Europea toca áreas profundas de reforma en la innovación europea, su éxito dependerá de si puede superar los obstáculos políticos y prácticos en la cooperación entre los Estados miembros y la UE. La solución a largo plazo para los problemas de innovación en Europa requiere eliminar cargas regulatorias excesivas y fomentar la inversión de riesgo. Si no se logra, la “empresa de la UE” solo será una burbuja de jabón bonita creada por la CE, sin un impacto real en la innovación europea. (Autor: Director del Centro de Estudios de Relaciones China-Europa de la Universidad Fudan, y Subsecretario General de la Sociedad Europea de Shanghái)

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