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Bernstein: "Cómo el Plan del Decimoquinto Cinco Año Afectará Finalmente la Industria Energética China | Informe de Experto Industrial
Líder en la industria de las energías renovables|Informe de la industria
Juego de seguridad y verde, la “Décimoquinto Plan Quinquenal” marca una nueva estrategia
En el momento decisivo del período del “Décimoquinto Plan Quinquenal” (2026-2030), que apunta a alcanzar el pico de emisiones de carbono en 2030, la lógica de la política energética de China está experimentando una profunda transformación.
En un contexto macroeconómico donde la demanda de electricidad impulsada por la inteligencia artificial se dispara y los mercados energéticos globales fluctúan, Bernstein publicó el informe “Bernstein Energy: El impacto del plan de energía de China ‘Décimoquinto Quinquenal’ en la industria energética”, que analiza en profundidad cómo China busca un equilibrio estratégico entre garantizar una seguridad de alto nivel y realizar una transformación profunda hacia la descarbonización.
A continuación, las conclusiones principales del informe:
Se estima que para 2030, la demanda total de energía primaria en China alcanzará los 6.95 mil millones de toneladas equivalentes de carbón estándar (TCE), con un crecimiento anual promedio del 2.6%. Sin embargo, la demanda real podría superar las expectativas debido a nuevas demandas emergentes como la inteligencia artificial.
Mediante la elevación de la capacidad de producción integral de energía doméstica a 580 millones de toneladas de carbón estándar y el fortalecimiento del sistema de reservas, China se compromete a construir una sólida línea de defensa de suministro autónomo para resistir riesgos externos.
El plan establece un objetivo firme del 25% de energía no fósil para 2030 y promueve el desarrollo en masa de parques eólicos, solares, hidroeléctricos y nucleares mediante la “acción de duplicar energías no fósiles”.
Se elevan a pilares del sistema las tecnologías de almacenamiento de energía y las redes eléctricas inteligentes, con un plan para añadir 100 GW de capacidad de almacenamiento por bombeo y aumentar la capacidad de transmisión interregional “Energía del oeste hacia el este” a más de 420 GW.
El carbón se orienta estratégicamente hacia recursos de regulación flexible, el gas natural actúa como puente de transición, y la energía nuclear y el hidrógeno se posicionan como industrias emergentes estratégicas que lideran la innovación tecnológica.
01
Reconfiguración del patrón energético en equilibrio entre crecimiento total y reducción de intensidad
En el período clave del “Décimoquinto Plan Quinquenal” (2026-2030), que marca la fase final hacia el pico de emisiones en 2030, la lógica central de la política energética de China consiste en equilibrar la necesidad de mantener un crecimiento económico estable con la profunda transformación del sistema energético.
El informe señala que la seguridad energética ha sido elevada a un pilar central de la estrategia nacional, mientras que la tendencia a la descarbonización sigue siendo fuerte.
Consumo total de energía: crecimiento moderado con expectativas conservadoras y potencial superior
Según las proyecciones, para 2030, la demanda total de energía primaria en China alcanzará aproximadamente 6.95 mil millones de toneladas de carbón estándar (TCE), un aumento del 14% respecto a la línea base de 2025, con una tasa de crecimiento anual compuesta (CAGR) de aproximadamente el 2.6% en cinco años.
Aunque esta expectativa de crecimiento es relativamente moderada, considerando que durante el período del “Catorce Quinquenio” el consumo energético creció un 22% (muy por encima del objetivo inicial del 14%), y que la explosiva demanda eléctrica impulsada por la inteligencia artificial (IA) está en auge, es muy probable que el consumo total de energía real supere las predicciones oficiales actuales.
Control de la intensidad energética: un indicador con mayor relevancia práctica
El plan establece un objetivo vinculante de reducir en un 10% la intensidad energética por unidad de PIB para 2030 respecto a 2025. Aunque esta reducción es menor que el 13.5% del “Catorce Quinquenio”, resulta más coherente con la reducción del 9% lograda en ese período, reflejando un enfoque pragmático en la promoción de la actualización industrial y la eficiencia económica.
Este equilibrio refleja una ponderación realista entre impulsar la modernización industrial y garantizar la eficiencia económica, buscando guiar a China hacia una economía más eficiente y orientada a la tecnología mediante un sistema de doble control de la intensidad y el consumo energético.
Impulsores del crecimiento y orientación política
Con un crecimiento anual del PIB previsto del 4.8%, China está asegurando una reducción estructural de la intensidad energética a través de la digitalización de la red eléctrica, la modernización de industrias de alto valor y la gestión de la demanda.
Este cambio de política indica que en los próximos cinco años no solo se limitará el volumen total, sino que también se buscará una transformación cualitativa en la eficiencia del uso de la energía, para respaldar la solemne promesa del país de alcanzar el pico de emisiones antes de 2030.
02
Defensa de la soberanía energética mediante suministro autónomo y sistema de producción, almacenamiento, distribución y venta
Frente a un entorno internacional complejo y cambiante, la seguridad energética se ha elevado a un pilar central de la estrategia nacional. China fortalecerá el desarrollo de recursos internos y perfeccionará el sistema de reservas para construir una línea de defensa energética altamente resiliente.
Para hacer frente al crecimiento sostenido del consumo energético y reducir la dependencia exterior, el plan establece metas estrictas para aumentar significativamente la capacidad de producción energética interna.
El objetivo para 2030 es elevar la capacidad de producción energética doméstica desde 5.1 mil millones de toneladas de carbón estándar (TCE) en 2025 a 5.8 mil millones, un incremento del 13%. Este aumento busca que la mayor parte del suministro adicional provenga de la capacidad interna, consolidando la autonomía energética del país.
En el ámbito de los combustibles fósiles, el plan continúa destacando el papel de “piedra angular”.
Se mantiene un objetivo estable de producción de petróleo en torno a 200 millones de toneladas anuales, mientras que el gas natural, como pilar clave en la transición hacia energías limpias, dependerá en gran medida de la exploración y expansión en las principales cuencas de Ordos, Xinjiang y Sichuan.
Mediante un mayor desarrollo de estos centros energéticos clave, China busca construir un patrón de suministro interno diversificado y respaldado en múltiples puntos.
La seguridad no solo reside en la “producción”, sino también en el “almacenamiento” y la “distribución”.
El plan requiere perfeccionar aún más el sistema de producción, suministro, almacenamiento y venta de energía, acelerando especialmente la capacidad de reservas estratégicas. Esto incluye ampliar las reservas de petróleo crudo y productos refinados, así como mejorar la capacidad de almacenamiento de gas natural para regulación de picos.
Este enfoque sistémico busca fortalecer la supervivencia y la resiliencia del sistema energético ante impactos externos extremos, garantizando la continuidad y seguridad de la economía nacional.
03
Fijar en un 25% la proporción de energías no fósiles, acelerando la descarbonización
En la fase decisiva hacia el pico de emisiones en 2030, el “Décimoquinto Plan Quinquenal” establece un cronograma y una hoja de ruta claros y ambiciosos para la transformación verde de China. El informe enfatiza que China logrará la descarbonización profunda de su estructura energética para cumplir con sus compromisos climáticos a tiempo.
El plan establece que, para 2030, la proporción de energías no fósiles en el consumo de energía primaria alcanzará el 25%. Este objetivo no solo cumple con los compromisos internacionales de alcanzar el pico de emisiones, sino que también marca un punto clave en la transición de una estructura energética dominada por el carbón hacia una de “múltiples energías complementarias”.
Al mismo tiempo, se exige reducir en un 17% la intensidad de emisiones de CO₂ respecto a 2025, mediante mecanismos institucionalizados de restricción de carbono que impulsen la actualización de la estructura industrial.
Para sostener esa proporción del 25%, se ha puesto en marcha la “acción de duplicar energías no fósiles”.
En cuanto a la distribución espacial, China continuará promoviendo la construcción de grandes bases eólicas y solares en las regiones del “Norte, Noreste y Noroeste” (“Sanbei”), además de coordinar el desarrollo integrado de hidroeléctrica, eólica y solar en el suroeste.
La energía eólica marina también avanzará desde las costas cercanas hacia mares profundos. Esta planificación a gran escala busca aprovechar las ventajas de costos marginales de las energías renovables para lograr una sustitución sustancial de los recursos fósiles mediante incrementos verdes en el suministro energético.
La energía nuclear, como fuente de carga base sin emisiones de carbono, elevará aún más su posición estratégica durante el “Décimoquinto Plan”.
El plan prevé que, para 2030, la capacidad operativa de energía nuclear en China alcance los 110 GW, con un enfoque especial en las bases nucleares costeras. Además de los reactores de segunda y tercera generación tradicionales, se dará prioridad a la demostración comercial de reactores de cuarta generación, que será un punto estratégico apoyado por políticas específicas.
El desarrollo acelerado de la energía nuclear proporcionará la inercia necesaria para la red eléctrica, equilibrando la volatilidad de las energías renovables.
04
Auge del almacenamiento de energía y las redes eléctricas inteligentes, construyendo el alma de un nuevo sistema energético
Las redes eléctricas y el almacenamiento de energía ya no son solo instalaciones auxiliares, sino que se elevan a pilares fundamentales de los nuevos sistemas energéticos. Con el aumento exponencial de la proporción de energías no fósiles, la actualización de infraestructura de alta calidad se vuelve clave para resolver los desafíos de absorción de electricidad y estabilidad del sistema.
El plan establece claramente que el almacenamiento de energía será una infraestructura central en la transformación energética de China. Se exige que las principales bases de energías renovables (especialmente en desiertos, mesetas y en el suroeste con parques eólicos y solares) estén obligadas a contar con instalaciones de almacenamiento.
Entre ellas, el almacenamiento por bombeo de energía (PHS) tiene gran potencial, y se planea ampliar significativamente su capacidad, con un objetivo adicional de 100 GW de capacidad instalada sobre la base existente. Esta escala busca mejorar la flexibilidad de la red, reduciendo eficazmente la energía desaprovechada.
Para resolver la descoordinación geográfica entre producción y consumo, se continuará invirtiendo en líneas de transmisión de ultra alta tensión (UHV) y en redes inteligentes.
Para 2030, la capacidad de transmisión “Energía del oeste hacia el este” se elevará de 340 GW en 2025 a más de 420 GW. Esto no solo implica una expansión física de la capacidad de transmisión, sino también una eficiente asignación de energía limpia a través de plataformas digitales de despacho, asegurando que la electricidad verde del oeste llegue con precisión a los centros de carga del este.
La actualización de hardware se complementa con la optimización del software, y el plan enfatiza la creación de un mercado nacional de energía a plazo totalmente unificado, perfeccionando las reglas de servicios auxiliares mediante mecanismos de mercado.
Asimismo, se aprovecharán tecnologías de IA y big data para digitalizar las redes de distribución urbanas y rurales, formando el alma de una energía inteligente que facilite la integración sin fisuras de una gran cantidad de energías renovables.
05
De la dependencia del carbón a la diversificación en sectores emergentes estratégicos
El “Décimoquinto Plan Quinquenal” no solo se centra en incrementar las energías verdes, sino que también enfatiza la reestructuración de la cartera de energía tradicional y la planificación anticipada en sectores emergentes estratégicos, con el objetivo de construir un sistema energético moderno, diversificado y con cobertura de riesgos.
Durante el período del plan, el papel del carbón experimentará una transformación radical. El informe indica que el carbón pasará de ser la principal fuente de carga base a convertirse en un recurso de regulación flexible, limpio y eficiente.
El cambio clave consiste en transformar las unidades de carbón existentes mediante modificaciones en su flexibilidad, para que puedan actuar como reguladores y fuentes de respaldo que soporten la integración masiva de energía eólica y solar, garantizando la seguridad del sistema eléctrico y logrando una disminución ordenada del consumo de combustibles fósiles.
En el desarrollo de combustibles fósiles, se adoptarán estrategias diferenciadas. La producción de petróleo se mantendrá en torno a 200 millones de toneladas anuales, para garantizar la seguridad básica del suministro.
Por otro lado, el gas natural se posiciona claramente como un “combustible puente” clave en la transición hacia un sistema completamente cero emisiones. Aumentando la producción en cuencas como Sichuan y Ordos, China busca aprovechar las ventajas del gas en respuesta rápida y bajo carbono, para equilibrar la volatilidad de los sistemas de energías renovables.
La energía nuclear y el hidrógeno son los sectores estratégicos con mayor potencial de crecimiento durante el “Décimoquinto Plan”. Se reafirma el papel de la energía nuclear como pilar en el suministro de carga base, con un objetivo de capacidad instalada de 110 GW para 2030.
Asimismo, el hidrógeno, como industria emergente estratégica, se centrará en la producción de hidrógeno verde y en aplicaciones para descarbonizar la industria pesada y el transporte. Con esta visión tecnológica avanzada, China busca tomar la iniciativa en los estándares de las próximas generaciones de tecnologías energéticas.