No te limites a mirar a Musk, la estrategia china ya ha tomado la delantera en la curva.

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Generación de resúmenes en curso

(Origen: Medical Devices Innovation Network)

El 13 de marzo de 2026, la Administración Nacional de Productos Médicos aprobó la solicitud de registro de un producto innovador de Borrecon Medical Technology (Shanghai) Co., Ltd.: el “Sistema de reemplazo de función motora de mano mediante interfaz cerebro-máquina implantable”. Esto marca la entrada oficial de la primera interfaz cerebro-máquina invasiva en aplicaciones clínicas a nivel internacional, logrando que China dé un paso decisivo en esta tecnología de vanguardia, pasando de ser un seguidor a un líder en esta carrera.

Desde la innovación tecnológica hasta la implementación del producto,

el esquema chino de BCI invasivo

Antes de esta aprobación, la atención global en la interfaz cerebro-máquina invasiva se centraba casi exclusivamente en Neuralink de Elon Musk. Sin embargo, bajo su brillo, también existen sombras. Poco después de que Neuralink completara su primera implantación en humanos, medios extranjeros reportaron una tasa de extrusión de hasta el 85% en sus electrodos flexibles implantados. Este incidente generó una profunda preocupación en la industria sobre la estabilidad a largo plazo de la tecnología de interfaz cerebro-máquina invasiva.

Este evento evidenció un problema común en estas tecnologías: el cerebro no está quieto; late rítmicamente con la respiración y los latidos del corazón. Los electrodos lineales tradicionales no pueden adaptarse en tiempo real a los cambios en el tejido cerebral, lo que provoca desplazamientos o extrusiones, reduciendo la precisión en la captura de señales y aumentando el riesgo de inflamación.

Frente a este cuello de botella, los equipos de investigación chinos han propuesto diferentes soluciones.

Por un lado, el equipo del investigador Fang Ying del Instituto de Ciencias Cerebrales y de la Imitación del Cerebro de Beijing publicó recientemente en Nature Electronics un avance que muestra el desarrollo de un electrodo flexible y estirable. Este electrodo, fabricado mediante procesos micro y nano de alta precisión, se diseña inicialmente en un patrón espiral en un plano bidimensional. Una vez implantado en el cerebro, en el entorno del líquido cefalorraquídeo, se despliega como un “papel cortado en forma de ventana” para adoptar una forma espiral tridimensional que sigue dinámicamente los latidos cerebrales. Los experimentos demostraron que estirar este electrodo 100 micrómetros requiere solo 37 micronewtons, una fuerza 1/100 de la que necesita un electrodo lineal de Neuralink, y su extrema flexibilidad reduce desde la raíz el daño mecánico al tejido cerebral.

Por otro lado, los productos aprobados de Borrecon, así como el “Beijing Brain No.1”, que actualmente está en proceso de registro para ensayos clínicos, representan otra estrategia basada en la seguridad clínica: la implantación mínimamente invasiva en la dura mater.

“Beijing Brain No.1” utiliza un electrodo de película flexible de solo 6 micrómetros de grosor (aproximadamente 1/15 del grosor de un cabello), colocado con precisión en la superficie de las áreas funcionales del cerebro fuera de la dura madre. Este método evita atravesar la dura madre, lo que, aunque puede reducir ligeramente la precisión en comparación con la implantación intracortical, disminuye significativamente el daño al tejido cerebral y el riesgo de rechazo postoperatorio, logrando un equilibrio más adecuado para la promoción clínica masiva actual en términos de seguridad y eficacia.

El auge del ecosistema industrial,

de “rupturas puntuales” a “competencia en toda la cadena”

La aprobación de los productos de Borrecon no es un evento aislado, sino que refleja el crecimiento integral del ecosistema de la industria china de interfaces cerebro-máquina. Si 2025 fue el año de la validación tecnológica, 2026 será sin duda el año clave para la comercialización.

El mercado de capitales ha sido especialmente sensible. Desde principios de año, las buenas noticias en el campo de la interfaz cerebro-máquina no han cesado: Strong Brain Technology completó una ronda de financiación de aproximadamente 2 mil millones de yuanes, siendo la segunda mayor en el mundo en este sector; Brain Tiger Technology inició la construcción de su “superfábrica” en la zona de Ganjiang en Jiangxi, marcando un paso crucial en la transición de la investigación de laboratorio a la producción en masa en China, y asumiendo la fabricación en serie del primer sistema de interfaz cerebro-máquina “totalmente implantable, inalámbrico y con todas las funciones” del país.

Desde la perspectiva de la cadena industrial, el panorama competitivo se ha clarificado gradualmente. Según un informe de Wanlian Securities, la estructura competitiva global presenta un liderazgo de EE. UU. en invasivo y una posición de liderazgo en no invasivo en China. Sin embargo, en el campo invasivo, las empresas chinas están acelerando su avance.

Imagen generada por IA

Actualmente, varias empresas cotizadas en el mercado A participan activamente. La filial de Sanbo Brain en Fujian ya realizó cirugías de implantación de interfaz cerebro-máquina invasiva; la empresa Yingjixin ha producido y entregado en serie su chip IPA1299, dedicado a la adquisición de señales EEG; Hanwei Technology, basada en sensores micro y nano flexibles, ha logrado avances en materiales de electrodos neuronales flexibles implantables. Estos avances en componentes clave, chips y algoritmos están construyendo una base tecnológica autónoma para la industria china de interfaz cerebro-máquina.

Análisis de productos competitivos:

Caminar con dos patas, una “doble curva” entre medicina y consumo

Un análisis profundo del mercado actual revela que la comercialización de la interfaz cerebro-máquina sigue una clara “doble curva”.

Por un lado, la “curva de necesidad urgente” en medicina seria, que es también la principal dirección de la tecnología invasiva. Los productos de Borrecon están dirigidos a pacientes con parálisis de extremidades causada por lesiones en las vértebras C2 a C6 del cuello, ayudándolos a compensar la función de agarre de las manos. Los datos clínicos de “Beijing Brain No.1” también son alentadores: Xiao Wang, un paciente con parálisis de las extremidades inferiores, tras la implantación, combinando estimulación espinal y exoesqueletos, mejoró su puntuación en la escala de función de la médula espinal de la categoría más severa (grado A) a C, y ya puede mantenerse de pie y caminar con soporte no motorizado. En este campo, los productos se dirigen a la necesidad imperiosa de “recuperar funciones”, con una fuerte disposición a pagar, aunque los ciclos de validación clínica son largos y las barreras altas. Los principales actores nacionales incluyen a Borrecon, Brain Tiger y ChipZhida, todos en estrecha colaboración con centros de neurocirugía de élite.

Por otro lado, la “curva de mercado de consumo” se basa en tecnologías no invasivas, con menor dificultad técnica, alta seguridad y costos controlados, penetrando rápidamente en ámbitos como educación, salud y entretenimiento. Empresas como Cufu Medical y Xiangyu Medical ya han comenzado a desplegar productos. La línea de productos de rehabilitación de interfaz cerebro-máquina de Xiangyu, que abarca entrenamiento de extremidades superiores e inferiores, así como robots exoesquelos, está transformando los dispositivos de rehabilitación de “herramientas auxiliares” a “portadores de tratamiento preciso”. Aunque este mercado presenta una alta competencia y riesgo de homogeneización, su amplio espacio es fundamental para el desarrollo inicial de la industria.

Cabe destacar que la tecnología invasiva, como ruta intermedia, está siendo explorada por equipos como el de Duan Feng de la Universidad de Nankai, que mediante la inserción de electrodos en stent a través de vasos sanguíneos, combina ventajas mínimamente invasivas y de calidad de señal. Si los avances clínicos progresan favorablemente, podría consolidarse en una competencia de tres frentes en el futuro.

Desafíos persistentes, el futuro ya está aquí

A pesar de las buenas noticias, debemos ser conscientes de que la industria de la interfaz cerebro-máquina aún enfrenta numerosos desafíos.

Primero, la brecha entre la tecnología y la traslado clínico. Pasar de un “modelo de investigación” a un “producto médico maduro” requiere superar la “última milla”, que no solo implica optimización técnica, sino también establecer estándares y procesos claros. El investigador adjunto Jia Fumin de Fudan University señala que la interfaz cerebro-máquina es un campo interdisciplinario típico, donde las barreras entre instituciones médicas tradicionales y centros de investigación deben ser superadas.

En segundo lugar, los costos y la percepción del mercado limitan su desarrollo. La producción de dispositivos invasivos sigue siendo costosa, dificultando que los precios sean accesibles. Además, los consumidores aún temen por la seguridad de estos dispositivos y dudan de las prestaciones de los no invasivos.

Asimismo, existen riesgos éticos y de seguridad de datos. La señal EEG, como información biológica altamente privada, carece de regulaciones legales completas en su recopilación, almacenamiento y uso. China aún no tiene una voz significativa en la formulación de normas éticas internacionales para la interfaz cerebro-máquina.

Pero, en cualquier caso, hoy estamos en un nuevo punto de partida. El “Plan Quinquenal 14” del país ha incluido explícitamente la interfaz cerebro-máquina como una industria futura, y el informe de trabajo del gobierno menciona por primera vez la necesidad de cultivar y fortalecer varias industrias del futuro, incluida esta. Shanghai, Beijing, Jiangsu y otras regiones han lanzado planes de acción, apoyando desde la construcción de plataformas clínicas, la fijación de precios en seguros médicos hasta la atracción de talento.

Para la industria de dispositivos médicos en China, esta “zona azul” de la interfaz cerebro-máquina apenas comienza a agitarse. Quién logrará cruzar primero la “valladolid de la muerte” en esta carrera no solo dependerá de la profundidad tecnológica, sino también de la percepción precisa y respetuosa de las necesidades reales clínicas.

▲ Fuente: Medical Devices Innovation Network

▲ Por favor, cite la fuente anterior al reproducir

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