Diario Económico: ¿Son adecuados los usuarios comunes de IA para "criar langostas"?

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Pregunta: Recientemente, una nueva palabra en el mundo de la IA—“criar langostas”—ha aparecido varias veces en las listas de tendencias. ¿Qué significa “criar langostas”? ¿Qué tipo de personas son adecuadas para “criar langostas”?

Respuesta: “Langosta” no se refiere a un manjar en la mesa, sino a un agente inteligente de IA de código abierto llamado OpenClaw, que recibe su nombre por su icono de una langosta roja. “Criar langostas” significa que los usuarios entrenan para hacerla crecer y realizar tareas como automatización de oficina y procesamiento de datos. La popularidad de “criar langostas” radica en que marca un paso clave en la evolución de la IA, de un modo de diálogo “capaz de hablar” a un modo de ejecución “capaz de hacer”. Esto hace que conceptos como “empresa unipersonal” sean más alcanzables, estimulando la imaginación y el entusiasmo de las personas.

No es un gasto de una sola vez

OpenClaw en sí es de código abierto y gratuito, pero su funcionamiento depende en gran medida de llamadas a la API (interfaz de programación de aplicaciones) de modelos grandes subyacentes. Detrás de una “langosta” eficiente y trabajadora hay un consumo masivo de entrenamiento, no es un gasto único tras la instalación. En casos reales, algunos usuarios con versiones de alta gama de “langostas” gastan cerca de 30,000 yuanes en un mes debido a la alta frecuencia de uso. Como “langostas” puede operar las 24 horas, algunos usuarios despiertan y descubren que en una noche se han agotado cientos de yuanes en recargas.

Más allá del costo económico, la mayor preocupación es el riesgo de seguridad. Como agentes ejecutores, la capacidad principal de OpenClaw es realizar operaciones, lo que significa que los riesgos de seguridad de IA se extienden de la seguridad del contenido a amenazas reales a nivel del sistema. Si los usuarios comunes no configuran adecuadamente, pueden exponer sus dispositivos personales a Internet, convirtiéndolos en objetivos de hackers, lo que puede provocar filtraciones de datos sensibles, pérdidas en cuentas y activos, e incluso la eliminación irreversible de archivos importantes. La autoridad de ciberseguridad de nuestro país ya ha emitido advertencias al respecto.

Aún hay barreras para probar

Hay tres tipos de usuarios adecuados para “criar langostas”. Primero, profesionales de la tecnología, que tienen habilidades de desarrollo y pueden resolver por sí mismos problemas de despliegue y diagnóstico. Segundo, personas con necesidades claras, que tienen tareas repetitivas frecuentes que “la langosta” puede realizar, generando beneficios reales. Tercero, quienes tienen capacidad de tolerar riesgos, aceptando posibles filtraciones de datos o pérdidas económicas, y que pueden implementar medidas de seguridad como aislamiento físico y copias de respaldo.

Para los empleados comunes, los entusiastas de la tendencia y quienes son sensibles a la seguridad, es mejor no gastar tiempo y dinero en criar una “langosta” que podría salirse de control, sino mantenerse atentos y esperar a que la tecnología madure realmente. Al fin y al cabo, probar tiene sus barreras, pero la buena comida no se atrasa.

(Artículo original: Diario Económico)

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