¿Para qué sirve el apéndice? Los biólogos explican la complicada evolución de este órgano incómodo

(MENAFN- The Conversation) La mayoría de las personas solo saben dos cosas sobre el apéndice: que no lo necesitan y que, si se rompe, necesitan cirugía rápidamente.

Esa historia básica se remonta al menos a Charles Darwin, el naturalista inglés que desarrolló la teoría de la selección natural. En “La descendencia del hombre”, describió el apéndice como un vestigio: un resto de antepasados herbívoros con órganos digestivos más grandes. Durante más de un siglo, esa interpretación influyó tanto en los libros de texto como en la medicina casual.

Pero la historia evolutiva del apéndice resulta ser mucho más complicada.

Junto con nuestra colega Helene M. Hartman, una estudiante que se prepara para una carrera en salud, combinamos nuestra experiencia en ecología conductual, biología e historia para revisar la literatura científica sobre el apéndice, esperando una respuesta sencilla.

En cambio, encontramos un órgano que la evolución ha reinventado una y otra vez, más interesante de lo que la mayoría imagina.

¿Cómo evolucionó el apéndice?

El apéndice es una pequeña bolsa que se ramifica desde la primera sección del intestino grueso. Su forma y estructura varían mucho entre especies, lo que indica que la evolución pudo haberlo modificado más de una vez.

Algunas especies, incluyendo ciertos primates como humanos y grandes simios, tienen un apéndice largo y cilíndrico. En otras, como varios marsupiales como los wombats y koalas, el apéndice parece más corto o en forma de embudo. Aún otros, como algunos roedores y conejos, tienen estructuras con diferentes proporciones o ramificadas. Esta diversidad estructural sugiere que la evolución ha modificado el órgano en diferentes condiciones ecológicas.

Esa sospecha se respalda con análisis evolutivos. Estudios comparativos muestran que una estructura similar al apéndice evolucionó de manera independiente en al menos tres linajes distintos de mamíferos: marsupiales, primates y glires, un grupo que incluye roedores y conejos. Una encuesta evolutiva más amplia encontró que el apéndice evolucionó por separado al menos 32 veces en 361 especies de mamíferos.

Cuando un rasgo evoluciona de manera repetida e independiente, los biólogos llaman a esto evolución convergente. La convergencia no significa que una estructura sea indispensable. Pero sí sugiere que, bajo ciertas condiciones ambientales, tener esa estructura proporcionó una ventaja suficientemente constante para que la evolución la favoreciera una y otra vez.

En otras palabras, es poco probable que el apéndice sea un accidente evolutivo inútil.

¿Para qué sirve el apéndice?

El apéndice apoya el sistema inmunológico. Contiene tejido linfoide asociado al intestino, células inmunitarias incrustadas en la pared intestinal que ayudan a monitorear la actividad microbiana en el intestino. En la infancia, este tejido expone a las células inmunitarias en desarrollo a microbios intestinales, ayudando al cuerpo a aprender a distinguir entre simbiontes inofensivos y patógenos dañinos.

El apéndice es especialmente rico en estructuras llamadas folículos linfoides durante la infancia y la adolescencia, cuando el sistema inmunológico aún está madurando. Estos componentes inmunitarios participan en la inmunidad mucosal, que ayuda a regular las poblaciones microbianas a lo largo del revestimiento intestinal y otras superficies mucosas. Los folículos linfoides producen anticuerpos, como la inmunoglobulina A, para neutralizar patógenos.

Los investigadores también han propuesto que el apéndice actúa como un refugio microbiano. Algunos sugieren que las biopelículas, comunidades estructuradas y delgadas de bacterias, recubren el apéndice. Durante infecciones gastrointestinales severas que eliminan gran parte del microbioma intestinal, las bacterias beneficiosas protegidas en estas biopelículas podrían sobrevivir y ayudar a repoblar el intestino posteriormente. Esos microbios beneficiosos ayudan en la digestión, compiten con los patógenos e interactúan con el sistema inmunológico de maneras que reducen la inflamación y promueven la recuperación.

Estas hipótesis motivaron una pregunta que nuestro equipo exploró: si el apéndice ayuda a preservar la estabilidad microbiana, ¿podría su extracción afectar sutilmente la capacidad reproductiva?

Preocupaciones clínicas antiguas sugerían que la apendicitis o la apendicectomía podrían afectar la fertilidad al causar inflamación y cicatrices, conocidas como adherencias tubáricas, en las trompas de Falopio. Tales cicatrices podrían obstruir físicamente el paso del óvulo hacia el útero. Pero varios estudios grandes han encontrado que no hay disminución en la fertilidad tras la apendicectomía; en algunos casos, los investigadores incluso encontraron un pequeño aumento en las tasas de embarazo.

El apéndice parece tener múltiples funciones, incluyendo las inmunitarias y microbianas. Sin embargo, afectar la fertilidad no parece ser una de ellas.

Importancia evolutiva y vida moderna

Aunque el apéndice tiene un pasado interesante, con la evolución reinventándolo continuamente, su importancia moderna es modesta en el mejor de los casos. Darwin subestimó la historia del órgano, pero su intuición no estaba muy lejos en el presente médico: algunas partes de la biología humana importaban más en los entornos en los que evolucionaron que en las vidas que llevan hoy.

Los primeros humanos vivían en entornos con poca sanidad y contacto social fuerte, condiciones perfectas para brotes de patógenos que causan diarrea. Un apéndice que restaurara rápidamente el microbioma después de una infección podría haber mejorado significativamente la supervivencia. Pero en el último siglo, el agua limpia, el mejor saneamiento y los antibióticos han reducido drásticamente las muertes por enfermedades diarreicas en países de altos ingresos.

Como resultado, las presiones evolutivas que alguna vez favorecieron al apéndice han desaparecido en gran medida. Mientras tanto, los riesgos médicos de mantenerlo —sobre todo la apendicitis— permanecen. La cirugía moderna suele tratar una apendicitis infectada extirpándola. Una estructura que en el pasado fue una ventaja evolutiva global ahora es más una carga médica.

Este desajuste entre adaptaciones pasadas y entornos actuales ilustra un principio central en la medicina evolutiva: la evolución optimiza la supervivencia y la reproducción en entornos ancestrales, no para la salud, comodidad o longevidad en los actuales.

La evolución opera a nivel de poblaciones a lo largo de generaciones, favoreciendo rasgos que aumentan el éxito reproductivo promedio, incluso si esos rasgos a veces perjudican a los individuos. La medicina funciona de otra manera: ayuda a los individuos a prosperar en el mundo presente en lugar de sobrevivir en el pasado.

El apéndice no es una pieza de repuesto de IKEA incluida “por si acaso”, pero tampoco es esencial hoy en día. La biología humana tiene muchos rasgos que alguna vez fueron beneficiosos y ahora son marginales, y entenderlos permite que la medicina tome decisiones más acertadas en la actualidad.

Ver originales
Esta página puede contener contenido de terceros, que se proporciona únicamente con fines informativos (sin garantías ni declaraciones) y no debe considerarse como un respaldo por parte de Gate a las opiniones expresadas ni como asesoramiento financiero o profesional. Consulte el Descargo de responsabilidad para obtener más detalles.
  • Recompensa
  • Comentar
  • Republicar
  • Compartir
Comentar
Añadir un comentario
Añadir un comentario
Sin comentarios
  • Anclado