Permitir que las empresas "tomen la delantera" en la ola de innovación tecnológica

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记者 de Securities Times 韩忠楠

El período del “Quince Quinto” es una etapa clave para lograr fundamentalmente la modernización socialista, consolidando la base y promoviendo un desarrollo integral. La innovación tecnológica, como elemento central para desarrollar nuevas fuerzas productivas de calidad, ocupa una posición aún más destacada. La directriz del plan “Quince Quinto” establece claramente la necesidad de acelerar la autosuficiencia tecnológica de alto nivel, liderando el desarrollo de nuevas fuerzas productivas, y ha desplegado medidas para fortalecer la innovación original y la investigación en tecnologías clave. Entre ellas, destacan propuestas como “fortalecer el papel principal de las empresas en la innovación tecnológica” y “establecer un sistema de fondos de preparación para I+D”, que han recibido especial atención del mercado.

El plan “Quince Quinto” propone fortalecer la innovación integrada de producción, academia e investigación liderada por las empresas, poniendo énfasis en la palabra “liderar”. En el pasado, la colaboración en producción, academia e investigación solía ser liderada por universidades o institutos de investigación, con las empresas respondiendo o financiando, o mediante modelos en los que las empresas financiaban y los institutos investigaban. Aunque existía una tendencia de integración, en la práctica aún se enfrentaba a ineficiencias por objetivos desalineados.

Ahora, al enfatizar el papel principal de las empresas en la innovación tecnológica, se busca incentivar a las empresas a plantear “temas” basados en necesidades reales de la industria. Las empresas líderes en tecnología formarán consorcios de innovación, conectando de manera orgánica las ventajas de la investigación básica universitaria, la capacidad de innovación original de los institutos y la sensibilidad del mercado de las empresas. Las empresas no solo deben asumir un papel principal en la innovación tecnológica, sino también enfocar con precisión las demandas del mercado, logrando una conexión precisa entre la cadena de innovación y la cadena industrial.

Contar con un sistema de políticas como respaldo institucional es fundamental para consolidar la inversión en innovación tecnológica por parte de las empresas, actuando como “quilla de estabilidad”. El plan “Quince Quinto” propone fortalecer la oferta de políticas inclusivas, creando un entorno favorable para la innovación empresarial. Las medidas específicas incluyen aumentar la proporción de deducción adicional en gastos de I+D, establecer un fondo de preparación para I+D en las empresas y construir de alta calidad un mercado de bonos con un “tablero tecnológico”, entre otras.

Muchas empresas han respondido con entusiasmo a la propuesta de establecer un sistema de fondos de preparación para I+D. Durante mucho tiempo, la inversión en I+D de algunas empresas ha estado sujeta a fluctuaciones operativas, invirtiendo más cuando tienen recursos y menos cuando no. La clave del sistema de fondos de preparación radica en guiar a las empresas a transformar esas inversiones en “reservas estratégicas”.

Mediante una planificación institucionalizada, se fomenta que las empresas anticipen y asignen fondos específicos según sus planes de desarrollo, asegurando recursos continuos y estables para proyectos tecnológicos críticos. Esto no solo reconoce la inversión a largo plazo de las empresas, sino que también fortalece la estabilidad del sistema de innovación nacional. Cuando cada empresa con visión de innovación puede preparar suficiente “munición”, la base micro de la autosuficiencia tecnológica será aún más sólida.

De la sala de laboratorio a la línea de producción, los logros tecnológicos suelen requerir un “salto arriesgado”. El plan “Quince Quinto” profundiza en la importancia del papel puente de las empresas.

Ya sea fomentando que las empresas líderes en tecnología abran sus condiciones de investigación y aplicaciones a pymes, o guiando a universidades e institutos a licenciar sus resultados tecnológicos a estas empresas bajo el modelo de “uso primero, pago después”, la lógica subyacente es aprovechar la percepción aguda del mercado por parte de las empresas, permitiendo que la tecnología pase la prueba en la primera línea de la industria, que los productos innovadores se iteran y mejoran en escenarios reales, y que las empresas se conviertan en un canal fluido desde los “estantes de libros” hasta los “estantes de productos”.

Cuando las empresas prosperan, la economía también lo hace. Cuando las empresas realmente asumen el papel principal en la ola de innovación tecnológica, cuando los recursos de innovación se concentran en ellas rápidamente, y cuando las garantías institucionales protegen la innovación empresarial, los “florecimientos” de múltiples puntos de avances tecnológicos crearán un “jardín en plena floración” de nuevas fuerzas productivas.

(Responsable: Wang Zhiqiang HF013)

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