Los resultados de la calificación regulatoria de las empresas de gestión financiera se dividen en niveles 1-6 y nivel S, y la reducción de categoría restringirá las operaciones comerciales.

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El 16 de marzo, la Administración Nacional de Supervisión Financiera publicó el “Procedimiento Provisional para la Calificación Regulatoria de las Empresas de Gestión de Activos” (en adelante, el “Procedimiento”), que entró en vigor desde su publicación.

El “Procedimiento” consta de cinco capítulos y veintiséis artículos, que incluyen disposiciones generales, elementos y métodos de calificación regulatoria, organización e implementación, uso de los resultados de la calificación y disposiciones adicionales. Establece los requisitos generales, elementos de calificación, procedimientos básicos y supervisión por categorías para la regulación de las empresas de gestión de activos.

La calificación regulatoria de las empresas de gestión de activos se refiere al proceso de supervisión en el que la Administración Nacional de Supervisión Financiera y sus agencias locales evalúan la situación de riesgo general y la gestión de dichas empresas según la información recopilada en la supervisión diaria, siguiendo lo establecido en el “Procedimiento”. Es la base para la implementación de la supervisión por categorías. La supervisión por categorías implica que las autoridades regulatorias, basándose en los resultados de la calificación, apliquen políticas regulatorias diferenciadas en aspectos como acceso al mercado, medidas regulatorias y asignación de recursos regulatorios, según el nivel de riesgo de cada empresa.

Según el “Procedimiento”, los elementos de calificación regulatoria incluyen gobernanza corporativa, capacidad de gestión de activos, gestión de riesgos, divulgación de información, protección de los derechos de los inversores y tecnología de la información. Estos se componen de indicadores cualitativos y cuantitativos. El “Procedimiento” asigna pesos del 10%, 25%, 25%, 15%, 15% y 10% a cada uno de los seis módulos de calificación, respectivamente, y establece factores como puntos adicionales, deducciones y ajustes de nivel para realizar una evaluación integral de la gestión y riesgos de las empresas de gestión de activos.

En cuanto a los procedimientos básicos, la calificación regulatoria incluye autoevaluación, evaluación preliminar, revisión, retroalimentación de resultados y otros pasos. Tras la calificación, si las autoridades detectan situaciones importantes no identificadas durante la evaluación o cambios significativos en el riesgo o gestión de la empresa, pueden ajustar dinámicamente los resultados de la calificación.

El “Procedimiento” especifica que los resultados de la calificación regulatoria se dividen en niveles del 1 al 6 y en nivel S, siendo los números mayores indicativos de mayor riesgo y mayor necesidad de atención regulatoria.

Específicamente, una puntuación de 90 puntos o más corresponde al nivel 1; de 80 a 89, nivel 2; de 70 a 79, nivel 3; de 60 a 69, nivel 4; de 50 a 59, nivel 5; y menos de 50, nivel 6. Las empresas de gestión de activos con calificación en los niveles 5 o 6 son consideradas de alto riesgo. Las empresas en proceso de reestructuración, bajo administración o que implementen salida del mercado, tras ser reconocidas por la Administración Nacional de Supervisión Financiera y sus agencias, se clasifican directamente en nivel S y no participan en la calificación anual.

En cuanto al uso de los resultados, el “Procedimiento” establece que estos reflejan de manera integral la gestión y el nivel de riesgo de las empresas, sirviendo como base importante para que la Administración Nacional de Supervisión Financiera y sus agencias asignen recursos regulatorios, regulen el acceso al mercado y apliquen medidas regulatorias diferenciadas.

Respecto a los resultados, las empresas en niveles 1 y 2 operan de manera estable y con menor riesgo, siendo prioritaria la supervisión no presencial y rutinaria, apoyando principalmente negocios innovadores como la gestión de fondos de pensiones; las empresas en niveles 3 y 4 presentan riesgos moderados o elevados, requiriendo fortalecer la supervisión en áreas clave, tomar medidas correctivas necesarias, controlar riesgos incrementales y reducir riesgos existentes para prevenir su expansión; las empresas en niveles 5 y 6 enfrentan riesgos graves, por lo que la supervisión debe seguir en tiempo real los cambios en el riesgo, restringir y resolver actividades de alto riesgo de manera estricta, y gestionar ordenadamente la salida del mercado o la resolución de riesgos.

El “Procedimiento” también establece que si la calificación de una empresa de gestión de activos desciende y ya no cumple con las condiciones para realizar ciertos negocios, no podrá iniciar nuevos negocios de ese tipo. Si la calificación en el siguiente año no se recupera, la empresa debe reducir ordenadamente su cartera de negocios. En principio, los resultados de la calificación regulatoria son utilizados únicamente por la Administración Nacional de Supervisión Financiera y sus agencias para fines regulatorios. Las empresas deben mantener la confidencialidad estricta de estos resultados y no divulgarlos ni utilizarlos con fines comerciales como publicidad, promoción o marketing.

Según datos de la Administración Nacional de Supervisión Financiera, al cierre de diciembre de 2025, 32 empresas de gestión de activos en todo el país tenían un total de productos gestionados por 30.7 billones de yuanes, representando el 92% del mercado total de productos de gestión de activos, que asciende a 33.3 billones de yuanes. Tras más de seis años de desarrollo, la transformación y regulación de las empresas ha logrado resultados positivos, consolidándolas como una parte importante del sector de gestión de activos en China.

La Administración Nacional de Supervisión Financiera afirmó que la implementación del “Procedimiento” fortalecerá la orientación regulatoria, potenciará el papel de la calificación como “guía”, y promoverá que las empresas de gestión de activos cumplan con sus responsabilidades fiduciarias; acelerará la transformación del sector, incentivando a las empresas a mejorar sus capacidades de inversión, investigación y gestión de riesgos; y permitirá una asignación más racional de recursos regulatorios, mejorando la precisión y la ciencia de la supervisión. En los próximos pasos, se fortalecerá la supervisión y orientación, asegurando la correcta implementación del “Procedimiento”, elevando continuamente la calidad y eficiencia de la regulación, promoviendo un desarrollo estable y normativo de las empresas de gestión de activos, y sirviendo mejor a las necesidades de gestión patrimonial de los residentes y al desarrollo de alta calidad de la economía real.

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