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¿Cómo proteger tu patrimonio cuando la vida ya no te respalda? — Explorando el nuevo paradigma del fideicomiso de servicios de cuidado para la tercera edad
En octubre de 2025, en Shanghái, una mujer de 46 años que vivía sola, la señora Jiang, fue ingresada de emergencia por una enfermedad repentina. Sin embargo, debido a que no tenía cónyuge, hijos ni padres, carecía de familiares legales que pudieran firmar el consentimiento para la cirugía y autorizar el pago de los gastos médicos, lo que retrasó el proceso de atención. Aunque finalmente, mediante coordinación entre la calle, un primo lejano y el departamento de asuntos civiles, se resolvió la firma, ya se había perdido la oportunidad óptima de salvarla. Dos meses después, la señora Jiang falleció, y sus ahorros no pudieron ser utilizados eficazmente para su tratamiento, además de que fue difícil organizar adecuadamente sus asuntos póstumos, lo que resulta lamentable.
Este caso revela los tres riesgos principales que enfrentan las personas que viven solas: la falta de poder de decisión, las dificultades en el uso de sus activos y la ruptura en la cadena de servicios. Estos riesgos ponen de manifiesto una laguna en la planificación más profunda: muchas personas creen que, con su capacidad profesional, han construido una fortaleza financiera sólida, pero a menudo olvidan una cuestión clave: ¿seguimos siendo los verdaderos dueños de nuestra riqueza cuando la incapacidad o la demencia nos sobrevienen? ¿Podrán los activos cuidadosamente acumulados “obedecer” en momentos críticos y proteger la dignidad última de la vida?
Esta laguna proviene de la premisa básica de la planificación tradicional de la jubilación: suponer que siempre somos decisores racionales capaces de emitir instrucciones claras. Sin embargo, la realidad es que una enfermedad repentina puede hacer que una persona pierda instantáneamente su capacidad de actuar civilmente, lo que provoca que las riquezas “pertenecientes” legalmente a nosotros queden en un estado de bloqueo en su uso. Para las personas “sin nada y solas”, las consecuencias de esta laguna en la planificación son aún más severas, por lo que es urgente implementar un esquema sistemático que transforme la acumulación de riqueza en una protección de seguridad.
Dilema en caída libre:
Limitaciones de las herramientas tradicionales de gestión de patrimonio ante “crisis previas a la vida”
Para quienes optan por vivir de manera independiente, el enfoque de planificación patrimonial debe ajustarse: pasar de centrarse en la distribución de bienes “póstuma” a prestar mayor atención a la prevención y respuesta ante riesgos súbitos “en vida”. Cuando una emergencia de salud limita la capacidad de actuar, si no existe un mecanismo de respuesta eficaz, los activos acumulados durante años pueden no desplegarse a tiempo para brindar protección. A continuación, se analiza la aplicabilidad de varias herramientas comunes ante estos riesgos.
● Testamento
El testamento, como un mecanismo básico de transmisión patrimonial, tiene como función principal la distribución dirigida de los bienes tras la muerte del testador. Su validez requiere que el testador fallezca, por lo que no puede responder a condiciones como la incapacidad o demencia que puedan ocurrir en vida. Cuando la persona pierde la capacidad de decisión por motivos de salud, el testamento no puede facilitar la organización necesaria para cuidados médicos o el pago de gastos relacionados, lo que puede afectar la utilización oportuna de los activos en situaciones de emergencia.
● Seguros
Los seguros ofrecen un valor único en la protección financiera, pero su eficacia depende de procesos de reclamación bien regulados. En casos de vivir solo y sin autorización previa, solicitar y usar las indemnizaciones puede presentar obstáculos operativos. Es importante aclarar que las aseguradoras, en general, cumplen con las obligaciones de pago según el contrato, pero no participan en decisiones médicas específicas ni en la selección de servicios del asegurado.
● Fideicomisos tradicionales
Los fideicomisos tradicionales tienen ventajas en protección y transmisión de activos, pero si su diseño se centra principalmente en asuntos póstumos, su capacidad de responder a crisis en vida puede ser limitada. Cuando las condiciones de pago del fideicomiso dependen solo de eventos posteriores y no se establecen mecanismos de activación en caso de incapacidad, su capacidad de brindar apoyo financiero oportuno en emergencias puede verse afectada.
● Tutela voluntaria
La tutela voluntaria, como complemento de la tutela legal, ofrece más opciones para la protección de quienes tienen capacidad limitada. Sin embargo, en la práctica, el mecanismo de supervisión aún necesita perfeccionarse. La concentración de derechos de cuidado personal y gestión patrimonial en un solo tutor requiere mecanismos de control adecuados. La combinación de tutela voluntaria con herramientas como fideicomisos de servicios de cuidado puede facilitar la división de responsabilidades y el control de riesgos.
Solución sistémica:
Una estructura profesional centrada en fideicomisos de servicios de cuidado
Si la señora Jiang hubiera realizado previamente una planificación profesional integral de transmisión patrimonial para la vejez, con un fideicomiso de servicios de cuidado como núcleo, el esquema de protección sería más efectivo y humano. La clave radica en integrar de manera orgánica los marcos legales, las herramientas financieras y los recursos de servicios, formando un mecanismo de protección en múltiples niveles, activable y supervisado.
● Organización sistemática del marco del fideicomiso
En el diseño del fideicomiso, lo importante no es construir una estructura estática, sino establecer un mecanismo dinámico capaz de responder. En la autorización, la señora Jiang puede designar a su primo lejano como titular de instrucciones del fideicomiso y, al mismo tiempo, nombrarlo tutor voluntario, logrando una función complementaria y de control: en emergencias médicas, el primo puede tomar decisiones inmediatas sobre el cuidado personal, mientras que los pagos relacionados con el patrimonio deben seguir los procedimientos del contrato de fideicomiso para evitar la concentración excesiva de poder. Los mecanismos de activación incluyen múltiples condiciones, como “diagnóstico hospitalario que indique la necesidad de cirugía de emergencia” o “emisión de certificado de incapacidad civil”, para activar en fases los pagos y la coordinación de servicios. En la fase de pago, el fideicomiso no funciona de manera aislada, sino que puede integrarse con seguros de vida, seguros médicos de alta gama y seguros de enfermedades graves, creando un canal de fondos de emergencia médica que permita movilizar recursos de inmediato para cubrir gastos médicos especializados. Además, se incorpora un auditor externo, como un bufete de abogados, que supervise periódicamente las decisiones del titular de instrucciones (el primo) y el cumplimiento de la entidad fiduciaria, garantizando la legalidad y la voluntad del plan.
● Diseño coordinado de herramientas legales complementarias
Para gestionar todo el proceso de forma integral, el esquema incorpora varias herramientas legales que refuerzan mutuamente su eficacia. Por ejemplo, un pre-orden médico escrito que deje constancia clara de las voluntades médicas en casos específicos, como aceptar o rechazar rescates traumáticos o el uso de soporte vital, reduce desde el origen las disputas en decisiones médicas. Un poder especial que otorgue a su primo permisos financieros limitados, como gestionar una cuenta bancaria específica para gastos de emergencia, con límites claros y riesgos controlados, evita riesgos morales derivados de la toma total de bienes. La lista de proveedores de servicios médicos, como anexo del contrato de fideicomiso, especifica las instituciones médicas, centros de rehabilitación y residencias de ancianos preferidos, estableciendo estándares de servicio y límites de costos, asegurando la calidad y la justificación de los pagos.
● Sistema de protección financiera en niveles
En la parte financiera, el esquema busca equilibrar la gestión de liquidez y la protección. Se fusionan profundamente productos de seguros con el fideicomiso, cubriendo la mayoría de los gastos médicos y de rehabilitación con seguros médicos de alta gama y seguros de enfermedades graves, mientras que los fondos del fideicomiso sirven como respaldo para gastos de bolsillo, cuidados y adelantos en emergencias (apoyados por rentas vitalicias o seguros de vida con aumentos). La estructura de activos establece que los activos líquidos representen al menos el 40% del total financiero, garantizando una rápida conversión en caso de emergencia. Además, el contrato de fideicomiso especifica los estándares de pago y calidad de los servicios, formando un ciclo cerrado de “servicio—pago—supervisión”.
● Valor transformador de la implementación del esquema
En comparación con las herramientas tradicionales, este esquema de fideicomiso de servicios de cuidado para la vejez realiza tres cambios fundamentales:
Primero, la función del fideicomiso pasa de ser una simple custodia de activos a convertirse en un centro activo de cumplimiento, capaz de activar automáticamente recursos y procesos de pago cuando se cumplen las condiciones pactadas, garantizando la realización oportuna y segura de la voluntad del beneficiario.
Segundo, la planificación evoluciona de depender de una sola herramienta a una solución sistémica, logrando una integración perfecta entre documentos legales, servicios financieros y recursos de atención profesional, formando un todo orgánico y coordinado.
Tercero, el objetivo de protección se amplía de la mera conservación de activos a una protección integral de la calidad de vida, transformando verdaderamente la riqueza en un sistema de protección de la dignidad de la vida, con sensibilidad y ejecución concreta.
Con esta planificación completa y dinámica, el caso de la señora Jiang puede pasar de “indefensión ante crisis súbitas” a “respuesta ordenada bajo protección sistémica”, demostrando el valor fundamental de una planificación profesional para garantizar la calidad de vida y la dignidad de las personas que viven solas.
Nueva dirección en la transformación de las instituciones de gestión patrimonial
El caso de la señora Jiang revela profundamente la urgencia de transformación de las instituciones de gestión patrimonial. El modelo tradicional de venta de productos únicos ya no satisface las necesidades complejas de grupos como los que viven solos o sin hijos en todo su ciclo de vida. La verdadera planificación de la jubilación no busca solo la transmisión de patrimonio, sino que, mediante una organización sistemática, garantice que las personas puedan movilizar recursos de manera efectiva incluso en los momentos más vulnerables, defendiendo su dignidad de vida.
Para lograr esto, las instituciones de gestión patrimonial deben impulsar cambios radicales en varias áreas: primero, construir un sistema de conocimientos integrados de “finanzas + leyes + salud física y mental”, que permita a los asesores manejar herramientas legales como tutela voluntaria y fideicomisos, además de evaluar con precisión los recursos de atención médica y cuidado. Segundo, establecer un mecanismo riguroso y dinámico de gestión de redes de proveedores de servicios de cuidado, que controle desde la admisión, la calidad y la mejora continua de los socios. Finalmente, el modo de servicio debe cambiar radicalmente de un enfoque basado en productos a uno centrado en el cliente, ofreciendo soluciones personalizadas que integren marcos legales, herramientas financieras y servicios físicos.
Solo al completar la elevación del rol de “gestor patrimonial” a “guardian de la dignidad de la vida”, las instituciones podrán responder verdaderamente a las expectativas finales de los clientes de “envejecer con tranquilidad y confianza”, ayudándolos a hacer las mejores preparaciones para un mañana incierto, hoy.
Autor: Bai Yun y Yan Li 「Escuela de Transmisión Familiar Tianfu, con Bai Yun como directora y Yan Li como cofundadora y codirectora」
Fuente: 《Exposición Financiera·Riqueza》, edición 2, 2026
Editor: Xue Xiaoyu