Anciano Tribal de Jawzjan Resuelve 115 Disputas a Través de Jirgas en 13 Años

(MENAFN- Pajhwok Afghan News) SHIBERGHAN (Pajhwok): Abdulkhaliq Haqyar, un anciano tribal en la provincia de Jawzjan en el norte, que ha estado activamente involucrado durante casi 13 años en la resolución de disputas comunitarias y la promoción de la paz social, dice que confiando en los principios islámicos, en las jirgas locales y en la confianza del pueblo, ha logrado resolver pacíficamente decenas de casos sociales y familiares complejos.

Abdulkhaliq Haqyar, de 52 años, es residente de la aldea de Jagdalak en la ciudad de Shiberghan. Completó su educación hasta el duodécimo grado durante su tiempo como refugiado en Pakistán y también recibió educación religiosa en madrasas islámicas.

Según él, esta familiaridad con ciencias modernas y religiosas le ha permitido desempeñar un papel de confianza entre la gente.

Recordando su vida desafiante, dice: “La vida estuvo llena de dificultades para nosotros, y la gente también estaba cansada e indefensa. Cuando vi los problemas que enfrentaban las personas, sentí que debía servirles y participar en la resolución de sus problemas.”

Según él, durante unos diez años ha trabajado a través de la Dirección de Asuntos de Tribus y Etnicidades, tanto bajo el sistema anterior como en el actual, representando a varias tribus de Jawzjan y sirviendo como mediador entre la gente y los tribunales militares, civiles y penales para eliminar malentendidos y resolver disputas.

Haqyar cree que un verdadero líder debe poseer tres cualidades fundamentales: justicia, veracidad y honestidad. Él dice: “La cualidad esencial que debe tener una persona responsable o un anciano de la comunidad es la justicia. Debe ser veraz, honesto y resolver cada asunto dentro del marco de la ley islámica.”

Según este anciano tribal, Afganistán tiene muchas tradiciones y costumbres locales, pero la gente respeta principalmente los valores islámicos. Por lo tanto, las decisiones basadas en el Corán, los Hadices, el consenso (ijma) y la analogía (qiyas) son generalmente aceptadas por la población.

Hablando sobre la diferencia entre los tribunales formales y la resolución de disputas a través de jirga, dice que en los tribunales formales las decisiones se basan principalmente en documentación y procedimientos legales, lo cual en cierto sentido es positivo. Sin embargo, por otro lado, el proceso puede ser largo y agotador para muchas personas.

Haqyar explica: “La gente a menudo no tiene la capacidad financiera o psicológica para continuar con tales procesos; por lo tanto, intentamos resolver los problemas mediante jirga, obtener la satisfacción de ambas partes y crear una paz duradera.”

Haqyar dice que ha ayudado a resolver alrededor de 115 disputas a través de jirga. Considera que la confianza del pueblo es su mayor activo y dice:

“Estoy orgulloso de que la gente de la provincia de Jawzjan confíe en mí y me muestre gran respeto. Esta confianza es mi mayor capital. Que Dios conceda a nuestro pueblo aún más dignidad y respeto.”

Él afirma que servir a la gente no conoce fronteras étnicas ni lingüísticas y agregó: “Mi servicio no considera el idioma ni la etnia. Quien tenga un problema, trato de resolverlo. Este es mi deber humano.”

Este anciano tribal considera que los prejuicios son uno de los mayores desafíos en el país y dice:

“Algunas personas de nuestra comunidad tienen prejuicios, pero el prejuicio no tiene lugar en el Islam. A veces, incluso dos hermanos desarrollan conflictos y hostilidad. Para reducir estos problemas, el papel de las jirgas, los eruditos religiosos, los imames de las mezquitas y los miembros respetados de la comunidad es muy importante.”

Haqyar también señala el papel de los medios de comunicación en la sensibilización pública, diciendo que la presencia de medios en todo el país aumenta la conciencia y la transparencia en la sociedad.

Según él, un mediador debe estar familiarizado con las tradiciones de la jirga, los principios islámicos y las realidades del tiempo.

Respecto a la posición de la jirga en el sistema actual, dice que hoy en día hay más confianza en este método que en el pasado.

Agregó que anteriormente las jirgas no tenían tanto reconocimiento, pero ahora, cuando surgen problemas, a menudo se aconseja a la gente que los resuelva mediante jirga.

Según Haqyar, en las circunstancias actuales, el papel de las jirgas y los mediadores es más importante que nunca, ya que pueden reducir la carga en los tribunales y ayudar a fortalecer la paz social.

Abdulkhaliq Haqyar se describe a sí mismo como un servidor del pueblo y dice que representa a unas 64 aldeas en la provincia de Jawzjan y no recibe beneficios económicos de ninguna institución.

Según él, su único capital es la confianza del pueblo, y mientras pueda, seguirá esforzándose por reducir la hostilidad, los prejuicios y la división en la sociedad.

Mientras tanto, Haji Mohammad Alam describió a Haqyar como una figura compasiva y orientada a la gente, diciendo:

“Haqyar no solo ha sido un mediador hábil en la resolución de disputas étnicas, familiares y sociales, sino que con paciencia e imparcialidad siempre ha tratado de encontrar soluciones justas y duraderas mediante el diálogo y ganando la confianza de ambas partes.”

Antes de tomar cualquier decisión, escucha cuidadosamente a todas las partes y, con experiencia y sabiduría, propone la mejor solución.

En opinión de Haji Mohammad Alam, el mayor valor de Haqyar es que trabaja para servir a la gente, no por posición o fama, y considera que la paz y la unidad de la sociedad son un legado para las futuras generaciones.

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