Examinarse en la universidad, esa oportunidad que cambió el destino de clase de la gente común durante las últimas décadas, también está desapareciendo lentamente.



El valor de los diplomas se deprecia más rápido que la moneda fiduciaria, y según la tasa de natalidad actual, dentro de 20 años casi todos los niños podrán ir a la universidad.

Si eres pobre, tus hijos también serán pobres en el futuro. La pobreza de la que hablo no es solo económica, sino también espiritual, cognitiva y de dignidad: una pobreza integral en todos los aspectos.
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