Janice McAfee, cuatro años después: entre duelo y búsqueda de la verdad

Desde la muerte de John McAfee en 2022 en una prisión de Barcelona, Janice McAfee sigue atrapada en una realidad compleja: la de una viuda sin respuestas, enfrentada a preguntas sin fin sobre las circunstancias exactas de la muerte de su esposo y con desafíos financieros crecientes. Esta búsqueda de claridad la llevó a vivir oculta en España, dependiendo de trabajos precarios para cubrir sus necesidades diarias, mientras las autoridades permanecen en silencio sobre los detalles de la autopsia.

Una muerte envuelta en misterios e incertidumbres

El fallo formal del tribunal catalán de septiembre de 2023 fue claro: John McAfee se suicidó. Sin embargo, esta conclusión no tranquilizó a Janice McAfee. Al contrario, intensificó su malestar. Aunque ninguna autopsia oficial ha sido divulgada—una decisión que las autoridades españolas han mantenido pese a sus reiteradas solicitudes—la viuda sigue cuestionando esta versión de los hechos.

“Lo intenté y lo intenté, pero no me dejaron hacer nada,” confesó en una entrevista exclusiva. Su deseo de acceder a los resultados de la autopsia no es solo un trámite administrativo. Una autopsia independiente costaría 30,000 euros, una suma que Janice McAfee actualmente no puede reunir. Esta cifra representa mucho más que una barrera económica: es un muro infranqueable entre ella y la verdad que exige.

Lo que más atormenta a Janice McAfee es la incoherencia en los informes de las autoridades penitenciarias. Según la documentación oficial, John McAfee todavía estaba vivo cuando fue descubierto en su celda—tenía pulso, por débil que fuera, y aún respiraba. Sin embargo, la intervención médica posterior plantea dudas: los médicos habrían intentado reanimarlo sin retirar previamente lo que tenía alrededor del cuello. Para alguien con formación de enfermera, como Janice McAfee, esa secuencia de eventos resulta extrañamente problemática.

El enigma de una riqueza desaparecida

La cuestión de la fortuna de John McAfee es tan enigmática como su muerte. Cuando dejó la dirección de la compañía antivirus McAfee en 1994, John valía más de 100 millones de dólares gracias a la venta de sus acciones. Lo que ocurrió después parece una caída progresiva: según las estimaciones en el momento de su muerte, su patrimonio oficial se había reducido a unos 4 millones de dólares.

La trayectoria de esa caída revela una historia compleja. En 2019, John McAfee afirmó públicamente no poseer recursos financieros y ser incapaz de pagar un juicio por muerte injustificada de 25 millones de dólares. Al año siguiente, las autoridades estadounidenses lo acusaron de evasión fiscal, alegando que junto a su equipo había generado 11 millones de dólares promoviendo criptomonedas entre sus millones de seguidores en redes sociales.

Desde su celda, John McAfee negaba tener criptomonedas ocultas. “No tengo nada. Pero no me arrepiento,” escribía en Twitter/X. Esa declaración no tranquilizó a nadie, especialmente a las autoridades estadounidenses, que consideraban sus negaciones sospechosas.

Para Janice McAfee, no existe testamento ni acuerdo sucesorio. Según ella, John le ocultó deliberadamente ciertos secretos—en particular, la existencia supuesta de “tesoros escondidos” o documentos secretos—justamente para protegerla. Una forma de devoción extraña, ciertamente, pero que deja a su viuda en una total indigencia. Los activos de John McAfee están congelados por la sentencia estadounidense, por lo que cualquier transmisión de herencia a Janice McAfee resulta improbable.

Subsistir lejos del mundo: la realidad actual de Janice McAfee

Hoy, Janice McAfee vive de pequeños trabajos ocasionales. “Me mantengo con trabajos aquí y allá; no es importante,” afirma. Esa aparente aceptación oculta una realidad mucho más dura: cuatro años después de la muerte de John, sigue sin tener un domicilio fijo, acogida por la bondad de amigos y viviendo en secreto en España.

El temor que la invade tras la muerte nunca desapareció por completo. Aunque John le aseguró que las autoridades solo la buscaban a él y no a ella, Janice McAfee teme—y todavía teme—convertirse en objetivo de otros actores. Esa preocupación ha moldeado su aislamiento voluntario. “John siempre me dijo que no me diría nada que pudiera ponerme en peligro,” reconoce.

A esto se suma una última complicación: John McAfee aparentemente divulgó 31 terabytes de información sensible, datos que Janice McAfee desconoce cómo localizar o verificar. Ni siquiera sabe si esas informaciones existen realmente o si son un mito. En cualquier caso, esa ignorancia voluntaria es una forma de protección.

La autopsia independiente: un deseo que quedó en nada

Lo que más preocupa a Janice McAfee es cumplir el último deseo explícito de John: ser incinerado. Sin embargo, su cuerpo sigue en la morgue de la prisión desde hace cuatro años. Ignora por qué las autoridades mantienen esa retención del cadáver. Hace dos años, ella disponía de recursos para financiar una autopsia independiente, pero esos fondos se han agotado.

“No busco justicia—esa cosa ya no existe en la tierra. Solo espero que se cumpla el deseo de John,” confía. Para Janice McAfee, la autopsia independiente es menos una búsqueda de culpabilidad que una de certeza. No hace acusaciones precisas, pero plantea preguntas legítimas: ¿cómo pudo un hombre que hablaba con su esposa hasta unas horas antes de su muerte haberse suicidado sin advertencia?

Aunque ciudadana estadounidense, Janice McAfee no muestra prisa por regresar a los Estados Unidos. Su estatus legal sigue sin estar definido, y teme las implicaciones de ese regreso.

Netflix y la narrativa simplificada

En 2024, Netflix lanzó un documental titulado “Walking with the Devil: The Wild World of John McAfee”, que presentaba a la pareja como fugitivos perseguidos. Janice McAfee rechaza esa representación. Según ella, el documental favoreció el sensacionalismo en detrimento de la verdad. Los realizadores se centraron en aspectos espectaculares en lugar de en las preguntas fundamentales: ¿por qué John se convirtió en fugitivo? ¿Por qué Janice permaneció a su lado?

“La gente olvida rápido y entiendo por qué, porque el mundo evoluciona muy rápido hoy. Solo espero que lo recuerden correctamente, que es lo mínimo que merece,” señala. Este comentario revela menos una queja personal que una preocupación por el legado histórico de John McAfee. Janice desea que se le muestre tal cual fue, no en una versión edulcorada o agravada por terceros.

Esperar, confiar y seguir adelante

La entrevista que Janice McAfee concede públicamente es un acto de transparencia calculado. Ella espera que estas revelaciones ayuden a esclarecer las sombras que rodean la muerte de John. Continúan llegando voces—personas que se niegan a creer en la versión oficial del suicidio. Esa persistencia de la duda en el público le confirma que no está sola en su cuestionamiento.

Para Janice McAfee, todo lo que le queda de John es el derecho a conocer los hechos y a cumplir su último deseo: incinerar su cuerpo. “Todo el mundo merece una oportunidad de seguir adelante,” y ella más que nadie. Su camino desde 2022 encarna esa lucha: mantenerse firme, hacer las preguntas correctas y seguir defendiendo la memoria de quien amaba.

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